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Siguiendo la ruta que utilizaron antaño los caleros en el monte y
se puede ver la restauración de uno de los numerosos caleros que se
encontraban en esta zona y donde obtenían la cal que luego vendían en
los pueblos cercanos. Además se encuentra representada una carbonera y
la cabaña que servía de refugio a los carboneros en sus largas jornadas
de permanencia en el monte al cuidado de la carbonera.
Por un camino bien marcado y debidamente señalizado discurre esta
ruta circular de aproximadamente 1,5 kilómetros; que entre bojes y hayas
que invita a descubrir una serie de elementos restaurados relacionados
con oficios, hoy en día perdidos, como es del carbonero y el del calero.
El recorrido comienza a las afueras de Bernedo. Siguiendo una pista
asfaltada que conduce a la ermita de Nuestra Señora de Okon, llegando a
una bifurcación y continuando a mano izquierda para empezar el recorrido
que se encuentra perfectamente señalizado. Continuando recto se alcanza
la ermita desde donde se puede tomar también esta ruta.
Sobre
Bernedo y su historia
Pero Bernedo, ofrece al viajero muchos otros alicientes, de igual
interés tanto por su especial ubicación, en plena Montaña Alavesa, como
por su devenir histórico. De su impronta como clave de la historia cabe
destacar que la villa de Bernedo fue plaza-fortaleza amurallada con
castillo y torre almendrada. Por su enclave fronterizo y paso obligado a
tierras riojanas, por lo que era motivos de disputa entre los reinos de
Castilla y Navarra.
Los habitantes de la villa mantuvieron siempre bien conservado su
castillo y muralla, de los que se sentían orgullosos. Por ese motivo, y
para compensar su trabajo, Carlos III de Navarra les concedió el peaje
de paso a Cabredo. Bernedo había pasado a la Corona de Castilla en 1476
y los Reyes Católicos la incorporaron a la ciudad de Vitoria en 1490. El
Señorío de los Ayala, durante los siglos XIV y XV la gobernó, aunque
sólo la mantuvo 2 generaciones, ya que el heredero del Mariscal, famoso
comunero, tuvo que abandonarla, no sin antes reconstruir una torre que
había derribado en la plaza del pueblo, junto a la iglesia.
Y de este devenir histórico, Bernedo conserva entre su patrimonio,
además de restos
de las murallas originales y una de las puertas, el Arco de la Sarrea y
las ruinas del castillo, también
la
iglesia románica de la Natividad de Nuestra Señora y la ermita de Santa
Teresa, una interesante muestra del arte sacro de la zona. Y a ermita de
Okón, a sólo un kilómetro de Bernedo, brinda la posibilidad de disfrutar
de uno de los más bellos paisajes de la zona.
Adentrándonos en el entrono natural, por su estratégica
localización, se pueden realizar otras interesantes excursiones como a
San Tirso. Esta cima, a la que se accede desde Okón, ofrece unas vistas
espectaculares de La Rioja alavesa por un lado y de la Montaña Alavesa
por el otro. En este enclave también se encuentra Peña Alta, cima a la
que se accede por el Puerto de Herrera, y que cuenta con algunos de los
paisajes más bellos de la zona.
Además de la visita la Ruta de Los Caleros y Carboneras, Bernedo
también es punto de partida para ver el Nacedero del rio Ega, visitar
las cuevas naturales, el parque ornitológico, su museo etnográfico o el
lago de pesca.
En este marco, en la Rioja Alavesa, descubriremos una gran comarca
vinicola con prestigio internacional. Sus pueblos ofrecen gran valor
histórico y cultural. Muestra de ellos son la variedad de dólmenes, que
datan de la edad del bronce y segunda mitad del hierro; También podemos
visitar el poblado de la Hoya, sus excavaciones y museo, que nos acercan
al modo de vida, ritos y costumbres de la época.
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