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Estudiar
la belleza, el equilibrio, la riqueza de colores, texturas, tonos y formas
que podremos encontrar paseando a unos pocos kilómetros de la gran ciudad.
Esa es nuestra tarea. Queremos que disfrute del recorrido, que no sea una
larga y aburrida marcha, sino un atractivo y relajante paseo. Para ello,
vamos a hir de complicadas explicaciones. En este trabajo queremos divulgar
todo aquello que se pueda apreciar a simple vista, que no le requiera al
visitante conocimientos previos, sólo pasear y contemplar.
Aparte
de esta escueta presentación, existen unas generalidades sobre qué es y
qué determina la arquitectura popular:
Arquitectura popular, ¿qué es?
Denominamos arquitectura popular a aquellas construcciones realizadas por
las gentes del pueblo, en el mejor de los casos con la ayuda de los
artesanos del lugar como albañiles, canteros, carpinteros, etc.
¿Qué factores la determinan?
Está supeditada a los caracteres geográficos y geológicos, así como al
tipo de actividad económica, herencia cultural e histórica de cada
localidad.
Materiales de construcción y sus técnicas.
La economía, bastante austera, del entorno rural, obliga a la utilización
únicamente de materiales autóctonos que, aparte de conseguir un
impresionante mimetismo en su emplazamiento, va a definir, a primera vista,
la mayor parte de las tipologías. Las técnicas de uso y elaboración de
los materiales son muy parecidas en las diversas comarcas de la geografía
madrileña, creando únicamente diferencias de acabado y decoración entre
ellas. Los grandes cambios vienen dados por las distintas tipologías.
La Piedra
En sus tres variedades,
pizarra, gneis y granito, es el material de construcción más
utilizados en toda la Comunidad.
El Barro
Es el Material de
Construcción más universalmente conocido. Es utilizado
indistintamente crudo o cocido, dando lugar al adobe, tapial,
ladrillo o teja.
La Madera
La abundancia o escasez de masas forestales hace que en Madrid sea
más o menos utilizado en unas comarcas que en otras. Aunque es un
material considera secundario, es fundamental para aligerar la
construcción, haciendo posible, gracias al entramado, la existencia de
varias plantas.
En
el caso de la madera, se empleaba en entarimado de pisos balconadas, pies
derechos, etc, pero, sobre todo, en dos partidas: las estructuras de
cubiertas y las carpinterías. Las cubiertas de caballetes paralelos a la
fachada y una o dos aguas, se resolvían con cerchas elementales o bien
mediante la viga maestra.
La
carpintería de puertas de paso, portalones de corrales, ventanas y
cotnraventanas, portillos de cuadras y bodegas, etc. alcanzan asimismo una
importancia enorme por su variedad de formas y tamaños. Es notable en la
arquitectura popular de la Comunidad de Madrid, las albores de cerrajería y
forja en rejas, herrajes y claveteados.
En
innumerables localidades, la plaza soportalada, protegida del sol, de la
lluvia y acotando un espacio que le es propio, permitía la actividad
comercial o artesana al margen del clima, a la vez que jerarquizaba la venta
o el trueque, señalando espacio y producto ofrecido. Algunas plazas mayores
de localidades de la geografía de la Comunidad de Madrid, conservan aún su
carácter y valor.
En
la geografía madrileña destacan, por su belleza formal, bastantes
localidades, con soluciones estéticas afines a la arquitectura popular, que
forman conjuntos de acusado interés urbanístico. En la columna de la
derecha, el lector encontrará una buena muestra de la incomparable variedad de
la arquitectura popular existente en la Comunidad de Madrid. Dichas muestras
arquitectónicas, dan testimonio de épocas pasadas, pero también son
protagonistas del presente y deberán serlo del futuro.
Construcciones agropecuarias.
Estos elementos se han confundido a lo
largo del tiempo. Si bien el rollo simbolizaba la capacidad de una villa
para administrarse justicia y la picota era el lugar donde se torturaba a
los malhechores en público sobre sus ganchos o argollas, con el tiempo,
los rollos tomaron la función de las picotas y comenzaron a confundirse
unos con otros. Tal confusión provocó que en época de las Cortes de
Cádiz muchos fueron destruidos con el fin de acabar con un elemento que
consideraban que representaba los abusos del régimen señorial. En Madrid
aún se mantienen el de El Berrueco, Navalquejigo y Pezuela de las
Torres.
Rollos y Picotas.
Estos elementos se han confundido a lo
largo del tiempo. Si bien el rollo simbolizaba la capacidad de una villa
para administrarse justicia y la picota era el lugar donde se torturaba a
los malhechores en público sobre sus ganchos o argollas, con el tiempo,
los rollos tomaron la función de las picotas y comenzaron a confundirse
unos con otros. Tal confusión provocó que en época de las Cortes de
Cádiz muchos fueron destruidos con el fin de acabar con un elemento que
consideraban que representaba los abusos del régimen señorial. En Madrid
aún se mantienen el de El Berrueco, Navalquejigo y Pezuela de las
Torres.
La Casa Serrana.
El frío invernal explica por qué estas
casas se caracterizan por tener gruesos muros y pequeñas y escasas
ventanas. El piso inferior solía estar formado por la cuadra y una cocina
con una gran chimenea. Al piso superior se accedía por una escalera de
madera. Aquí era donde se encontraban las alcobas y el granero o "sobrao".
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