|
Las Merindades forman
una comarca que se extiende por el tercio septentrional de la provincia
de Burgos. Una privilegiada encrucijada biogeográfica en la que se
alterna, una sucesión inagotable de montañas, valles, bosques, ríos,
cascadas, cuevas y desfiladeros. Un tierra siempre verde en la que el
hombre ha dejado su impronta desde los más remotos tiempos prehistóricos
y en la que se ocultan decenas de pueblos repletos de abundantes recursos
patrimoniales, antiguas tradiciones y una hospitalidad sin límites. En
definitiva: una región seductora.
Una mágica atracción que
dirige este recorrido hacia el encuentro con los Orígenes de Castilla.
Son precisamente los dominios del Ebro los que conducen los pasos hacia
Poza de la Sal, bajo la protección de su castillo que se alza sobre una
gran peña y rodeado de las murallas medievales que aún se conservan. El
entrado a la disposición de sus calles es un modelo de excepción de la
arquitectura rural castellana. De nuevo, las veredas buscan el curso del
río Ebro, entre impresionantes desfiladeros y montañas, hasta alcanzar
Oña.
Oña es una villa de
calles empinadas en trono a su noble plaza con soportales y la preciosa
iglesia gótica de San Juan. Mas, todo el pueblo se halla cobijado bajo
un impresionante edificio: el monasterio de San Salvador, quizá el más
representativo de los primeros años de Castilla.
Es un monasterio y una
fortaleza. En él están enterados los primeros condes castellanos, como
Sancho García de Castilla y Sancho el Mayor de Navarra. Se llega al
conjunto de los edificios a través de dos escalinatas. La fachada es en
parte barroca, pero la iglesia es de un gótico espectacular, con
retablos y capillas cubiertas de rica decoración. El coro es también una
preciosa muestra de gótico y el claustro, construido, y el claustro
construido por Simón de Colonia, es un prodigio de filigrana, que en su
segundo piso mezcla con acierto el gusto gótico con el equilibrio del
renacimiento. Todos los años, a mediados del mes de agosto, el pueblo
vive intensamente durante unos días la historia de la villa,
escenificando en la iglesia del que fuera una de los más importantes
monasterios de Castilla las gestas de su brillante pasado. El conde
Sancho García, Almanzor, el rey Vermudo e León, Sancho el Mayor de
Navarra, el Cid y toda una fastuosa corte de los reinos hispanos del
siglo XI toman vida en las representaciones medievales.
Siguiendo el camino
trazado por el curso del Ebro, y tras cruzar Valdenoceda se encuentra
Villarcayo. En pleno corazón de las montañas cantábricas, donde se
refugiaron los cristianos tras la invasión árabe del siglo VIII.
Villarcayo fue cabeza de las Merindades de Castilla. Aquí, en las casas
nobles de la villa, se exponen los escudos de los primeros señores
castellanos.
Al lado de Villarcayo
está Medina de Pomar, castillo fuerte de los duques de Frías, con el
alcázar o castillo de los Velasco, la Vera Cruz, San Francisco, Santa
Clara, y sus típicas calles, con multitud de mansiones nobles. En Santa
Clara, edificio de factura gótica, se guarda una interesante colección
de tablas flamencas, un cristo yacente de Gregorio Fernández y un
precioso retablo, a parte de la fábrica gótica. También en su interior
se encuentran los sepulcros de los Condestables de Castilla.
Desde aquí, continúan
amenizando el recorrido unos paisajes realmente bellos, hasta encontrar
al abrigo de las montañas la localidad de Espinosa de los Monteros,
poblado de casas fuertes y torres almenadas y con el castillo de los
Velasco, Duques de Frías, de igual importancia que la de Medina de
Pomar, que domina todo el caserío. Interesante es también el palacio del
Marqués de Chiloeches, la iglesia parroquial y la de San Nicolás, con un
magnífico retablo gótico. Los hidalgos de Espinosa de los Monteros,
desde la más alta edad Media hasta época moderna, tenían el privilegio
de constituir la Guardia Real que custodiaba al Rey durante la noche
como premio a su secular fidelidad a los Reyes de Castilla.
El recorrido
paisajístico busca ahora el curso del río Cadagua hasta Villasana de
Mena, un entorno maravilloso, entre montañas y arroyos, entre robles,
nogales, castaños y una gran riqueza de árboles frutales. Por un paisaje
donde el viajero se topará con amables y bellos edificios románicos. Ya,
hacia el sur, nuevo en las proximidades del Ebro, se encuentra
Trespaderne, desde, donde tras descender un poco por la ribera izquierda
del río, el itinerario lo cruza para llegar alcanzar otro hito
importante del camino: Frías.
Frías, de nuevo en
tierras de los Velasco, sorprende por su elegantísimo puente, su
invencible castillo y sus calles medievales. Es una de las más antiguas
ciudades castellanas. El puente romano dispone de una garita torreada,
donde en otro tiempo los Velasco cobraban el peaje. El castillo se alza
sobre un peñasco impresionante, en cuyo punto más alto se alza su torre
principal, para descender luego cobijando las casas del pueblo, con
soportales y solanas, alineadas en la calle principal.
|
|
Cómo
llegar:
Las Merindades es
una comarca natural claramente delimitada, que ocupa el tercio norte de
la provincia de Burgos en la Comunidad Autónoma de Castilla y León. La
componen 27 Municipios: Alfoz de Bricia, Alfoz de Santa Gadea, Arija,
Los Altos, Berberana, Cillaperlata, Espinosa de los Monteros, Frías,
Junta de Traslaloma, Junta de Villalba de Losa, Jurisdicción de San
Zadornil, Medina de Pomar, Merindad de Cuesta Urria, Merindad de Montija,
Merindad de Sotoscueva, Merindad de Valdeporres, Merindad de Valdivielso,
Oña, Partido de la Sierra en Tobalina, Trespaderne, Valle de Losa, Valle
de Manzanedo, Valle de Mena, Valle de Tobalina, Valle de Valdebezana,
Valle de Zamanzas y Villarcayo.
 |