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Desde una altura que ronda los setenta metros sobre el nivel del mar, la
histórica ciudad, repleta de restos romanos y medievales, contempla una
nueva urbe de amplias calles y transitadas avenidas, que conforman la
nueva Tarragona. Los afamados barrios del Port y del Serrallo conducen
hacia el mar y, por su parte, en la Canonja y en el costero núcleo de
Tamarit se agrupa la mayor parte de su potencial industrial.
Pero, es en su parte más antigua, donde se conservan los restos romanos
que atestiguan su etapa de máximo esplendor. La antigua Tarraco Romana
data del año 218 a. de C., cuando se instalaron las tropas imperiales.
Posteriormente, este asentamiento militar se transformaría en ciudad
capital de la provincia que vino a denominarse Hispania Citerior. Desde
este estratégico emplazamiento, el emperador Augusto planificó sus
múltiples incursiones militares hace los territorios del norte que se
enfrentaban contra la ambición expansionista de los romanos. De aquellas
correrías quedaron por los alrededores muchos de los restos romanos que
aún hoy se pueden contemplar.
No menos importante fue su periodo medieval o el barrio de los judíos,
por entonces totalmente amurallado. De aquella fortaleza quedaron
algunos restos en el que hoy se conoce por el Paseo Arqueológico, donde
se pueden ver algunas porciones de muralla y las torres de defensa de
Arquebisbe y la de Minerva. Este paseo ofrece excelentes vistas del
barrio antiguo, así como de la zona portuaria y la ciudad moderna.
Infinidad de restos de columnas y otros elementos, y también las
estatuas de Rómulo y Remo y la del emperador Augusto amenizan este
histórico recorrido.
Qué visitar
Anfiteatro romano. Se mantiene en pie buena parte de las gradas.
También quedan restos de una iglesia de factura románica, construida
sobre un edificio anterior paleocristiano que homenajeaba a San
Fructuoso.
Antigua Casa Consistorial. Antiguo consistorio utilizado entre los
siglos XV y XIX. Es una antigua obra medieval con reformas posteriores
del XVII y XVIII.
Ayuntamiento. Edificio construido en el siglo XIX conforma a los
cánones neoclásicos.
Balcón del Mediterráneo. Emblemático mirador en donde se encuentra
el monumento a Roger de Llúria. Ofrece excelentes vistas de la ciudad y
la franja costera.
Casa Castellarnau. Edificio de portada renacentista y con añadidos
góticos en su interior, hoy convertido en museo, fue antigua residencia
la nobleza medieval.
Catedral de Santa María. La fachada, con la gran portalada y el
rosetón, es una de las imágenes más emblemáticas de la ciudad. Entrando
por el claustro podéis visitar el Museo Diocesano y el retablo de Santa
Tecla. La escultura del claustro es uno de los conjuntos más remarcables
de la plástica románica en Cataluña, data de finales del siglo XII y
principios del XIII.

Foro romano. Centro administrativo de la Tarraco Romana
Necrópolis romana y paleocristiana. Alrededor de una de las vías
de salida de la ciudad, a partir de mediados del siglo III, un
cementerio creció considerablemente desde que enterraron los restos de
San Fructuoso. En 1923, al construirse la fábrica de tabaco, se
encontraron más de 2.000 entierros y se adecuó para poderse visitar.
Posteriormente, en terrenos cercanos al parc de la Ciutat, al Parc
Central y a las calles Pere Martell y Prat de la Riba, se han encontrado
algunos centenares de entierros más. Actualmente, se puede visitar un
área en la Necrópolis Paleocristiana.
Paseo Arqueológico. En el siglo II aC se dotó Tárraco de una gran
muralla que delimitaba el perímetro urbano. Su longitud era de unos
3.500 m, de los cuales actualmente se conservan 1.100 m, que circundan
el casco antiguo. Las murallas son la construcción arquitectónica romana
más antigua de todas las que se conservan fuera de Italia. Entre los
siglos XVI y XVII se reforzaron con bastiones, la falsa braga y los
fortines exteriores con el fin de adaptar las defensas de Tarragona a la
artillería. El Paseo Arqueológico circula entre la muralla romana y la
falsa braga moderna, entre jardines, poesías románticas y explicaciones
históricas. Destacan la Torre del Arzobispo, con notables reformas
medievales, y la de Minerva, que contiene la escultura y la inscripción
romanas más antiguas de la Península Ibérica.
Plaza de la Fuente y de Palllol. Interesantes edificios del siglo
XIX y otros de estilo gótico.
Pretorio. Guarda las colecciones del Museo de la Historia de
Tarragona. Fue construido en la Edad Media para destinarlo como
residencia real.
Rambla Nueva. Es la arteria principal de la ciudad, con bellos
edificios modernistas.
Museos. Interesantes colecciones y una amplia oferta museística
son también parte de su rico patrimonio, como el Museo de Arte Moderno,
Museo de la Historia, Museo Diocesano, Museo Arqueológico, Museo del
Puerto y el Museo de Faros.
Alrededores, rutas y espacios naturales
Muy cerca de la ciudad, en los alrededores, se pueden admirar
interesante muestras de antiguas construcciones, restos romanos y otros
edificios históricos como el Acueducto Romano (a 4 km), el Castillo de
Tamarit (a 11 km), la Cantera Romana de El Medol (a 8 km), el Mausoleo
de Centcelles (a 6 km) y la torre de los Escipiones (a 6 km).
Delta del Ebro. Además de ser una zona muy próspera en el cultivo
del arroz, es una rserva natural. El Parque Natural del Delta del Ebro
dispone de sitios acondicionados para el avistamiento de aves y la fauna
en general. Localidades de interés que circundan el delta son: Amposta y
Sant Carles de la Rápita, que sirven como punto de partida para recorrer
la zona.
Costa Dorada. Toda la costa de Tarragona se denomina Costa Dorada
por sus extensas playas de arena. Vilanova i la Geltrú y el Vendrell son
las zonas portuarias más importantes del litoral tarraconense. En El
Vendrell se encuentra el museo dedicado a Pau Casals, el famoso
violonchelista, que nació en esta localidad. Al sur se encuentran Salou
y Cambrills, los centros de mayor ambiente de veraneo. Otras localidades
de interés: Cubelles, Calafell, Roda de Berá, Creixell, Torredembarra,
Altafulla, Tamarit, Reus, Cambrils, L’Ametlla de Mar, L’Ampolla o
Amposta.
Port Aventura. Es uno de los grandes parques temáticos de Europa,
con exosticas atracciones que llevan nombres como Mediterránea, México,
China y el salvaje Oeste. Se encuentra a sur de Tarragona.
Tortosa. Es la ciudad más importante de las Tierras del Ebro. La
fortaleza árabe de la Suda, convertida en Parador de Turismo, domina las
callejuelas del pueblo medieval y su inconclusa catedral.
Gastronomía
Una gran parte de su importancia tiene que ver con los productos del mar,
en conjunción también con su rica agricultura, lo cual permite concebir
una cocina autóctona con un sabor especial y mucha personalidad.
Los pescadores traen el marisco y el pescado azul reconocido por la
Denominación de Origen Pescado Azul de Tarragona. El barrio de
pescadores, “el Serrallo”, es uno de los más típicos de la ciudad, donde
se pueden encontrar restaurantes que ofrecen una cocina basada en los
productos frescos del mar.
El plato más típico de Tarragona es la cazuela de romesco, de la cual se
hace un concurso cada dos años durante la festividad de Santa Tecla.
También la famosa paella marinera, el arroz negro, el pescado a la
plancha o frito, el arrossejat, los fideus rossejats (arroz y fideos
dorados, respectivamente) y otras muchas recetas creativas y de
vanguardia.
Fiestas
Carnaval (14 al 24 de febrero) Uno de los carnavales más
multitudinarios de Cataluña, que cuenta con varias rúas y bailes. Cabe
destacar la Rúa de la Artesanía, el juicio de “Carnestoltes” y la quema
de la Bota.
Festival Internacional Dixieland de Tarragona (28 de marzo al 5 de
abril) Varios conciertos de música dixieland, jazz, blues y músicas
afines en teatros, cafés, bares y por las calles.
Semana Santa (5 al 12 de abril) Celebración de la pasión, muerte y
resurrección de Cristo. Misas, rosarios y procesiones. La tarde de
Viernes Santo, los armados hacen la típica recogida de los pasos antes
de la procesión del Santo Entierro, documentada desde el año 1550 y
declarada Fiesta Tradicional de Interés Nacional. En ella intervienen
unas 5.000 personas y 20 pasos, de los cuales la mitad se llevan a peso
alzado.
Sant Jordi (23 abril) Diada catalana del amor y la cultura. La
ciudad se llena de rosas, libros, sardanas y castells (torres humanas).
Tárraco Viva (18 al 31 de mayo) Jornadas de divulgación histórica
romana, destinadas a difundir la cultura romana con el máximo rigor
científico: conferencias, talleres, escenificaciones de la vida
cotidiana de la época, el ejército, las luchas de gladiadores, teatro,
música y gastronomía romanas.
Corpus (14 de junio) Cocas con cerezas y “l’ou com balla” (el
huevo que baila). Procesión con elementos religiosos y tradicionales:
“Magí de les timbales”, gigantes y bailes.
San Juan (23 y 24 de junio) Fiesta del solsticio de verano, de
origen pre-cristiano. Noche de hogueras, brujas, petardos y verbenas
hasta la madrugada.
Concurso internacional de fuegos artificiales (6 al 11 de julio)
Participan pirotecnias de carácter internacional. El ganador se encarga
del castillo de fuegos de las fiestas de Santa Tecla. Lugar: Playa del
Miracle.
Sant Magí (15 al 19 de agosto) Fiesta Mayor pequeña de la ciudad
que dura unos cuatro o cinco días. Pasacalle del agua con el Séquito
Popular, castells (torres humanas) y música para todas las edades y
gustos.
Diada Nacional de Cataluña (11 de septiembre) Ofrendas de flores,
actos catalanistas de conmemoración histórica.
Santa Tecla (14 al 24 de septiembre) Las Fiestas principales de la
ciudad. Santa Tecla es un estallido que durante diez días llena la
ciudad de alegría, música y color. En ella participan todos los
elementos tradicionales del Séquito Popular, uno de los conjuntos más
ricos de bailes, castells (torres humanas), correfocs (correfuegos),
animales fantásticos, entremeses medievales y bailes hablados
conservados o recuperados en Cataluña. Declarada Fiesta de Interés
Turístico Estatal y Fiesta Tradicional de Interés Nacional.
Concurso de Castells (torres humanas) (primer domingo de octubre
de los años pares). Las principales 18 colles castelleres se encuentran
en la plaza de toros en la actuación más larga, polémica, competitiva y
emocionante.
Fin de año (31 de diciembre) Por las calles se pasea el Home dels
Nassos (hombre de las narices), que reparte caramelos a los más
pequeños. Por la noche, verbenas con los amigos en hoteles y
asociaciones.
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