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Fuerteventura es
un paraíso deseado para pasar unas idílicas vacaciones en la eterna
primavera que se alarga durante prácticamente todo el año. Su paisaje
árido se ilumina por el brillo de los inmensos arenales y dunas cuyos
altozanos llegan hasta el océano y que parecen sacadas de una novela del
desierto. El baño en la playa entre kilómetros de aguas cristalinas
permite el descanso soñado.
En el norte de la isla, frente al pueblo marinero de Corralejo se divisa
desde cualquier ángulo el islote de Lobos que dista únicamente dos
kilómetros de Fuerteventura, y ocho de Lanzarote. Su peculiar nombre
viene por la abundancia de focas monjes que antaño poblaban su litoral,
y que bautizaron este islote por la similitud de esta especie con los
lobos marinos. Lamentablemente este bello mamífero fue aniquilado por el
hombre hace ya mucho tiempo y ya no se puede encontrar su silueta entre
sus rocas. Una vez más el exterminio de una bella criatura que poblaba
nuestro país, y que ahora únicamente vive en la memoria de la historia a
causa de la insaciable vorágine humana de conseguir en este caso tanto
su piel, como la grasa y carne. Unas proteínas muy valiosas que se
utilizaban para alimentar a los navegantes que encontraban en el
mamífero la despensa ideal para los largos viajes. Canarias, e islotes
como Lobos, eran precisamente puntos de descanso, y aprovisionamiento en
las largas rutas oceánicas.
De Lobos se puede resaltar la singularidad del entorno, y su peculiar
fauna y flora que hizo de este roquedo uno de los primeros espacios
naturales de las islas Canarias catalogado como Parque Natural en el año
1982. Posteriormente fue también nombrada zona de especial protección de
aves, ya que allí reposan numerosas especies marinas y migratorias, como
la pardela cenicienta, un pájaro que en tiempos también era cazado por
el hombre. Además de la fauna, se pueden observar poblaciones de
distinta flora autóctona a lo largo de su recorrido.
La lava, como en tantos parajes del archipiélago, asienta su particular
huella en el paisaje creando un paisaje singular esculpido también por
el lento cincel natural de los vientos alisios y el clima semiárido. Las
escasas precipitaciones generan un horizonte seco, pero con especial
encanto. La isla tiene su punto más alto en la zona de La Caldera que se
levanta a 127 metros.
Desde Corralejo parten unos ferrys que permiten realizar una visita al
islote permitiendo la típica visita de ir por la mañana o mediodía, y
volver por la tarde. Hay que consultar las frecuencias ya que en
invierno son menores, además que perder el último barco puede ocasionar
un gran tropiezo. Lamentablemente el pernoctar allí, únicamente es
posible en una zona de acampada regulada por el organismo de Medio
Ambiente de la Comunidad del Cabildo de Fuerteventura. Para pernoctar en
la isla hace falta un permiso del Cabildo de Fuerteventura, limitada la
acampada a tres noches consecutivas. El periodo permitido de
asentamiento se limita a los meses de veranos y algunos puentes o
festivos. Pero es mejor informarse sobre este permiso en el número 928
861115.
Es indudable cómo Lobos sea un espacio a preservar y conservar, lo que
provoca que la protección del entorno sea cada vez más estricta. Es
lógico que para acceder a determinadas zonas como el techo de Lobos,
ubicado en el cráter de La Caldera, sea necesaria una autorización
especial, solicitada previamente en el mismo departamento.
Es un buen consejo para el visitante el prever provisiones, tanto de
comida como líquidos o acudir al único restaurante ubicado en el pequeño
pueblo marinero donde se proporciona un menú a base de pescado del día y
paella. Atención de encargar mesa nada más desembarcar, pues sobre todo
en verano puede haber lleno absoluto de hambrientos visitantes, y el
horario de funcionamiento.
Un paraje idílico
La visita a la isla de Lobos es uno de los reclamos turísticos más
interesantes de la naturaleza en Fuerteventura. La travesía que parte
desde Corralejo dura apenas 20 minutos y permite contemplar bonitas
vistas del mar Canario desde la barandilla del barco. Ya en la isla, la
playa de La Concha es un lugar recogido, natural y aún salvaje donde es
un placer o privilegió bañarse entre aguas cristalinas turquesas. Los
amantes del senderismo tienen varias rutas bien señalizadas hasta
distintos puntos como el volcán del monte de la Caldera, faro de San
Martiño, Las Lagunitas…casi cinco kilómetros por caminos de tierra bien
señalizados a lo largo de las 470 hectáreas de la isla, y algo más de 13
kilómetros y medio de perímetro. En total, unas tres horas de senda para
recorrer toda la isla donde no se puede desviar del camino señalizado
para proteger la fauna y la flora del paso de los visitantes.
Para preservar los encantos de la isla del impacto humano, y permitir su
visita al limitado número estipulado, las distintas áreas se divide en
varias zonas clasificadas como uso general, moderado o restringido,
teniendo que respetar las señales al respecto durante el camino y no
introducirse en la áreas preservadas.
A tener muy en cuenta que en Lobos el sol azota con especial fuerza, por
lo no hay que descuidar una crema solar de alta protección, gorra y
llevar bebida suficiente. Si el propósito es refrescarse en la playa y
tomar el sol unas horas en el bello arenal, tampoco hay que olvidarse
antes de embarcarse de una sombrilla de playa o paravientos, puesto que
la sombra es todo un lujo en el islote.
Los barcos “Celia Cruz” y “Majorero” incorporan en la parte inferior del
casco unas cristaleras submarinas que permiten contemplar los fondos
submarinos próximos al islote, siempre que previamente al embarque el
turista se acoja a este servicio especial que se realiza a determinadas
horas. Es de gran impacto el observar desde las ventanas sumergidas del
buque el vivero de peces que acuden cuando un submarinista les tira
pedazos de pan. Una experiencia muy interesante que únicamente supone un
pequeño suplemento de precio en el billete de la travesía y que permite
contemplar la variedad de pescados que rodean este litoral.
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Datos
prácticos:
Los amantes de la pesca deportiva tienen en los
alrededores de Lobos un paraíso donde capturar variadas y grandes
especies. Desde Corralejo se puede embarcar en un chárter conocido como
“Pez Velero”. El barco está tripulado por auténticos pescadores
profesionales del pueblo que conocen los mejores pesqueros como la palma
de su mano. Según temporada y técnica se pueden capturar distintas
especies de túnidos, escualos, petos, sargos, brecas, sama, jurel…Sin
duda el mejor servicio de pesca deportiva de la zona, con expertos
pescadores. Teléfono de Información: 609 243 181
Quienes quieran contemplar a lobos marinos como los que antaño poblaban
Lobos también pueden visitar el parque de ocio y aventura “Baku” ubicado
en Corralejo. En el acuario se ofrece la posibilidad de disfrutar de las
habilidades de estos bellos mamíferos, así como compartir un baño con
ellos en la misma piscina en el servicio conocido como experiencia
animal, además se poder refrescarse en el gran parque acuático de este
gran complejo de ocio.
Información sobre barcos que parten a Lobos en el teléfono 616 986 982 (Jonay)
www.islalobos.es
www.excursionesmaritimaslobos.com |