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Fuerteventura, además de sus playas de ensueño, inmensas dunas, aguas marinas turquesas, o el encanto de una isla volcánica, encuentra además en el pueblo costero de Corralejo otro gran atractivo en su Parque de aventura Baku, un auténtico edén ubicado en la mayor zona turística de la isla.
Entre los grandes jardines del parque, los visitantes disfrutan de un espacio inigualable de aventura y esparcimiento, con diferentes opciones entre sus más de 160.000 metros cuadrados.
Texto y fotografías: José Luis
Lago
García
© revistaiberica
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Pequeños
y grandes encuentran en su gran
parque acuático el contraste de los
magníficos arenales de
Fuerteventura, volando y
deleitándose entre el colorido de
los divertidos toboganes,
descansando entre un relajante
jacuzzi gigante, o luchando contra
la fuerza de las olas en la dinámica
piscina, donde los niños disfrutarán
de la plenitud de la emoción de la
fuerza del agua.
Sin embargo, una oferta especial
distingue a este templo de la
aventura de otros parques similares.
Para los más intrépidos, o los
amantes de la naturaleza submarina,
Baku ofrece una experiencia única en
nuestras islas afortunadas en la que
es posible que los más valientes
compartan en el acuario un baño con
los siempre amenazantes tiburones.
Ya no hay que visitar lejanas aguas
del Pacífico, Caribe o Australia
para casi acariciar estas bellas y
temidas criaturas. Esta opción es un
servicio especial que tiene lugar
normalmente los lunes, miércoles y
viernes, con un máximo de dos
personas y siempre bajo reserva
anticipada. Una sensación única el
poder compartir de cerca el paso de
los escualos y que para los
escépticos goza de la seguridad,
supervisión y tutoría de sus
biólogos o cuidadores. Los
visitantes, convertidos durante esta
experiencia en submarinistas, se
sumergen junto a los tiburones, pero
antes reciben una atención
personalizada en las que conocerán
cómo comportarse y cómo hay que
reaccionar ante estas temidas
especies. La experiencia en
principio osada, se convierte en un
inolvidable contacto con estas
milenarias criaturas. En total,
entre charlas e inmersión, la
experiencia dura unas cuatro horas,
tiempo necesario para que esta
emocionante aventura transcurra con
normalidad, preparación adecuada y
sin nerviosismos.
Más relajante o por lo menos abierta
a más visitantes es la también
increíble posibilidad de disfrutar
con los leones marinos, bañándose
también con estos simpáticos
animales bajo la supervisión de sus
cuidadores. Una oportunidad
irrepetible para niños y mayores de
comunicarse y jugar con estos bellos
animales que antaño poblaban el
islote de Lobos, muy próximo a
Corralejo y que se denomina así
precisamente por la población que
hubo entre sus roquedos de estos
inteligentes mamíferos marinos. En
este caso el máximo de participantes
es de 12 personas, hay dos turnos
por día y dado sus plazas limitadas,
del mismo modo que la experiencia
con tiburones hay que reservar
previamente.
Sin tiempo
de aburrirse
Entrar en Baku supone todo un
complemento de ocio inolvidable para
los visitantes de Fuerteventura.
Además de relajarse y vivir una
experiencia entre los toboganes de
agua, se puede jugar al minigolf,
asombrarse ante el show de leones
marinos, o deleitarse con las
destrezas de los papagayos. Entre
las instalaciones destaca también
una espectacular réplica de un
galeón naufragado cuya silueta
llevará sin duda nuestra imaginación
hacia aventuras de abordajes de
piratas.
Más emociones se producen en el
reptilario donde nadie queda
indiferente ante la variedad de
reptiles, como las temidas pitones,
serpientes corales, distintas
familias de iguanas y lagartos. Se
muestran también especies endémicas
de la dunas y roquedos de
Fuerteventura o Canarias como el
lagarto de Haría, lisnejas, ranitas
o la colección de arácnidos del
archipiélago.
Distintos bares y restaurantes
permiten reponer fuerzas con todo
tipo de gastronomía, tanto Canaria
como internacional, así como
refrescantes bebidas.
Baku ofrece además de los placeres
del agua en su parque acuático, una
oferta completa para todos los
gustos: el rocódromo más alto de
Canarias con 15 metros a los que
izarse, juego de “paint ball” para
descargar la adrenalina, y para los
más sosegados, también un campo de
minigolf con un par de 72 golpes.
Y si la visita coincide un lunes o
viernes, no se puede dejar de
visitar el mercadillo de ropa,
artesanía africana, productos
canarios, y mil sorpresas, que se
realiza junto a las instalaciones
entre las 09:00 a las 14:00 horas.
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