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En Asturias,
a orillas del mar Cantábrico, se esconde este singular pueblo marinero,
entre olor a sidra, mariscos y pescados. Sin tan siquiera trescientos
habitantes, un recoleto puerto pesquero –antes ballenero- y a tan sólo
veinticinco kilómetros de Gijón, Tazones, se suma a esa indefinida lista
de “Pueblos con encanto”
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Por su puerto
pesquero y su proximidad a los Picos de Europa, Tazones comparte ese
encanto de los pueblos de la montaña y también de los pueblos del mar.
Aquí dicen que desembarcó Carlos V en su primer viaje a España el 19 de
septiembre de 1517 para hacerse cargo de su corona y se escucha decir a
otros que en sus platos se presentan los mejores mariscos y pescados de la
zona. Por estas cosas, y otras, será por lo que ostenta el título de
Conjunto Histórico Artístico del Principado de Asturias.
Coquetas y
sencillas casas marineras conforman la villa de Tazones. Este pedazo de tierra asturiana
vive irremediablemente unida al mar. Todo un entramado urbano, en el que
los amaneceres y las puestas de sol invitan a la melancolía y al sosiego.
Un pequeño
puerto, la lonja de pescado y cetáreas de marisco invitan al paseo después
o cómo aperitivo de la mesa. Mesas suculentas, tentadoras las que se
asoman según descendemos por su arteria principal, la que nos introduce
en esta villa cuando venimos de su capital, la Villaviciosa. Nada más
llegar, nos recibe el edificio de
su iglesia. Desde aquí se diría que no
toparemos con grandes alicientes. Pero descendiendo camino del puerto,
cambia el panorama y nuestra emoción. Se empiezan a amontonar calles,
aunque muy humildes, cargadas de vitalidad, empedradas con gusto y casas
bajas. De entre ellas la más llamativa, aquella que dejamos a nuestra
izquierda, toda ella cubierta de conchas. Otras que en su fachada reflejan
el espíritu de sacrificio de sus inquilinos, pescadores recios del Cantábrico,
con su fachada austera, con tan sólo un viejo balcón construido en
madera y casi siempre de azul y mirando al mar.
Al atardecer
llegan las embarcaciones a puerto, similares a aquella de la que hablara
Heminway en “El viejo y el mar”, con merluza, salmonete, rape, pixín
y lenguados. Un poco más tarde, llega el momento de nuestra partida.
Hasta la próxima vez.
Otras cosas de
Tazones, si se tercia la ocasión, es
que
anualmente
celebran la festividad de San
Roque, una de las muchas romerías de pueblos que hay por
Asturias, durante la cual tiene lugar la tradicional procesión de lanchas
por el puerto, llevando en una de ellas el santo a bordo.
Y además, en sus "pedreros" podremos encontrar uno
de los más importantes yacimientos de huellas de dinosaurios del Jurásico
de toda Europa,
existiendo una cantidad más que importante de rutas para visitarlas, que
están debidamente señalizadas por los alrededores.
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