Situado a 30 kilómetros de la ciudad de Almería, a 404 metros de altitud
se encuentra en Tabernas el Paraje Natural protegido denominado Desierto
de Tabernas. Unico desierto de Europa, cuya estampa más nos recuerda a
Africa. No en vano, los mejores rastreadores de escenarios naturales
eligieron este terreno árido, desprovisto de vegetación para ser
utilizado en el rodaje y la ambientación de muchas películas y anuncios
de publicidad.

A
pesar de las constantes elevaciones que muestra el terreno, sorprende la
inexistencia de cursos fluviales, esto es debido a las escasas e
irregulares precipitaciones de la zona. De alguna manera, esta desértica
apariencia y las condiciones climatológicas propias de Tabernas
motivaron la realización de los primeros metrajes de coproducción italo-española,
conocidos como los “spaghetti-western”, a mediados del siglo pasado. Más
tarde, estos mismos parajes, sin tan sólo un “Oscar”, llegarían a
convertirse en los principales protagonistas de las mejores películas de
indios “los malos” y americanos “los buenos”.
De
película
Aquel
mismo decorado que siempre recordamos de las películas del oeste ha
quedado en pie en el árido paisaje almeriense. Los polvorientos caminos
recorridos por el séptimo de caballería y el mismo fuerte asaltado por
los indios, entonces, con caballo y sin cabalgadura nos introducen en el
fantástico mundo de las películas de tiros, ahorcados, diligencias,
banqueros y superhombres muy diestros a la hora de desenfundar.
Un
ambiente que se nos antoja familiar: guaridas de malhechores, la
barbería, la horca, la cárcel, las mesas del poker y el recinto del
fuerte. Viejos decorados hoy expuestos al público entre los que se puede
pasear mientras la memoria va recomponiendo una y otra escena cientos de
veces visionada en el cine.
Esa
aproximación real al espacio utilizado, por ejemplo en la serie "Reina
de Espadas", nos sorprende al descubrir como tan reducida superficie se
nos presentara en la pantalla en dimensiones exageradas: trucos y
pericias de los maestros del celuloide. Como no podía ser menos, entre
otras, aquí se rodaron 800 balas, película basada, precisamente, en el
estado actual en el que se encuentran estos poblados cuando dejaron de
ser regables para la industria del celuloide. Más recientemente, se
desempolvaron de nuevo las maderas para el rodaje de algunos anuncios
igualmente sorprendentes con los jugadores del Real Madrid y el
Mancheter, además de otros conocidos spot publicitarios.
De
todas las estancias, llama la atención la buena conservación del Saloon,
en donde se hacen representaciones perfectamente ambientadas. Y la,
siempre recurrida, iglesia, que en este caso un mismo edificio presenta
fachadas distintas, dependiendo del rodaje para el que fuera requerido.
Los
antiguos poblados del cine en los que es posible jugar con el recuerdo y
la imaginación se dispersan por este singular desierto, con nombres tan
sonoros y acertados como: Mini Hollywood, Texas Holliwood y Wester
Leone.
Mini
Hollywood fue construido alrededor de los años 60 y ha sido testigo de
rodajes de cientos de películas como "La muerte tenía un precio" de
Sergio Leone. En plena reserva también se puede disfrutar de una
catarata en el corazón del desierto, además de 150 especies animales,
perritos de la pradera, Felinario, Aviario, La casa de los titis, la de
los linces, flamencos enanos, osos, canguros, Lobos Ibéricos,
Hipopótamos, entre otros. También se puede visitar y disfrutar del Museo
de la Huella y del divertido Show de Papagayos
Texas
Holliwood se construyó en 1.963 para el rodaje de la película "La muerte
tenía un precio" protagonizada por Clint Eastwood. Otras películas son
Vuelve Valdez, El bueno, el feo y el malo, o El joven Indiana Jones.
Wester Leone se levantó expresamente para el film "Hasta que llegó su
hora" con Henry Fonda y Claudia Cardinale. También fue escenario de
otras películas como la mítica El bueno, el feo y el malo, El regreso a
la isla del tesoro, Catwlon, Al este del oeste, Chato el Apache, entre
una extensa relación de guiones igualmente reconocidos.