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El
visitante no tendrá por menos que mostrar su curiosidad en la sala de los documentos,
donde cientos de pliegos, sellan, timbran y rubrican diferentes inauguraciones, acuerdos y
contratos claves para la historia del país. |
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No
podía ser otro que el emblemático edificio de la Gran Vía de Madrid el
lugar que acogiera la colección histórico-tecnológica de Telefónica.
Tras años de arrinconamiento, cientos de objetos fueron desempolvados del baúl de los
recuerdos para exhibirse, constituyendo un pedazo de la historia de las telecomunicaciones
en España.
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Teléfono
Gower-Bell (1880). Estados Unidos.
Su propietario, Rodrigo Sánchez-Arjona, adquirió una pareja de esto modelo, en
uno de sus viajes a París. Con ellos se realizó la primera comunicación rural por
línea privada en España. Fue en Fregenal de la Sierra (Badajoz). Su
hijo lo donó en 1929 a la Compañía Telefónica Nacional de España, con el fin
de que fuera el primer teléfono exhibido en un futuro Museo Telefónico. Se
encuentra expuesto en la Sala 1, junto con otros modelos, entre ellos centralitas
de batería local. |
La muestra se inicia con una minuciosa descripción de
la cronología de las telecomunicaciones, a la que se unen una variada gama de aparatos
telefónicos antiguos. Continuando el itinerario, el visitante puede conocer de cerca,
ordenado cronológicamente, el origen de las distintas tecnologías españolas. Así, se
pasa de la conmutación manual a la automática, destacando, entre los primeros, los
cuadros de operadoras. Quizás, este apartado sea el más singular, pues se ha recreado,
utilizando sonido ambiente y maniquíes, una de las profesiones más emblemáticas de la
historia del teléfono, que permitió, durante muchos años, la comunicación entre sus
usuarios.
En la misma sala, además del homenaje a las que fueron
conocidas como señoritas del 09, también hay un hueco para la representación de
la telefonía en el medio rural, mediante la reproducción de un centro telefónico. La
sala se completa con diversas fotografías que homenajean a celadores y capataces,
aquellos que instalaron postes telefónicos en las más duras condiciones.
Respecto a la conmutación automática, son los sistemas que han
permanecido en funcionamiento durante más tiempo los que tienen un lugar en la muestra.
Así, el Rotary y el Pentaconta, de Standard Eléctrica,
permanecen expuestos, junto con otros que estuvieron vigentes antes de la unificación de
los sistemas, como es el caso del AGF, de Ericsson. Junto con ellos,
las mesas de pruebas interurbanas, los amplificadores de líneas y las maquetas.
Y, seguramente, el visitante no tenga por menos que mostrar su curiosidad en la sala de
los documentos, donde cientos de pliegos, sellan, timbran y rubrican diferentes
inauguraciones, acuerdos y contratos claves para la historia del país.
Pero, acaso, el recuerdo más entrañable sea el homenaje que, a lo
largo de todo el museo, se rinde a los diferentes colectivos que han contribuido al
desarrollo de las telecomunicaciones en España. No en vano, la existencia del
museo se debe a la iniciativa de un grupo de trabajadores que decidió conservar y
recuperar a lo largo de los años aquellos sistemas y aparatos que se iban retirando del
mercado y que, muchos, calificaron como inservibles. Su labor de recuperación e
investigación permite que las nuevas generaciones puedan palpar la historia de la
telefonía española.
| Exposición permanente histórico-tecnológica de Telefónica |
Fuencarral, 3. 28004 Madrid. Martes a viernes: de 10 a 14 horas y de 17 a 20 horas.
Sábados, domingos y festivos: de 10 a 14 horas.
Entrada gratuita.
http:
www.telefonica.es/fat/ |
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