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 Luis Medina

La Sierra gaditana se engalana para el Corpus

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Con aromas a retama y a eucalipto, la Sierra de Cádiz se viste de gala para recibir el Corpus, fiesta declarada de Interés Turístico Nacional en Zahara de la Sierra, donde se celebra desde el siglo XV. Fachadas y callejuelas cubiertas de flores y juncias y en procesión una custodia de plata dorada y esmeraldas protagonizarán las celebraciones del primer fin de semana de junio.

En El Gastor –población vecina- suena también la música de esta fiesta de origen pagano y de Interés Turístico Nacional de Andalucía en la que se limpiaban los pastos antes de que llegara el verano. Arcos de palmas, balcones engalanados y el suelo cubierto de hierba recuerdan cada año esta celebración que se remonta a la dominación árabe.

No hace falta elegir para disfrutar de ambas porque sólo 17 kilómetros separan a Zahara de la Sierra de El Gastor.

El Corpus Christi es una celebración que se remonta al siglo XIII, cuando una joven religiosa belga, Santa Juliana de Mont Cornillón, impulsó un día de fiesta para honrar al Santísimo Sacramento y la victoria de la Resurrección sobre la muerte. En la actualidad en España goza de un importante componente cultural, festivo y turístico.

Zahara se viste de flores
Desde que el pueblo pasara a manos de cristianos, a finales del siglo XV, Zahara de la Sierra no ha dejado de celebrar el Corpus ni un solo año. Su dilatada tradición y la belleza que la celebración adquiere en esta población, explican que el de Zahara sea el único Corpus en Andalucía declarado de Interés Turístico Nacional, distinción que obtuvo en 1980.

La fiesta en Zahara gira en torno a la decoración de sus calles. Un numeroso grupo de voluntarios partirá el viernes en busca de las juncias, que serán después utilizadas para cubrir el suelo de las calles principales. Las ramas de eucaliptos, retamas, adelfas y plantas aromáticas que vestirán las fachadas no se recogen hasta el sábado.

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Pero será el mismo día del Corpus, el domingo, a partir de las siete de la mañana, cuando los zahareños deberán demostrar su destreza y originalidad, vistiendo sus fachadas y balcones con todas las plantas recogidas. Los vecinos de las calles principales están obligados a exornar sus casas, pudiendo incluso ser multados si se niegan a participar, situación que, de momento, nunca se ha producido. Muchos otros zahareños se suman a los propietarios de las viviendas, y cada vez son más los forasteros que se animan a participar en estos trabajos, atraídos por la singularidad del festejo.

La misa y la procesión de la Custodia, una verdadera joya de orfebrería realizada en plata dorada y esmeraldas, completan el programa religioso de la fiesta. La comitiva, protagonizada por los niños que han celebrado su primera comunión, recorre las calles vestidas de flores y realiza paradas en los altares artesanales que algunos vecinos instalan a las puertas de sus casas.

La fiesta no acaba aquí. La verbena, que comenzó el sábado con un pasacalles de la banda de música, continúa en la caseta instalada por el Ayuntamiento, donde la música se prolonga hasta la mañana del lunes. El principal evento de este segundo día del Corpus es el ya tradicional concurso de “cachiporras”. La “cachiporra” es una especie de látigo elaborado con las juncias utilizadas para adornar el suelo, que se trenzan para formar este particular instrumento. La mejor “cachiporra”, según un jurado que juzga su estética y la sonoridad del látigo, recibe un premio en metálico.

La juncia, protagonista en El Gastor
Un desarrollo similar tiene el Corpus en El Gastor, población cuya fiesta rivaliza en belleza con la de Zahara. También aquí las actividades comienzan el viernes, cuando un grupo de más de 200 personas se traslada al término municipal de El Cuervo (Sevilla) para pasar la jornada buscando juncias. La decoración de las calles se lleva a cabo el sábado a partir de las siete de la tarde y se prolonga durante la madrugada con la colaboración de todos los vecinos. Las adelfas y ramas de eucaliptos, álamos y chopos son recogidas por los habitantes del pueblo, aunque el Ayuntamiento se encarga de repartir vegetación entre aquellos gastoreños que no pueden hacerlo por ellos mismos.

La vegetación, que cubre más del 50% del pueblo, transforma El Gastor durante un fin de semana en un verdadero bosque: Arcos de palmas, balcones floridos, fachadas cubiertas de ramas, el suelo alfombrado e incluso algunas calles techadas con juncias.

Como en Zahara, la procesión de la Custodia va acompañada por niños de primera comunión, aunque en este caso se unen también vecinos vestidos de pastores. La fiesta tiene siglos de tradición en El Gastor, ya que incluso bajo dominación árabe se celebraba una fiesta pagana en la que se limpiaban los pastos ante la llegada del verano. Sin embargo, la procesión adquirió verdadera importancia a partir del año 1747, con la construcción de la iglesia en el municipio.

La celebración se cierra el domingo por la tarde con el certamen de gaitas gastoreñas. Un instrumento autóctono, diferente a otros del mismo nombre, y que ha llamado la atención de los gaiteros gallegos, que han participado en este certamen en ediciones anteriores, aunque tocarla supone un reto para los foráneos.

 

 

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