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 Rafael Calvete

Isla Mauricio “La isla que lloró la pérdida del dodó”

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Nacida de la mezcla de culturas y gentes, inmersa en todo tipo de paisajes, Isla Mauricio es un rincón del océano Índico donde uno debería perderse, aunque sea tan solo durante algunos días de su vida. Un tiempo que bien podríamos utilizar para reflexionar, para enamorarnos, o simplemente para dar rienda suelta a nuestra imaginación.

Isla MauricioPorque en Mauricio uno puede llegar a sentirse un ser especial en medio del paraíso, ya que el verdadero secreto de esta isla es, sin lugar a dudas, la sonrisa de su pueblo. Una sonrisa blanca y sincera que impregna de alegría el ambiente y deja huella imborrable en el corazón de quienes la visitan.

Cuesta creer que éste tranquilo y hermoso lugar del océano Índico, que tenía cita con todos los piratas de los mares del sur, haya mantenido después de su emancipación, un nombre tan masculino. De estos, y de algunos navegantes nace una leyenda en Mauricio sobre la existencia de grandes tesoros en sus costas, he incluso en el interior de la isla, donde de vez en cuando, la fantasía se vuelve realidad al encontrar cofres repletos de plata, oro y joyas preciosas.

Gracias al resultado de las mezclas culturales que existen en Mauricio, la isla se ve invadida por una gran diversidad de costumbres, religiones y festividades que le brindan una alegría y colorido excepcional. Los colonos mauricianos han sido muy generosos con todos sus invasores, ya que han colocado un gran monolito en recuerdo de los marineros muertos durante la batalla de las dos potencias, una estatua que está ubicada en el puerto de Mahébourg, la segunda ciudad en importancia de esta isla.

Aquí también se encuentra un interesante museo naval que nos enseña la historia y nos transporta al pasado de Mauricio. Muy cerca existe un pequeño pueblo artesanal donde los propios artistas venden sus productos, como son las réplicas en madera de viejos navíos y pequeñas barcas de pesca. Pero lo más sobresaliente puede ser las cajas y joyeros de madera de todos los diseños y tamaños que están muy bien acabadas y que son verdaderas obras de arte.

isla_mauricio_03Visto lo visto, se podría decir que Isla Mauricio es hoy por hoy un atractivo paraíso perteneciente al grupo de las Mascareñas, de origen volcánico, y cuya mayor elevación es el Pitón de la Riviere Noire, a una altura de 826 metros sobre el nivel del mar. Ofrece una zona de bosques y montañas, con cascadas y cráteres cubiertos de una rica vegetación en donde bien podría rodarse alguna de las próximas películas del agente 007, o del mismísimo Indiana Jones. Porque está llena de enormes atractivos: desde sus paisajes en la costa Este, ideales para practicar submarinismo y deportes náuticos, hasta su interior, en donde se encuentra su famoso jardín botánico de Pamplemousses, con infinidad de plantas exóticas y multitud de pájaros diferentes.

Port Louis es la capital, y cuenta con uno de los puertos más activos del océano Índico. Entre sus obligadas visitas se encuentra su célebre mercado, por el que desfila un crisol de culturas y donde se puede conseguir todo tipo de artículos exóticos y frutas tropicales. Especialmente interesante es el mercado de hierbas, cuyos nativos dicen que curan todos los males habidos y por haber. Cuenta con un amplio abanico de posibilidades culinarias, aunque habrá que probar los sabrosos platos de la cocina criolla, además del marisco y los diferentes pescados de sus aguas.

isla_mauricio_02Dicen que cuando el último dodó desapareció de esta isla, más de uno lloró por su rápida despedida. Así cuentan algunos nativos de Mauricio el desastre ecológico ocurrido algunos siglos atrás acerca de esta ave. Se trataba de un pájaro feo, torpe, con un pico grotesco, unas patas demasiado fuertes para el tamaño del animal y, una cola con plumas desgarbadas. El dodó fue muerto a palos por los muchos marineros europeos que arribaron a esta isla con el propósito de colonizarla, aunque hace ya de eso más de cuatrocientos años. Un viejo ejemplar disecado del gran pájaro se quemó accidentalmente en el museo de Londres, por lo que en la actualidad, y por desgracia para el ave paticorta que fue el dodó, sólo quedan algunos dibujos de ella, así como el recuerdo de que fue un raro ejemplar exclusivo de Isla Mauricio. Pero no hay que entristecerse del todo ya que al final fue adoptado como símbolo en el escudo oficial del país.

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