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El plátano fue introducido en la zona norte de Tenerife por los
comerciantes ingleses que veían cómo este producto poco perecedero no podía ser
transportado desde sus colonias en el Caribe hasta la metrópoli londinense. La gran
aceptación de la fruta en los mercados continentales y peninsulares y los cada vez más
rápidos medios de transporte hicieron de este alimento el más cultivado en la zona norte
de la isla tinerfeña.
Se está introduciendo
en la zona una nueva especie, cruce de la variedad yonson o negrita con la
variedad autóctona, creándose un plátano de tamaño intermedio y de gran calidad
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La variedad más
usual producida en esta zona es el llamado kabenay o pequeña banana que, a
diferencia del gran banana cultivado en Centroamérica, es de menor tamaño, como
su propio nombre indica, pero más rico en proteínas y azucares, siendo, por tanto, mucho
más sabroso. A las diferencias específicas de ambas variedades, hay que añadir que el plátano
tinerfeño, por sus características climatológicas, tiene un proceso más lento en su
cultivo. La fruta permanece nueve meses en mata y la densidad de la plantación es menor,
a consecuencia de las noches largas y frías, lo que le confiere mayor riqueza aromática
y gustativa. Dentro de esta variedad, se distinguen calidad extra, primera y segunda.
Con el fin de
atender una demanda de plátano de mayor tamaño, se está introduciendo en la zona
una nueva especie, cruce de la variedad yonson o negrita con la variedad
autóctona, creándose un plátano de tamaño intermedio y de gran calidad.
El plátano
es sabroso manjar presente en la gastronomía cotidiana, aunque debería contar en muchos
más platos como ensaladas, frituras, postres, dulces, licores
y en todos aquellos que la imaginación de los restauradores quisiese agregarlos.
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