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Ya en el
siglo 4 a de C., Columela, amigo de Séneca, en su "Tratado Agrícola"
describe el proceso de fabricación de la cecina exactamente igual a como se
desarrolla en la actualidad. Y es que no es extraño que tan rico manjar fuera apreciado
desde la antigüedad, pues su sabor y propiedades hacen las delicias de los paladares más
exigentes. |
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Cuando la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha
creó la Denominación de Origen del Azafrán de La Mancha, para hacer justicia a un producto alimenticio tan peculiar, tan suyo y
tan identificativo como es el azafrán.
Como tantas
otras plantas que han servido para el consumo del hombre, el azafrán se
pierde en la noche de los tiempos. A pesar de ser planta que aderezó
comidas varias y sirvió para teñir determinadas ropas, en especial, en Oriente.
Desde aquella vieja cultura establecida entre el Tigris y el Eufrates,
se tiene constancia de él y tanto egipcios como griegos lo popularizaron
por sus zonas de influencias.
El
azafrán llegó a España o, más bien, se popularizó con la
influencia musulmana, y encontró en tierras manchegas el lugar
ideal para su cultivo, siendo éste, quizás, el mejor del mundo, de
exquisito aroma y gran calidad de coloración
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Cuéntase que cuando Hermes, dios de la sabiduría
y padre de la filosofía hermética, aquélla que sólo se da a conocer a
los elegidos, hirió a su amigo Crocos, hizo que la sangre que
manaba de su cabeza, al tocar la tierra, se convirtiera en azafrán.
Aunque también se atribuye a Croco,
el marido de Esmilax, el regalo del azafrán, pues estos dos
esposos se amaron con tanta ternura e inocencia que los dioses los
transformaron en recompensa: a él, en azafrán y a ella, en tejo.
El azafrán llegó
a España o, más bien, se popularizó con la influencia musulmana,
y encontró en tierras manchegas el lugar ideal para su cultivo, siendo éste,
quizás, el mejor del mundo, de exquisito aroma y gran calidad de coloración.
Además, aquél y la excelente y generosa región de La Mancha fue
motivo de inspiración de numerosos artistas, entre ellos el toledano
maestro Guerrero, quién compuso la zarzuela de "La rosa
del azafrán", y el poeta conquense Federico Muelas, quién
creó un poema sobre el azafrán manchego.
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