El origen de las Hogueras
de San Juan es incierto, pues ancestral es la costumbre de encender grandes hogueras
en la víspera del día consagrado al santo, donde consumir muebles viejos o envases
inservibles de madera y cartón. No obstante, sí es posible datar el momento en el cual
la tradición se convierte en fiesta y el pueblo de Alicante vierte los más
diversos esfuerzos en preparar la más luminosa de sus noches.
La fundación del festejo en sí fue
relativamente rápida. La idea partió del andaluz José María Py y Ramírez de
Cartagena, quién, antes de afincarse en Alicante, pasó varios años en Valencia,
participando en el espectáculo de las Fallas. De la provincia vecina, el susodicho
importó la idea, mas con la particularidad de dotarla de otro nombre y distinta fecha, de
tal modo que la fiesta alicantina poseyera definición propia. La sugerencia fue muy bien
recibida y, en el mes de marzo de 1928, el periódico "La Voz de Levante"
publicó un artículo de su puño y letra titulado "Les falles de San Chusep, en
Valencia, y les fogueres de San Chuan, en Alacant".
Ante la nueva proposición, no tardaron en formarse
comisiones en varios distritos para iniciar la provisión de fondos. También, se
organizaron funciones para aumentar los ingresos y en el Teatro Nuevo tuvo
lugar una representación a beneficio de la hoguera de la Plaza del Ayuntamiento en
la que se proyectó una película sobre las fallas valencianas y actuó la artista
alicantina Juanita Saeta de forma desinteresada. Tal fue el interés creado
por la posibilidad de los nuevos festejos que todos los periódicos alicantinos de la
época ("El Luchador", "Diario de Alicante", "El Día",
"El Correo", "El Tiempo" y "La Voz de Alicante")
reflejaron en sus páginas todas las incidencias que se producían.
Finalmente, el 29 de mayo, el alcalde de
Alicante, Julio Suárez-Llanos y Sánchez, concedió autorización para la
celebración de los festejos, para cuya primera edición se presentaron nueve distritos
oficiales a concurso. Dispuestos desde el primer premio al último lugar, éstos fueron
los lemas de las hogueras y el lugar de su ubicación: "Parada y fonda",
del barrio de Benalúa (primer premio dotado con mil pesetas en plata); "Les
presidensies de Torrejón", en la Plaza de Isabel II (segundo premio de
seiscientas pesetas); "El Tío Cuc y el Cuquet en el globo", en la Plaza
de Chapí (tercer premio de cuatrocientas de las antiguas pesetas); "Port peixquero",
en la Avenida Méndez Núñez; "La millor terra del mon", en Alfonso
el Sabio; "De Jauja a Jijona", en la Plaza del Ayuntamiento; "Unión
Regiona"l, en la calle Benito Pérez Galdós; "Escena
picaresca", en la Plaza Reina Victoria; y "Nunca es tarde",
en la Plaza del Mercado.
La decisión más difícil correspondió
al jurado encargado de conceder los galardones, compuesto por Javier Gaztambide,
como presidente, y Aureliano Abenza, por parte del ayuntamiento; Miguel Llopis,
por la asociación "Alicante Atracción", impulsora de las fiestas; Eduardo
Irles, por el Ateneo; dos representantes de la Asociación de la Prensa
y uno del Círculo de Bellas Artes, como vocales. Este jurado valoró la labor de Juan
Such, Gastón Castelló y José Marced, quienes, con las mil pesetas de
premio, aportaron dinero para hacer frente a la inversión de la comisión, invitaron a
cenar a los componentes de la misma y donaron el dinero sobrante unas quinientas
pesetas - al Asilo de Ancianos, según versión personal del propio Gastón
Castelló.
De la plantá
a la cremá
Tan buen inicio se confirmó el
siguiente año, con la preparación de diecinueve hogueras que decoraron distintos puntos
de la ciudad. Las comisiones dispusieron de más tiempo para organizar colectas y rifas y
el ayuntamiento aumentó la cuantía de los premios, cuestión solicitada por los foguerers,
además de mantener una subvención de 250 pesetas a las hogueras que no obtuvieran
galardón alguno.
Les Fogueres de Sant
Joan han mantenido desde su inicio la estructura actual y han sido declaradas de Interés
Turístico Internacional. Las fogueres son monumentos de cartón-piedra,
compuestos por figuras humanas denominadas ninots, y escenas con las que se
satiriza la realidad. Las diferentes composiciones han de ser instaladas (la plantá)
durante la noche del 21 de junio, mientras se inician en las barracas (especie de sedes
sociales de las distintas comisiones, donde se come, se bebe y se baila) unas jornadas de
intensa participación popular.
La noche del día 24, día de Sant Joan, se
celebra el rito mágico de la cremá de todas las hogueras, a partir del disparo de
una monumental palmera pirotécnica en la cumbre del monte Bencantil. No
obstante, las llamas no podrán devorar al ninot indultat, la composición
escultórica que, según los alicantinos, posee la mayor gracia y calidad artística.
Liberada del fuego, la figura indultada se lleva al museo de Les Fogueres,
sito en el castillo de Santa Bárbara, para su conservación y contemplación.
JUAN CAPELLA GUILLEN
Del barro al corcho
Juan Capella Guillém se inició en
el delicado arte de la confección de hogueras de San Juan después de la Guerra
Civil española precisamente, los festejos faltaron a su cita los años 1938 y
1939 -, cuando, con sus dos hermanos y apenas contando once años de edad, decidieron
participar en la fiesta allá por el año 1941. Su habilidad se dejó notar pronto, con la
consecución de un primer premio que les animó a iniciar sendas carreras profesionales en
el gremio, reconocidas, posteriormente, con otros galardones.
No obstante, Juan Capella, instalado
en su taller de San Vicent de Raspeig, hace muchos años que rompió el equipo
formado con sus hermanos y trabaja ayudado por su esposa y su hijo, compaginando la
difícil creación de fallas, hogueras y carrozas de cabalgatas que han visitado las
calles de su propio pueblo, Santa Pola, Alicante e Ibi desde hace,
aproximadamente, veinticinco años. Por ello, entrar en su taller es como traspasar las
puertas de otro mundo, donde, en cada rincón, pueden esconderse elefantes, enanos,
payasos, seres de cuento, animales mitológicos y un sinfín de formas extraídas a la
escayola y al barro, al cartón y al corcho.
Quizás como contrapunto a su profesión, Juan
Capella se atreve a afirmar que, "de chaval, no me gustaba mucho esto de las
hogueras y las fallas, pues me daba algo de congoja". Sentimientos muy contrarios
a los que profesa ahora hacia su trabajo, del cual "disfruto y me gusta ir a ver
cómo se extingue para quedar en el recuerdo de cada persona". A pesar de que no
oculta que "desde que los monto hasta que se queman, paso unos días algo nervioso
y no me relajo hasta que veo que no llueve ese día, no hace viento, ni hay grandes
inclemencias en el tiempo".
El trabajo de Capella goza de la
creatividad que él mismo desea imprimir. "Cuando me encargan una hoguera no me
dan el tema; represento lo que quiero o me viene como inspiración", afirma a la
sombra de un enorme cohete de madera, muy cerca de una gran lámpara de Aladino
montada sobre cuatro ruedas. La fabricación de ninots ha variado con los tiempos,
sobre todo, por la manejabilidad que ofrecen nuevos materiales que, además, permiten
dotar a las figuras de mayores detalles. "Hasta hace poco e, incluso, hoy en día,
las figuras se confeccionaban de corcho, ayudados de materiales fácilmente moldeables. En
la actualidad, se impone un proceso que consiste en hacer el muñeco en escayola.
Después, se sigue un segundo paso en el que entra en juego el barro, del que se sacan
unas piezas con mayor realismo, con acabados más definidos. Para piezas muy grandes, como
pirámides, puertas, arcos o columnas, es mejor trabajar la madera", explicar el
artista. Por último, "algunas piezas pasan por un acabado final en el que se
empapelan o se cubren con una pasta para rematar los acabados".
Para el presente año, Juan Capella
está trabajando en la representación de las grandes conquistas, como fueron la conquista
del fuego, la de las artes y la de nuevos mundos. Además, quiere realizar una especie de
homenaje a las hogueras de San Juan, reproduciendo aquella que logró el primer
premio en 1930 y repetir el proceso el próximo año con la de 1932 y, así, sucesivamente.
"Esa hoguera estaba formada por una plataforma y una especie de escalera alta en la
que estaban, casi adornando, casi colgando de ella, unos ninots hechos con paja y cartón
y vestidos con ropas", recuerda este artista que distingue entre las Fallas
- "tienen algo de caricaturas, barrocas y más adornos" - y las Hogueras
de San Juan - "más modernas, suaves y decorativas"-.
Juan Capella
Guillém
C/ De los
Artistas Falleros, 13
San Vicente del
Raspeig (Alicante)
Especialidad:
hogueras y fallas.
Tel.- 964 566
60 42
Año fundación:
1953
Observaciones:
Domina muy bien la construcción. Miembro fundador y primer presidente - Maestro Mayor -
del Gremio de Artistas de Hogueras.