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 Luis Medina

Ruta de los Castillos de Segovia

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Una rápida mirada por tierras segovianas es suficiente para darse cuenta de que, en centurias pasadas, parecen levantarse como insignia y baluarte del devenir histórico español. El terreno de Segovia reparte un buen puñado de iglesias, palacios y casas blasonadas. Pero sus castillos revelan mucho de la historia de la Reconquista.

Singulares fortalezas que durante un tiempo sirvieron de morada defensiva, para pasar, posteriormente, a ser lugar de recreo y esparcimiento de la nobleza.

Castillos en los que se reiteran los nombres de Isabel y Fernando; los desmanes de la primera con su hermano Enrique; las correrías de Don Alvaro de Luna, tan sólo por nombrar algunos de los más ilustres que han escrito el libro de la historia de estas tierras rubricadas con mayúscula.

Esta ruta pretende mostrar la riqueza de Segovia a través de sus castillos. Una ruta para saborear no sólo estas egregias construcciones, sino también para dar rienda suelta a la imaginación y con la máquina del tiempo viajar a otras épocas. La gastronomía acompañará y reconfortará mucho durante todo el camino.

Alcázar de Segovia
Esta fortaleza que se eleva en la confluencia de los ríos Eresma y Clamores parece sacada de un bello cuento de caballeros y damiselas. Según Angel Dotor, en la “Revista Geográfica Española”, “no existe en nuestro país ningún otro monumento de carácter militar, tan airoso, tan elegante en su traza y coronamiento”. De origen incierto, se sabe que en este promontorio existía un antiguo castro y que por su posición estratégica constituía un verdadero baluarte defensivo. Por ello, seguramente, romanos y árabes dejaron aquí su huella. Tanto Fernando III, como Alfonso X hicieron en él notables mejoras. El segundo reunió las aquí las Cortes en 1256. Muestra de su cariño por este lugar es la torrecita denominada de Alfonso X, desde donde el monarca observaba y estudiaba el firmamento.

En época de Juan II, se edificó la torre principal, que lleva el nombre de éste rey, además de la sala de la Galera. A su hijo Enrique IV se debe las construcción de los magníficos artesonados del salón de las Piñas y del Tocador de la Reina.

Aquí fue proclamada soberana de Castilla Isabel la Católica, a la que tanto le gustaba el lugar, al igual que a su marido Fernando. La revuelta comunera en época de Carlos V dañó el Alcázar, siendo impulsadas por el Emperador numerosas obras de restauración. De las fiestas el lujo y el boato, con el pasar de los años, el palacio quedó relegado a lugar de reclusión para ilustres reos acusados de delito de Estado.

Carlos III lo declaró colegio de Artillería en el siglo XVIII, produciéndose en 1862 un grave incendio que destruyó casi por completo su interior. Fue restaurado a finales del siglo XIX, en tiempos de Alfonso XII.

Castillo de Castilnovo
Esta fortaleza, en plena naturaleza, tiene orígenes inciertos. Para unos, fue el rey agareno de Sepúlveda, Abderrahmán, quien inició su construcción. Cierto o no si se sabe que tras la Reconquista de estas tierras pasó a formar parte del patrimonio de Don Fernando y Doña Leonor, futuros reyes de Castilla, y, posteriormente, a Don Alvaro de Luna, quien no tuvo reparos en gastos para decorar y mejorar el castillo. De planta cuadrada y construcción mudéjar, sus muros se coronan de almenas, flanqueadas por seis torres. La influencia morisca se deja notar.

El castillo también perteneció a otras familias ilustres, con el devenir de los siglos, entre ellas los duques de Frías. Y, los reyes Católicos, pernoctaron en sus estancias y se interesaron por las obras del mismo.

Visita El castillo se encuentra a unos ocho kilómetros de Sepúlveda. No puede visitarse si no se ha concertado antes hora y día. Actualmente este castillo es de propiedad particular. Alberga la Asociación Cultural Hispano-Mexicana. Ofrece actividades culturales y recepciones, incluido alojamiento, además contar con un museo.

Castillo de Coca
De este castillo se asegura que es la máxima expresión de arquitectura mudéjar militar. A diferencia de otros castillos castellanos, utiliza como materia prima el ladrillo, que también se emplea abundantemente para la decoración. Fue mandado construir por Alonso de Fonseca, a finales del siglo XV. Se emplaza junto a los escarpes del Voltoya, río que a éstas alturas, forma un meandro. El edificio fue rodeado de un profundo foso para evitar asaltos. El conjunto lo forman dos recintos: uno exterior, con una función defensiva y otro interior, con torres en las esquinas. Las dependencias se disponen en torno a un patio de armas. Sobre este lugar cuentan Juan de Vera y Manuela Villalpando en su libro “Los Castillos de Segovia” que era de “una suntuosidad verdaderamente regia, al decir de Madoz, construido por una doble galería de columnas de mármol de orden corintio y compuesto, conlos pisos y paredes cubiertos de azulejos que le daban un aspecto encantador, brutalmente deshecho en 1828 por Faustino Ruíz, Administrador de la Casa Dulcal de Alba que, al objeto de aprovechar el valor de aquella magnífica columnata la echó a tierra, vendiendo cada columna en 40 ptas. que el comprador benefició en 1843, y anteriormente en Madrid, por el precio de 500 reales.

El castillo, que pertenecía a la Casa de Alba, fue cedido en 1954 al Ministerio de cultura, quien instaló una Escuela de Capacitación Forestal. A cambio, se encargarían de su restauración.

Cuellar
Actualmente este castillo hace las veces de Instituto de Enseñanza Secundaria. Pero mucho tiempo atrás, ya constituyó un verdadero baluarte defensivo. Vigía sobre la que se construyó el actual castillo, que pasó por diferentes reformas hasta el siglo XVIII. Hasta esta centuria y, desde que fuera cedido por Enrique IV a Beltrán de la Cueva, Duque de Alburquerque, el castillo-palacio lució con solera valiosos cuadros, tapices y salones decorados con sumo lujo. En el dicen se albergó la más rica y variada armería del país. Todo esto y mucho más fue expoliado durante la Guerra de la Independencia. Además de ilustres castellanos y egregios personajes de la historia de Castilla, Lord Wellington y el padre de Victor Hugo moraron en él. De planta rectangular, la fortaleza se halla flanqueada por tres torres cilíndricas situadas en cada uno de los vértices y una cuadrada en el restante del lado suroeste.

Pedraza
La cuna que vio nacer al Emperador Trajano en la antigua Meterosa, nombrada ya por Tolomeo, acoge esta fortaleza de la que son propietarios los herederos del pintor Zuloaga, quien tuvo su estudio en la torre del Homenaje. Cuenta la leyenda que allá por el siglo XIII un infantón que señoreaba el castillo se casó con una bella plebeya llamada Elvira que había tenido amores con un muchacho de su misma condición llamado Roberto. Al desporsar ésta, el joven ingresó en un convento. Muerto el cura del castillo y teniendo que partir el noble de viaje hizo llamar a un nuevo monje, coincidiendo que este era el padre Roberto. A la vuelta el noble se enteró de la relación de su esposa y el monje y se vengó, poniendo sobre la cabeza del segundo una corona de hierro puesta al fuego y a la primera que huyó hacia la torre, prendiendo fuego a la misma. Dicen que el noble desapareció y no se supo más de el. Lejos de la leyenda, en el siglo XVI el recinto acogió como rehenes a los hijos del rey de Francia, Francisco I.

Castillo de Sepulveda
Rico Esteban bien definen los restos del que fuera, con gran solera, castillo de Sepúlveda. Así dice que “en medio del poblado frontero a la Plaza Mayor, donde sirvió de fondo para los cuadros que más fama dieron al insigne Ignacio Zuloaga, se yerge dominador y magnífico, como fantasma del pasado, el castillo de la pintoresca Sepúlveda. Sobre las despejadas colinas de visibilidad encantadora donde se asientan sus reales la invicta villa de las siete puertas en la margen izquierda del río Duratón, sin la gallardía de los de Pedraza y Coca, sin las líneas suaves y deliciosas del de Turégano, sin arquitecturas que las diferentes restauraciones han dejado huella en el Condado de Castilnovo, los viejos, carcomidos y desmantelados torreones del castillo de Sepúlveda sugieren al visitante las mismas emociones artísticas de aquéllos.”

Turégano
De orígenes inciertos, los estudiosos apuntan que tiene su génesis en un antiguo poblado, posiblemente celtibérico, que aprovecharían los romanos y convertirían los árabes en bastión. Lugar que tras la Reconquista perteneció a Fernán González, aún falta por desvelar si fue el hijo de éste quien dio el nombre de Turrem Vegam al lugar o, sólo reconstruyó una parte, levantando las tres torres que conservan el nombre del primer conde independiente de Castilla. Su interior alberga la iglesia románica de San Miguel Arcángel.

Datos prácticos
La ruta por los castillos de Segovia es sin duda una buena excusa para disfrutar de la excelente gastronomía segoviana, en la que siempre estará presente el lechazo, cordero asado o el también preciado cochinillo. Igualmente, tanto la ciudad de Segovía, así como en las localidades mencionadas en la ruta dispone de una muy variada oferta de alojamientos, tanto hoteles de distintas categorías y peculiaridades, como una extensa relación de casas rurales en la que encontrar la más idónea oferta según gustos y presupuesto.

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