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HISTORIA
La diversidad ecológica de la Sierra de Baza, en contraposición con
las zonas llanas que la circundan, ha motivado que el Hombre se estableciese en ella de
forma continuada desde hace al menos 7.000 años. Estas comunidades prehistóricas
aprovecharon la variada oferta de recursos que una montaña mediterránea, como es el caso
de la Sierra de Baza, les brindaba: agua abundante y segura todo el año, fértiles suelos
en los pequeños valles fluviales, densos bosques constituidos por muchas especies
diferentes de arbolado, caza, buenos pastos para el ganado y abundancia y variedad de
minerales. Desde al menos el V milenio a/C. o lo que en arqueología se conoce como
Neolítico Medio, la Sierra de Baza comienza a albergar de forma más o menos estable a
pequeñas comunidades de campesinos (agricultores y pastores) que refugiándose en algunas
de sus cuevas y abrigos naturales o en pequeños poblados al aire libre de muy frágiles y
perecederas construcciones, comienzan a extenderse por todo su territorio. Estas primeras
comunidades campesinas cultivaban, aú n de forma rudimentaria, las mejores tierras,
mediante un sistema de rozas, que consistía en el aclarado de pequeñas extensiones de
bosque o zonas de inundación fluvial, que eran abandonadas rápidamente, en cuanto
perdían sus nutrientes los suelos, trasladándose a otro lugar próximo, donde de nuevo
se repetía el mismo proceso, acompañados de sus rebaños de ovejas y cabras. A su vez,
seguían practicando, para completar su dieta, la recolección y la caza.
En fechas más recientes,
tenemos que poner de manifiesto como el siglo XIX va a suponer un profundo cambio en la
Sierra de Baza en cuanto se refiere a la propiedad, a la población y a la vegetación y
paisaje. Los tres aspectos interrelacionados entre sí y que se deben a muy diferentes
razones: por un lado, y con motivo de la fiebre minera que se despierta en todo el Sureste
Español a partir de las leyes liberalizadoras de la explotación del subsuelo, que hasta
1825 era un monopolio real; y por otros factores como la
explotación del suelo y las maderas y leñas. De forma que si en el Catastro de Ensenada
se contaban no más de 140 cortijos, con el paso de los tiempos veremos esta cifra
acercarse casi al millar.
Actualmente la Sierra de Baza,
declarada Parque Natural por Ley Autonómica 2/1989, de 18 de julio, se encuentra
prácticamente despoblada, con muchas bellas aldeas como El Tesorero, Tablas, Casas de
Santaolalla, Los Mellizos... deshabitadas. Todos estos lugares bien pueden
merecer una visita |