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FLORA Y VEGETACION
Uno de los ecosistemas de más alto valor en la
Sierra de Baza es el de los pinares autóctonos de alta montaña, o del piso
oromediterráneo. Dos especies arbóreas de pináceas, son las que componen
fundamentalmente estos pinares: Pinus sylvestris, subsp. nevadensis y Pinus
nigra, subsp. Salzmannii. Los pinares de pino silvestre de la Sierra de Baza, junto
con los de Sierra Nevada, son conocidos como "pinares relícticos de pino
silvestre". De la importancia e interés ecológico de estos pinares y en
particular del Pinus sylvestris, nos da una idea el hecho de que este árbol ha
sido elegido para figurar en el logotipo oficial del Parque Natural Sierra de Baza que
simboliza este espacio protegido. No siendo de extrañar que estos pinares autóctonos de
alta montaña colmen de satisfacción a todo buen montañero y a aquellos aficionados a la
naturaleza, que sepan disfrutar con su contemplación.
Como monte propiamente mediterráneo la encina
ocupa en esta Sierra todos los pisos bioclimáticos, excepto el oromediterráneo, y se
extiende desde la zona basal (1.000 metros) hasta 1.800-1.900 en que asciende en
determinadas solanas como La Carrasquilla o El Cerro de la Virgen, al Sur del Calar de
Rapa, donde alcanza la mayor altura topografiable. El sustrato sobre el que se asienta la
encina, va a condicionar de forma fundamental el tipo de encinar. De manera que, por la
riqueza edafológica de la Sierra de Baza, no encontramos un sólo tipo de encinar, sino
que son muy variados y con peculiaridades muy específicas.
No podemos
olvidar en esta breve reseña los bosques galería, los que suelen constituir islas
biogeográficas, caracterizados por poseer una flora y fauna compuesta por un gran número
de especies ausentes, o de difícil localización, en los espacios exteriores a los
bosques ripícolas. En el interior de estos bosques se experimenta un incremento de la
humedad relativa del aire, debido a la evapotranspiración de agua desde las superficies
vegetales y desde el suelo. También es diferente la temperatura al medio que los rodea,
siendo menores las oscilaciones térmicas. Todo lo cual produce un microclima especial en
estos bosques.
Los sabinares y enebrales, son otros
ecosistemas a destacar. La sabina, junto con el enebro, es muy abundante en todo el macizo
central, donde podemos comprobar como está colonizando antiguas escombreras de las minas
abandonadas y tapiza importantes extensiones de terreno.
Tampoco podemos
dejar de hablar de prados de alta montaña de tipo
húmedo y a la verdadera joya botánica de la Sierra de Baza: Los Prados del Rey. Ningún
texto, publicación o artículo sobre la Sierra de Baza, puede leerse, sin que aparezca
con orgullo la referencia al bello paisaje de estos prados, conjuntamente con sus
alrededores
El elemento
antrópico es muy notable, de modo que a lo largo de los principales ríos y arroyos de
esta sierra, podemos apreciar hermosas huertas, donde
se conservan con su originaria fisonomía estas zonas de cultivo, las que tienen un
marcado carácter de economía de subsistencia, de forma que los habitantes de estos
lugares dependen prácticamente de lo que se produce en estos terrenos, lo que hace que
sean utilizados y aprovechados al máximo, con un perfecto conocimiento de la agricultura,
de las más tradicionales técnicas de cultivo y de las lucha contra plagas y
enfermedades. Girando todo alrededor del agua, en una cultura mantenida durante siglos y
posiblemente heredada de los árabes, que ya habitaron en estos lugares hace más de
quinientos años.
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