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Aranjuez
Aranjuez
es Palacio y fértil vega donde confluyen el Tajo y el Jarama. Su nombre le
viene de una antigua dehesa que se extendía desde la ribera del Tajo al Mar
de Ontígola, en la cual existía un caserío de nombre Aranz y que pasó a
llamarse Aranjuez, ya en tiempos de Felipe II.
Fueron los Reyes Católicos quienes eligieron estas tierras como lugar de
descanso. Las sucesivas coronas tomaron el relevo y fueron dejando sus
huellas constructoras y dinamizadoras del denominado Real Sitio de Aranjuez.
En 1750 se comenzaría su expansión por autorización de Fernando VI, quien
encargó al arquitecto Santiago Bonavía un plan de grandes y paralelas
avenidas.
Hito
histórico del devenir de la ciudad fue el llamado Motín de Aranjuez, en
marzo de 1808. Por entonces, la familia real se encontraba en Aranjuez
cuando el pueblo, motivado por los deseos de Fernando asalta la casa de
Godoy y Carlos IV procede a su destitución. Este fue el comienzo de
principio de la Guerra de la Independencia. Hoy en día, este hecho se
rememora todos los meses de septiembre con una multitudinaria representación
de los ribereños.
De visita obligada son los Jardines de la Isla, a espaldas del Palacio; el
Palacio Real en el que sobresale su escalera principal, el salón de
porcelana y el salón del trono; y los Jardines del Príncipe, con la Casita
del Labrador.
Como colofón a la visita al Real Sitio: El Mar de Ontigola, presa construida
en 1565; El Regajal, una de las mejores reservas de mariposas de Europa y el
Carrizal de Villamejor, humedal catalogado como zona de especial protección
para aves.
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