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Pistas
forestales, caminos, sendas, veredas infinidad de rutas por las que poner a
prueba la capacidad física y espíritu viajero a lomos de nuestra bicicleta.
Por la Comunidad de Madrid discurren kilómetros y más kilómetros, en casos
más accidentados y en otros placenteros de menor dificultad, por los que a
golpe de pedal nos llevan a descubrir entornos naturales y paisajísticos
difícilmente accesibles para nuestro habitual medio de locomoción: el coche.
Así,
ruta a ruta, pedaleando, descansando, observando y también sudando, es como
llegaremos disfrutar de esos otros rincones que busca la nueva sociedad. Una
sociedad que con acierto ha aprendido a valorar el tiempo libre, el ocio y
la naturaleza.
Desde
finales de los ochenta y principios de los noventa, esos espacios naturales
y los diseminados núcleos rurales que rodean a la gran urbe madrileña han
sabido acoger con agrado la visita de esas cabalgaduras.
Bicicletas de montaña, BTT y también denominadas todoterreno que se ha
popularizado de manera sorprendente. Sus infinitas posibilidades y la
revolución de modelos han hecho posible su acogida a un extenso y variado
público. Desde el modelo más vanguardista especialmente diseñado para
deportistas de élite, a los otros más populares especialmente pensados para
el aficionado de fin de semana: cómodos, seguros y aptos también para
principiantes.
¿Cómo
no viajar en bici? La bicicleta y un poco de sensibilidad por lo natural nos
conducirán, a velocidad casi de marcha, a esos rincones desconocidos, a
encontrar y descubrir paisajes madrileños de acceso concebido, casi
premeditadamente, para la práctica del pedaleo.
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