Se
encuentra adosado al muro de la epístola de la iglesia conventual y presenta tres pisos.
El inferior, a modo de sótano, debió servir para residencia de verano y para servidumbre
el superior, que tiene buhardillas. El piso noble es el central. A él se accede por medio
de una rampa de suave inclinación que va a dar a un pórtico columnado, que es adintelado
y que tiene encima dos grandes arcos de descarga, de ladrillo como el resto de la
fábrica, en donde los materiales nobles brillan por su ausencia; dicho pórtico o
glorieta queda abierto al aire libre por dos de sus lados.
En él existe una inscripción: SU MAGª EL
EMPERor. D.
CARLOS V NRO SEÑOR EN ESTE LUGAR ESTAUA ASENTADO QVANDO LE DIO EL MAL A LOS TREYNTA Y UNO
DE AGOSTO A LAS CUATRO DE LA TARDE. FALLECIO A LOS VEINTE Y UNO DE SETIEMBRE A LAS DOS Y
MEDIA DE LA MAÑANA. AÑO DEL Sor. DE 1558. Al fondo del mencionado pórtico está
la puerta de entrada, que da a un amplio pasillo a cuyos lados se sitúan las
habitaciones, lo cual produce la independencia de éstas. Las estancias que tienen entrada
desde este pasillo son cuatro: la primera a la derecha es un salón con chimenea de pared,
ventana y una entrada al mirador que da al estanque que hay en el parque, a los pies. Esta
habitación es la que debió servir como sala de audiencias.
La siguiente de la derecha debió ser la sala de estar y,
también, comedor, y desde ella se accede a una pequeña salita que es la conocida como de
la estufa. La primera habitación a la izquierda del precitado pasillo es la que llaman de
Don Juan de Austria, ya que en ella Carlos V reconoció a Jeromín como hijo suyo, hijo
ilegítimo que tuvo con una burguesa alemana llamada Barbara de Blomberg, adoptando éste
como nombre Juan de Austria, quien vivía bajo la tutela del mayordomo del Emperador Don
Luis de Quijada y su esposa Doña Magdalena de Ulloa en la casa que éstos habitaban en el
vecino pueblo de Cuacos. Es probable que sirviera para alojar a los soldados de la guardia
imperial. La última habitación de la izquierda es la más noble del palacio, ya que era
el dormitorio del emperador y comunica, por medio de una puerta en esviaje, con la
iglesia, de modo que desde la cama Carlos V podía oír misa. También existe en este
dormitorio una chimenea de piedra y un balcón. Queda por reseñar otra pequeña estancia,
que está aneja a la sala de Don Juan de Austria, llamada de Felipe II, pues se hospedó
en esa habitación durante dos días tras la muerte de su padre, ya que no quiso hacerlo
en el dormitorio del Emperador en respeto a su memoria. Las otras dependencias del piso
bajo o semisótano siguen la misma estructura que las de la planta noble descrita. Los
demás elementos necesarios en el palacio imperial: cocinas, despensa, barbería, botica,
bodega, panadería, etc., se hallaban situadas junto al claustro nuevo o plateresco del
convento, convenientemente aisladas de la residencia del emperador. A ellas se llegaba a
través de un pasaje, a modo de loggia, que parte de la sala de la estufa.
Es probable que dirigiera las obras de este sencillo palacio fray
Antonio de Villacastín, aunque su función debió ser meramente supervisora; a pie de
obra debieron estar fray Juan de Ortega y fray Melchor de Pie de Concha. También se sabe
que en 1558 inspeccionó las obras el conocido arquitecto Covarrubias, cuando ya estaban
completamente terminadas, extrañándose el maestro por su poco coste. Digamos, también,
que en la glorieta existe una hermosa fuente de piedra de cantería que mandó hacer el
emperador, y fue regalo del concejo de Plasencia, ejecutando dicho trabajo, plenamente
renacentista, hacia el año 1558, los maestros de cantería Agustín de la Vega y Lope de
Anturia. Las obras muebles que hay en el palacio son, entre otras, las siguientes:
Sala de audiencias:
Óleo sobre lienzo que representa a la Emperatriz Isabel de Portugal y es copia de la
conocida composición de Tiziano del siglo XVI. Óleo que representa a San Pablo
escribiendo, obra de Martín Reemerswhaele, del siglo XVI. El llamado Reloj de Carlos V,
de oro y platino, construido por el relojero y orfebre alemán Jeremías
Metzger, del
siglo XVI. Arcón de madera, de fines del siglo XV. Arcón de madera, del siglo XVII.
Bargueño de madera, del siglo XVI. Chimenea de piedra granítica de estilo manierista,
del siglo XVI.
Sala
principal o comedor: Óleo sobre lienzo que representa el retrato del Emperador Carlos
V y de la Emperatriz Isabel de Portugal. Es, también, copia de Tiziano a través de una
composición atribuida a Rubens del siglo XVII. Óleo sobre tabla con la Adoración de los
Reyes Magos, procede de un díptico, del siglo XVI. Óleo que representa el Entierro de
Cristo; es copia realizada por Coffermans de la conocida composición de
Schongauer, del
siglo XVI. Óleo que representa a Cristo con la cruz a cuestas, del siglo XVI. Pintura
sobre tabla que representa una Crucifixión, obra de la escuela sienesa, de hacia 1400.
Arcones de madera, del siglo XVII. Atril de madera, del siglo XVI. Dos sillones de
taracea, del siglo XVI. Reloj de templete de bronce dorado, del siglo XVI. Arqueta de
taracea, del siglo XVI. Chimenea de pared de la época de construcción del palacio.
Cuarto llamado de Don Juan
de Austria: Arcones de madera, del siglo XVI. Silla o litera de viaje guarnecida de
cuero, del siglo XVI. Óleo con un Ecce Homo, del siglo XVI. Óleo con una Dolorosa, copia
del Tiziano, del siglo XVII. Espadas y capacetes, del siglo XVI. Cámara de Felipe II: Colcha del Emperador Carlos
V, regalo de su hermana María, Reina de Hungría. Cristo de marfil, del siglo XVI.
Dormitorio de Carlos V:
Cama con dosel, del siglo XVI. Armario, del siglo XVI. Arcón de madera, del siglo XVI.
Dos sillones de madera con labores de taracea, del siglo XVI. Óleo con San Jerónimo, de
Marinus, del siglo XVI. Óleo sobre tabla con San Bartolomé, San Pablo y San Andrés, del
siglo XV. Cofre pequeño de madera, del siglo XVI. Aguamanil y jofaina de latón, del
siglo XVI. También en esta habitación existe una buena chimenea francesa en el muro
oriental, que es de la época de construcción del palacio.
Ermita de Belén
Se encuentra en el interior de la huerta del monasterio y, al
presente, está muy reconstruida. Sabemos que era de planta cuadrada, de sillería y con
bóveda gótica. La fachada y las ventanas se abrían por medio de arcos conopiales.
Sería obra de fines del siglo XV.
Digamos, para terminar, que todo el conjunto palacial y monacal
se rodea de una alta cerca a la que se accede por medio de un portalón, abierto en arco
de medio punto y encillamente moldurado, cubierto por ambos lados con tejaroz de madera
sobre columnas octogonales de cantería con perfiles góticos. Parece obra de los
comienzos del siglo XVI.
HORARIO DE VISITAS. De
lunes a sábado de 9,30 a 12,30 horas y de 15,30 a 18,30 horas. La visita
tiene una duración aproximada de 30 minutos y en ella se muestra el Palacio del Emperador
Carlos V, la Iglesia del Monasterio y la cripta donde estuvo enterrado el Emperador antes
de que su hijo Felipe II trasladase sus restos al Monasterio del Escorial. Más
información.- Telf.: Telf.: 927 17 21 30/630 828 858. Fax: 927 17 21 20.