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Sin duda, el monumento más emblemático de la localidad de Frómista es la
Iglesia de San Martín, declarada Monumento Nacional en 1894. Fue
edificada en torno al año 1066 y, posteriormente, fue restaurada entre
1896 y 1904, conservando su estructura original. Se trata de uno de los
edificios más significativos del románico europeo, incluso se la
considera el “canon” de dicho estilo arquitectónico. En su interior
destacan los capiteles, de los cuales se distinguen tres tipos:
vegetales, animales e historiados. Los más célebres, por su imaginería,
son el de Adán y Eva, el de la Adoración de los Reyes Magos y el de la
Fábula de la Zorra y el Cuervo. Además, la Iglesia de San Martín
alberga, en su ábside central, tres magníficas esculturas: Cristo
Crucificado, de finales del siglo XIII, Santiago Peregrino, del siglo
XVI, y San Martín de Tours, cuya cronología es incierta, aunque podría
situarse entre los siglos XII y XIV.
Otras bellezas monumentales
Pero Frómista cuenta con muchos más lugares de interés por su gran valor
artístico e histórico. Un claro ejemplo de ello es Santa María del
Castillo, iglesia de estilo gótico tardío, que fue declarada Monumento
Histórico Nacional en 1944. Debe su nombre al castillo medieval que
ocupaba el solar en el que se sitúa y que, según narra la tradición, fue
mandado destruir por uno de los Señores de Frómista debido a la mala
conciencia que sufría por el trato que su gobierno infería a los
vasallos. Al mismo tiempo mandó construir, en el mismo lugar y con las
mismas piedras, la actual iglesia.
Otros templos de obligada visita en Frómista son la Ermita del Otero,
vestigio de una anterior iglesia gótica, que alberga una talla del siglo
XIII de Nuestra Señora del Otero, patrona de la villa, y la Iglesia de
San Pedro, también de estilo gótico, que acoge en una de sus capillas
laterales el Museo Parroquial. La iglesia de San Pedro es además punto
de encuentro para los amantes de la música, ya que celebra conciertos de
órgano, gracias a su sobrio órgano ibérico procedente del siglo XVIII.
Y dejando a un lado la arquitectura religiosa, merece la pena contemplar
el Canal de Castilla, una faraónica obra de ingeniería civil que se
comenzó a construir en 1753 y que pretendía unir Segovia con el puerto
marítimo de Santander, para facilitar el transporte de cereal a través
de un canal navegable.
Aunque estuvo abierto a la navegación hasta 1959, en la actualidad sirve
para abastecer de agua potable a las localidades que atraviesa. A su
paso por Frómista el Canal presenta cuatro esclusas, acueductos y
cuérnagos que forman un conjunto único en todo el recorrido.
Punto de partida de interesantes rutas
Desde Frómista se pueden recorrer gran variedad de rutas a pie, a
caballo o en bicicleta. Sin duda, la más relevante es la ruta del Camino
de Santiago, situándose Frómista hacia el final de la sexta etapa del
Codex Calixtinus. Pero hay otros interesantes recorridos por los que
descubrir bellos parajes, como la Ruta de las Catedrales, que nos
descubre toda una serie de iglesias que, aunque no son catedrales, son
conocidas en la zona con esta denominación, por su grandiosidad y
riqueza artística. También es muy atractiva la ruta que recorre la
orilla del Canal de Castilla, que atraviesa tanto Frómista como otras
localidades de la comarca.
Gastronomía castellana con especialidades propias
Aunque la gastronomía que se puede degustar en Frómista es muy similar a
la del resto de la provincia de Palencia, hay algunos productos que son
especialidades de la Villa, que se centra en torno a la carne del
lechazo churro, que tan magnífica y de tan diversas formas se cocina en
estas tierras, con especial preferencia por el asado. Así como el queso
puro de oveja y curación añeja, o los alimentos procedentes de la
tradicional matanza: chorizos, morcillas, jijas, y sopa de mondongo. En
repostería destacan dulces típicos de la localidad: los blanquillos o
sequillos, las pastas, las magdalenas y las rosquillas de palo.
Mención especial merece una bebida que se elabora en Frómista, la
esparceta, y cuyo secreto sólo conoce una familia de la localidad,
aunque se sabe que su principal ingrediente es el vino.
Actividades culturales
Unido a todo ello, el elemento cultural y tradicional ofrece amplias
posibilidades al visitante, y descubrirá en Frómista una intensa vida
cultural, por la cantidad de actividades que se celebran, tanto
musicales, como artísticas o gastronómicas.
Las fiestas patronales, celebradas la semana siguiente al Domingo de
Resurrección, con su máxima expresión reflejada en “El Ole”, procesión
cívica que despierta el apasionamiento de los nacidos en la villa y la
curiosidad de los visitantes, y la procesión solemne del día siguiente,
con la actuación del grupo de danzantes de paloteo de la Villa; las
manifestaciones culturales reflejadas en conciertos de música y órgano
en la Iglesia de San Pedro; el Certamen de Teatro Breve “Villa de
Frómista”; la Feria del Queso y Productos Artesanales; el Festival de
Danzas, que se celebra en la festividad del Apóstol Santiago; el Día del
Turista con el Concurso de Pintura Rápida al Aire Libre, celebrado todo
ello el primer domingo de septiembre; o las fiestas en honor a su
Patrona La Virgen del Otero el día 8 de septiembre y la romería que se
celebra a su ermita, son algunas de las propuestas.
Todos ellos son reclamos que añadir a la oferta monumental antes
mencionada. Tradición y religiosidad se unen también en el Milagro
Eucarístico acontecido en el S. XV y que dio el sobrenombre a Frómista
de “La Villa del Milagro”.
Tampoco hay que olvidar, dentro de la oferta cultural de la villa, su
Museo Histórico - Etnográfico, en el que podemos transportarnos a
tiempos pasados descubriendo los utensilios de labranza, ganadería, o de
la vida diaria de antiguas generaciones. Todo ello en un entorno
perfectamente ambientado según los lugares en los que se empleaban los
objetos, por ejemplo la herrería, la bodega, el horno o el palomar. Una
visita que, sin duda, será interesante y didáctica para pequeños y
mayores.
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Cómo
llegar:
En el Camino de
Santiago, hacia el final de la etapa del Codex Calixtinus. Frómista se
encuentra en la carretera N-611, que une las ciudades de Palencia y
Santander. Otras carreteras son la comarcal Carrión — Lerma, la
carretera Frómista — Lantadilla y la de Frómista — Valdespina. Se
encuentra a 32 km de Palencia; a 272 km de Madrid, a 170 de Santander y
80 de Valladolid.. A una altiud de 780 metros sobre el nivel del mar.
Oficina de Turismo.
Centro de Iniciativas Turísticas. Ofrece información de Frómista y del resto de la provincia.
Tel.: (34) 979-810 180 e-mail:
turismomunicipal@fromista.com
Donde comer:
Hostería de los
Palmeros.
Está situado en un antiguo hospital de peregrinos. Plaza San
Telmo, 4. Tel.: (+34) 979 81 10 28
Restaurante "Van-Dos" Avenida Ingeniero Rivera, 10 Tel.: (+34)
979 810 861
Restaurante "Villa de Frómista" Avenida ejercito español, 22. Tel.:
(+34) 979 810 409
Donde dormir:
Hostal San Telmo.
Tel.: (+34) 979 81 10 28
Hotel "San Martín" Plaza de San Martín, 7. Tel.: (+34) 979 810 000
Pensión "Camino de Santiago"
Tel.: (+34) 979 810 053
Fonda "Marisa" Plaza de San MArtín, 3. Tel.: (+34) 979 810 023
Casa de turismo rural "El Milagro". Calle Francesa, 26, Tel.: (+34)
979 810 944
Albergue de peregrinos. Cuenta con un total de 50 plazas y está
situado junto a la bella Iglesia de San Martín. Es un edificio muy
reciente, pero en su construcción se ha contado con materiales y
técnicas de antaño. Dispone de duchas con agua caliente, patio para
bicicletas o caballos, lavadero, tendedero cubierto, etc. El albergue
únicamente puede ser usado por peregrinos con credencial. Tel.: (+34)
979 810 957 |