El gesto simpático de la nutria ha poblado las márgenes
de los ríos, españoles y europeos durante siglos. Sin embargo, el
que, posiblemente, es el mejor representante de la familia de
los mustélidos, ha sufrido la presión humana, hasta el
punto de encontrarse en verdadero peligro de extinción.
Esta ruta en la comarca de la Alta Ribagorza, en Lleida,
permite conocer la vegetación de las riberas que que
discurren junto al río Noguera de Tor, donde vive la
nutria. El Centro de Reproducción y Recuperación de
Nutrias del Pont de Suert y un sendero de pequeño
recorrido que se adentra por los parajes del Parque
Nacional de Aigüestortes y Estany de Sant Maurici son
una buena excusa para disfrutar de estas tierras. El
románico de la Vall de Boí, declarado Patrimonio de la
Humanidad por la UNESCO, pone el punto final a un
recorrido completo en todos los sentidos.
La nutria (Lutra lutra) es uno de los mayores miembros de
la familia de los mustélidos. Su figura ha sido, durante mucho tiempo, característica en los ríos españoles y europeos y de
muy fácil identificación, sobre todo, por su agilidad y por ciertos gestos capaces de provocar la
simpatía y el agrado del observador.
Su cuerpo apenas supera el metro de longitud (los machos son ligeramente más grandes que las hembras) y está recubierto por
un pelaje espeso y muy fino, de color pardo, muy apreciado. No obstante, su principal característica es su larga cola, ancha
en la base y que, paulatinamente, se va estrechando hacia el extremo. Este diseño responde al tipo de vida que
desarrolla, fundamentalmente acuática.
De hecho, también sus dedos están
unidos por una membrana, lo cual aumenta sus cualidades natatorias.
De hábitats acuáticos, establece sus madrigueras ocultas entre las rocas o la vegetación
de las orillas de los ríos y los arroyos, aunque no desecha los embalses, las lagunas y las
aguas costeras. Tal tendencia responde a la necesidad de cubrir una dieta basada en los peces, aunque los cangrejos, las ranas,
los insectos e, incluso, algunos reptiles y mamíferos forman, con
frecuencia, parte de su alimentación. Y es capaz de alumbrar en cualquier mes del año, teniendo, en cada
ocasión, entre dos y tres pequeños.
Debido a tal forma de vida, la nutria es un
excelente indicador biológico de la calidad de los ríos. Dependiente de
los hábitats dulceacuícolas, su presencia o su ausencia permite conocer la
salubridad de los diferentes cauces, mas, por contra, también la convierte
en una de las especies más vulnerables.
Por ello, la nutria está calificada como especie "estrictamente
protegida" desde octubre de 1973 (Decreto 2573/73), protección
ratificada por Real Decreto de 30 de diciembre de 1980. Esta legislación
establece la prohibición en todo el territorio nacional de la caza,
captura, tenencia, tráfico, comercio y exportación de este tipo de animal,
así como la preparación y la comercialización de sus restos. Tal
protección no es sólo cuestión española, pues Lutra lutra figura en los
listados de los convenios de Whashington y Berna, firmados y ratificados por
España.
La conservación de la especie, no obstante, se ve amenazada por los mismos problemas que afectan a los cauces ibéricos, motivos
a los que hay que añadir la persecución sufrida por el valor de su piel. La destrucción o alteración profunda de los ríos, costas
y masas de agua, la desaparición o escasez de sus presas, fundamentalmente, las anguilas, y la ausencia de
cobertura vegetal ribereña son las mayores amenazas que se ciernen sobre la
nutria en toda Europa y, en particular, en España. A pesar de ello, en los
últimos decenios, la nutria ha desaparecido de extensas áreas de Europa occidental y ha acusado un
marcado declive en la mitad sur de la Península Ibérica.
La
Senda
Itinerario
de unos 4 kilómetros de ida y unos 3,5 km. de vuelta.
Dificultad: Fácil.
La ruta se inicia en el aparcamiento
de de Palanca de la Molina. Este primer tramo transcurre por la zona umbría
del valle de Sant Nicolau, uno de los espacios donde vive la nutria. Tras
una pendiente se lleg hasta el río a cuyas márgenes se encuentra una
frondosa vegetación de ribera.
- A la derecha se extienden pinares de pino negro donde, si hay
suerte, se puede contemplar a los rebecos o, bien buscar la hosca mirada del
jabalí, mientras por el cielo, planean las feroces garras de los buitres.
- Proseguir hasta encontrar una cabaña de piedra, a la izquierda del
camino. Buen momento para hacer una parada y disfrtura de las fabulosas
vistas del valle. Aquí se aprecia la forma de "U" del mismo, que desvela su
origen glaciar.
- Puente de la palanca de Pei, que hay que pasar cambiando el
itinerario hacia la otra margen del río.
- Proseguir hasta una pista forestal que hay que atravesar. Atentos
a las señales.
- Durante el trayecto se encuentran dos cabañas o bordas, la de Casó
y la de Gaspar, ésta última casi al final del camino. Se utilizaban en
invierno para guardar pastos y en verano para acoger a los pastores.
- A escaso medio kilómetro de la última borda, se encuentra la
ermita de Sant Nicolau. Abrir la portilla y cerrarla una vez accedido.
- Terreno fácil y llano. Llegada al lago de Llebreta.
- Los más andarines pueden subir hasta Aigüestortes uno de los
lugares más bellos del Parque Nacional, por el camino que sale del lago
Llebreta. El recorrido es de unos tres cuartos de hora. Para volver, desde
el lago Llebreta parte de una carretera que bordea el lago. Atravesar un
pasadero de piedras que queda a la izquierda del camino, llegando a la
umbría del valle, que conduce hasta el inicio del sendero.
El centro de recuperación Se
encuentra en Pont de Suert en la Ctra de La Pobla de Segur (N-260), junto a
la depuradora de aguas. En este centro de Reproducción y Recuperación de
Nutrias se pueden observar diferentes ejemplares de este mamífero. Además de
las instalaciones destinadas a la recuperación de las nutrias heridas y a su
reproducción, el centro tiene como misión divulgar y sensibilizar la
problemática que viven estos animales en vías de extinción.
Datos
prácticos:
La Ruta
comienza en el Centro de Reproducción y Recuperación de Nutrias del
Pont de Suert. Tomar la N-230 en dirección a Vielha. A dos
kilómetros de la salida del Pont de Suert se encuentra el desvío a
la derecha en dirección a la Vall de Boí. A unos cinco kilómetros
de Barruera un cruce a la derecha conduce hasta el pueblo de Boí,
donde se halla la Cas del Parque. Tomar dirección a la estación de
Caldes de Boí, donde un desvío lleva hasta el control de acceso al
parque, lugar donde estacionar el vehículo.