|
Griegos,
fenicios y romanos, no pudieron disfrutar del arte de Dalí. Como tampoco
los antiguos marineros que temían ser arrastrados hacia los acantilados de
la zona y ver como se destruían sus embarcaciones. Cadaqués, en pleno
corazón de la península del Cap de Creus, vio como los enormes vientos que
provoca la Tramuntana, su incomunicación por tierra y el ataque de los
piratas, le sumieron durante siglos en el aislamiento.
|

©revistaiberica.com
|

©revistaiberica.com
|
Hoy, la carretera que
une Roses con Cadaqués y el Port de la Selva, una aventura llena de
instantáneas espectaculares y sinuosas curvas, provoca algún que otro
atasco en vacaciones y festivos. Cadaqués ya no está incomunicada. Es
"la niña bonita" de los pueblos de la costa catalanes. Sus
recoletas calles, en torno a la iglesia barroca del Santa María y la
coquetas embarcaciones que "descansan" sobre su pedregosa playa,
así lo atestiguan.
|

©revistaiberica.com
|

©revistaiberica.com
|
En los años veinte,
estos pescadores del Alt Empordá vieron como un incipiente turismo
comenzaba a pasear por su bahía y se admiraba de esas coloridas
embarcaciones al atardecer. Algo antes, el notario de Figueres, nacido en
Cadaqués, llevó a su familia hasta el lugar, donde pasaban algunas
temporadas. Un pequeño niño, aficionado desde muy pronto a la pintura,
pudo contemplar la luz de la bahía y encontrar inspiración en el Cap de
Creus. Aquel niño, marcharía a Madrid y después a París y recorrería el
mundo, viviendo algunos años en Estados Unidos, quiso, con el tiempo, junto
con su mujer Gala, fijar su residencia en Portlligat, al norte de Cadaqués.
|
|
La Casa de Dalí |
|
Un
camino de olivos conduce hasta la Casa Museo Salvador Dalí. Este y
su esposa Gala compraron una pequeña barraca de pescadores con el
fin de buscar paz y aislamiento. Además el lugar le sirvió de
inspiración. Por aquel entonces Portlligat lo formaban unas hileras
de barracas situadas sobre un torrente. A pesar de su ausencia del
lugar, durante más de doce años, a su vuelta la casa fue siempre
ampliándose, realizando una estructura casi laberíntica. Hoy día
puede decirse que existen tres espacios definidos. Las habitaciones,
la biblioteca o las salas de estar, por un lado; las Salas de los
Modelos y su taller, por otra parte, y los espacios exteriores, por
último. |
Fue
él el que llevó a numerosos artistas e intelectuales a conocer el lugar y
otros tantos hicieron lo propio reclamados por la curiosidad. Matisse,
Picasso, Ernst o Duchamps pudieron contemplar la luz de Cadaqués.
Pasear por sus callejuelas en torno a la iglesia de Santa María, realizar
alguna compra en los numerosos puestos y tiendas de artesanía es una
verdadera delicia. |