Palacio de la Magdalena (Santander)
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La Península de la Magdalena y su Palacio Real

 


La Península de la Magdalena es uno de los espacios naturales más importantes de Santander, tanto por su extensión como por su ubicación en plena bahía santanderina entre las playas de El Sardinero y el centro de la ciudad, y por el gran palacio que se levanta en ella.

Fotografías: Luis Medina

© revistaiberica
 


La península sobre la que se asienta el Palacio de la Magdalena, actual sede de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, es un espacio repleto de naturaleza, un lugar por donde pasear y disfrutar de una jornada en familia. Además de dos espléndidos arenales, las playas de La Magdalena y Bikinis, la península cuenta con un gran parque infantil, un mini zoo, además de amplias zonas verdes y boscosas.

Transitando por la avenida de la Reina Victoria, que parte desde la actual ubicación del Palacio de Festivales, se pueden admirar las fachadas de un buen número de mansiones, así como disfrutar de las excelentes vistas de la bahía. Los santanderinos cedieron esta parte de su patrimonio paisajístico al rey Alfonso XIII. Javier González Riancho y Gonzalo Bringas, arquitectos de Santander, fueron los encargados de construir el Palacio de la Magdalena, con un presupuesto total de setecientas mil pesetas, pagas por suscripción popular.

El Palacio es, sin duda, seña de identidad de la Península y uno de los emblemas más reconocidos de la ciudad. Ubicado en la parte alta de La Magdalena, se trata de una construcción ecléctica, entre el estilo inglés de la reina Victoria Eugenia, que lo utilizo en un principio para sus vacaciones veraniegas, y las aportaciones francesas que se expresan en las escalinatas y en detalles de la fachada. En este mismo entorno, en la zona más baja de la península de la Magdalena, al cabo de diez años se construyeron las caballerizas, con atractivas aportaciones de estilo georgiano.

Tras su inauguración en 1912 y hasta la década de los 40 se convirtió en el lugar de veraneo de la realeza y la corte de España. A partir de 1932, por decisión del gobierno republicano, sus dependencias fueron pasaron a ser sede de la Universidad Internacional de Verano. Con el final de la guerra civil, la Casa Real cedió el edificio como centro permanente de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. Finalmente, en 1977, don Juan de Borbón vendió este paraje y todas sus estancias al Ayuntamiento de Santander, por la simbólica cantidad de 150 millones de las pesetas de entonces.

Hoy, ameniza la visita al Palacio, mini-zoológico. Aprovechando los accidentes naturales de la costa se han instalado piscinas de agua del mar para la contemplación de los animales: pingüinos, focas, leones marinos, entre otros. También se hacen recorridos en el un pequeño tren turístico que permite disfrutar de excelentes panorámicas del entorno, de la isla de Mouro, el Sardinero y el Puntal.

Una visita al Museo Marítimo del Cantábrico
El Museo Marítimo del Cantábrico, ubicado junto a la playa de Los Peligros, en plena bahía santanderina, se convierte en un paseo por la riqueza marina y el litoral del Cantábrico. Sus más de 7.000 metros cuadrados están dispuestos en diferentes secciones temáticas que miran al Mar Cantábrico desde diferentes perspectivas. La más espectacular es la que corresponde al estudio de la Biología Marina de este mar; en ella se ubican grandes e impresionantes acuarios, en los que se recogen casi la totalidad de las especies marinas y las variedades de ambientes y hábitats que existen en el Cantábrico.

Otra de las secciones incluidas es la que corresponde a la Etnografía Pesquera, en ella se analizan las formas de vida de las gentes que han vivido en y de este mar; los barcos, oficios e instrumentos que han empleado a lo largo del tiempo y las técnicas de conservación y comercialización de los productos obtenidos de su pesca. No se deja pasar por alto la historia y acontecimientos que tuvieron lugar en el Mar Cantábrico y por este motivo una sección del Museo se encarga de recordar los hechos más relevantes acaecidos y su influencia posterior. Por último se recoge una muestra de la tecnología marina que ha surcado este mar, desde las embarcaciones más antiguas hasta las más modernas y recientes, lo que supone un viaje desde el pasado más remoto hasta el más reciente, descubriendo verdaderas joyas náuticas. En resumen, el Museo Marítimo del Cantábrico consigue ofrecer a sus visitantes un centro temático completo, moderno y que favorece la difusión y conocimiento de la realidad de este rico, variado y desconocido mar, por lo que constituye uno de los enclaves más interesantes y de obligada visita en la actualidad, en una ciudad tan rica natural y culturalmente como es Santander.


 

De pinchos y rabas por Santander
Santander es un paraíso para las personas de buen paladar. La oferta de restaurantes es amplia y ha conseguido situarse entre las mejor valoradas a nivel nacional. Una de las tradiciones santanderina es ir de pinchos o a tomar las rabas (calamares a la romana). Para esto último la oferta es enorme, pues cada vez son más las barras de los bares y restaurantes que ofrecen una gran cantidad y variedad de pinchos de gran elaboración y basados en los productos típicos de la región. En la zona de Puerto Chicho, la zona del Paseo Pereda y, en general, todos los barrios de Santander encontramos gran cantidad de propuestas para degustar unas rabas frescas o unos pinchos exquisitos. Buen ambiente y un entorno marinero único acompañan esta tradición de los pinchos y las rabas.


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