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De viaje por...
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Rutas
y Destinos por Cantabria |
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RUTAS DE LA LIEBANA
Fotografías Luis Medina
© revistaiberica |
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EL MIRADOR DE PIEDRASLUENGAS.
Desde Potes se va a Ojedo, para alcanzar, por la N-627, el puerto de Piedrasluengas. El primer pueblo es
Frama, a
orillas del río Bullón, cuyo barrio de Lubayo conserva los restos del
cenobio de Santa María. La iglesia, de 1766, según reza en la espadaña, tiene
puerta románica de arco apuntado y arquivoltas de medio punto.
Desde
Frama, una desviación a la
izquierda lleva al valle de Valdeaniezo, a las faldas de Peña Sagra, con
los pueblos de Cambarco, Luriezo, Cahecho y Aniezo. El primero
cuenta con buenos ejemplos de arquitectura popular, mientras Luriezo luce, en el
portal del templo, una estela circular cántabro-romana. Cahecho, llamado el
balcón de Liébana, permite un breve recorrido a pie al Collado de Taba para
admirar el valle de Cillorigo y el macizo oriental de Picos de Europa. Por
último, en Aniezo, donde dice la tradición que nació Beato de Liébana,
hay que ver calles, puente romano, molino y pisa o batán, donde el riachuelo movía los
mazos para infurcir los tejidos de Cabezón de Liébana. Aniezo es hogar de La
Santuca, patrona de Liébana, cuyo santuario, en Peña Sagra, se alcanza
desde Somaniezo por una pista de montaña. En la madrugada del 2 de mayo, se lleva
la imagen en andas por todo el valle hasta el cenobio de Santo Toribio, volviendo
al atardecer en una procesión que presume de ser la más larga de España.
La carretera deja atrás
Cabariezo y
llega a Cabezón de Liébana, capital del municipio, cuyo cementerio guarda la
puerta y la capilla mayor de la vieja iglesia. Más allá, en Torices, hubo dos
monasterios, dedicados a San Martín y Santa Cristina, y hay una iglesia con
interesantes retablos, tallas populares y una preciosa pila bautismal. Antes de
Puente
Asnil, una vía a la derecha lleva a Piasca para admirar la iglesia románica
de Santa María. El concejo tenía dos parroquias. Una, la formaban Piasca, Ubriezo,
Aceñaba y La Casilla; otra, Tabarniego, Los Cos y Yebas.
En ambas, los aperos de labranza están jubilados en cualquier rincón.
El valle de
Valderrodies cobija los
seis barrios de Perrozo, donde, desde el siglo XI, se cita el cenobio de Santa
María, y los pueblos de San Andrés, Buyezo y Lamedo, famosos
por sus artesanos de albarcas. A la izquierda, un camino lleva a Barreda, cuya
iglesia es de antiquísima construcción, y a Lerones, cuyos robles ocultan un
castro. En Pesaguero, capital del municipio, estaba el monasterio de San Félix,
del siglo XII. En la iglesia, un arco románico da acceso a la capilla principal.
Mientras, en el barrio de La Parte, una pequeña ermita dedicada a San Pedro,
contiene un arco similar.
Un bello recorrido lleva a
Vendejo y Caloca. El primero, lugar de indianos, conserva casas con escudos, entre ellas, una
con armas de Verdeja y Cossío que data de 1607. Hacia Caloca, está
la ermita de San Roque, de gran devoción para estos pueblos. Por aquí, estuvo el
pueblo de San Martín de Armada, citado en 1352 y, antes, un poblado megalítico.
Caloca,
la villa más alta de Cantabria, conserva el templo románico de la Asunción.
Cerca del puerto, Avellanedo y Valdeprado merecen una visita por sus
edificios, hórreos, hornos... Y el mirador de Piedrasluengas ofrece una magnífica
vista del valle de Liébana y de los Picos de Europa. |
EL PAREDON ROCOSO DE FUENTE DE.
De Potes a Fuente Dé, se pasa por Turieno,
donde nació Francisco de Otero y Cossío, fundador de la Capilla del Lignum
Crucis. La iglesia de Santa María, de 1817, conserva restos de un primer
edificio de 1511. La carretera lleva a Argüebanes, donde aún hay restos del
cenobio de San Justo, y al Pico de San Carlos a través de bosques y pastos
de alta montaña. En Baró, en el barrio de Quintana, el templo de Santa
María es el único recuerdo del monasterio de igual nombre, citado en el año 831. La
puerta es apuntada, con arquivoltas de baquetón sobre cimacios con molduras y, sobre
ella, las armas de Mendoza, Vega y Luna. Luego, aparece Bodía,
donde están la ermita de San Acisclo y Santa Vitoria, con restos de una
necrópolis medieval bajo ella. La vía pasa por Camaleño, capital del municipio;
Tanarrio,
villa natal de Rui Díaz Encinas de Linares, famoso militar de los Tercios de
Flandes, y del escritor Rafael de Floranes; y Brez, donde destaca el
retablo del XVII, con una talla de San Cipriano.
Sigue
Los Llanos, con la peña Subiedes
enfrente, en el margen derecho del río Deva. La victoria en Covadonga, en
el 722, de los cristianos de Pelayo sobre los moros, obligó a éstos a cruzar los
Picos
de Europa. Mas, en Subiedes, un argayo (desprendimiento) les sepultó.
Una carretera a la derecha acerca a Mogrovejo, que conserva torre de desconocida
antigüedad, aunque se sabe que poseía muralla y privilegios del rey Sancho IV. De
aquí, dicen, partió el lugarteniente y portaestandarte de la batalla de Covadonga.
El escudo de la puerta es de alabastro, con armas de Mogrovejo, Lasso de la Vega
y Terán y Mier. Dentro, hay una sala con lienzos de Santo Toribio confirmando a
Santa Rosa de Lima, Pizarro, el coronel Mogrovejo, etc.
De
Cosgaya, donde estaba el
monasterio de Santa María, se cuenta que el rey Fávila fue muerto por un
oso en el monte de La Calavera y que nació Pelayo. Cerca de Fuente Dé, Las Ilces tiene hermosos hórreos y
Espinama es inicio de excursiones al
centro de Picos de Europa, tras cruzar el puerto de Aliva, adonde sube la
ganadería en verano. En Pido, rodeado de bosques y verdes praderas, se hace rico
queso. Fuente Dé, antesala de los Picos de Europa, tiene un teleférico que
supera un desnivel de 750 metros, desde la base inferior (1.094 m.) a la superior (1.847
m.), y lleva al macizo central para realizar excursiones o para contemplar, desde el
Mirador
del Cable, el valle de Liébana y la Cordillera Cantábrica. |
EL DESFILADERO DE TRESVISO.
Desde Potes, se accede al valle de Cillorigo,
puerta de Liébana por el desfiladero de La Hermida. La carretera N-621
lleva a Ojedo, parte del concejo de San Sebastián junto con Tama, Aliezo
y Llayo. La iglesia, de 1958, conserva la puerta románica del templo viejo. Tras
el barrio de Casillas y un bosque de centenarios castaños, donde vive La
Narezona, uno de los árboles más grandes de España, se sube a la ermita de
San
Tirso, lugar de concurrida romería el último domingo de agosto.
En
Tama, un
puente, de 1792, cruza el Deva. El ascenso lleva a Otero y a Viñón,
donde estaba el monasterio de San Pedro, del año 828. De aquí, se puede subir al
Pico
San Carlos. En el otro lado, Colio tenía un cenobio, datado en el 952, bajo
advocación de Santiago. De allí, se pasa a Pendes y Cabañes para
ver el castañar de El Habario. Tama, puerta del valle de Bedoya,
cuenta con seis pueblos: Cobeña, Trillayo, Pamareña, Esarios, San Pedro y Salarzón, donde crecen las viñas más importantes de la
comarca. El camposanto de Trillayo tiene una vieja capilla con escudo de armas y,
cerca, se levanta la ermita de Guadalupe. Cobeña posee casas llenas de
historia y la ermita de San Miguel, con toscos canecillos románicos al exterior de
la capilla mayor. En la ermita de Ntra. Sra. de los Angeles, de Esarios, se
celebraban los concejos de los pueblos del valle. San Pedro conserva la casa de los
Ceballos, con escudos y aspilleras de defensa. Una pista sube al puerto de Taruey
y al milenario bosque de la Braña de los Tejos.
La ruta pasa junto a
Cillorigo-Castro,
con casonas de gran porte, y Lebeña, que guarda el templo mozárabe de Santa
María y edificios muy antiguos. Cruzada La Hermida, aparece el pueblo del
mismo nombre y Bejes, en cuyas cuevas madura el queso picón. Desde aquí, una ruta
de montaña conduce a Andara. A Tresviso, se accede desde Urdón, en
pleno desfiladero, en constante ascenso y por un camino de gran belleza. |
SUBIR A SAN GLORIO.
Desde Vega de Liébana, por la N-621, se llega a Valmeo, junto al Quiviesa, donde está la casa solariega de
Colmenares.
Más arriba, Naroba tuvo, desde el 818, el cenobio de San Pedro y San
Pablo. Una carretera va a Tollo y Tudes, con una magnífica panorámica
del valle, y otra desviación alcanza Toranzo, Campollo y Viorna,
capital del municipio. La iglesia goza de una espadaña que servía de campanario para
llamar a los vecinos del concejo a misa. Dobres y su barrio, Cucayo, es uno
de los pueblos más bellos y punto de partida hacia los puertos de Pineda y Riofrío.
El templo de
Vada
guarda la Virgen de la Piedad, de gran veneración, además de un viejo molino y su
cascada. De aquí, se accede al interior del valle, donde viven Barrio, Villaverde,
y Ledantes, donde aguarda una soberbia pisa o batán para transformar las telas. La
carretera pasa por Bores, famoso por las coplas del Marqués de Santillana
que aluden a una moza del lugar. En Santa Olalla, un camino lleva a las torres
medievales de Campo. De Bores, se va a Enterrías, cuyo altar mayor
luce una ventana de piedra caliza blanca, probablemente mozárabe. Y desde Dobarganes
se sube al mirador de Pico Jano.
Antes de
San Clorio, se halla Vejo
y el mirador del Crozo, para contemplar el esplendor del valle de Vega de
Liébana. El mirador de Llesba, con el monumento al oso, ofrece otra
impresionante vista del valle de Camaleño y Picos de Europa. |
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Datos prácticos
El centro geográfico de la comarca lebaniega es el pueblo de Potes,
donde confluyen todos los valles y las carreteras. Partiendo desde aquí, se puede
recorrer todos los pueblos y aldeas. A Potes es posible llegar de tres formas
distintas.
Desde Palencia, por la N-611, hasta Aguilar de Campóo,
donde es preciso coger la P-212 para llegar a Cervera de Pisuerga. Desde
aquí, parte la carretera C-627 que, atravesando el puerto de Piedrasluengas,
alcanza Potes.
Desde Santander, circulando por la N-634 hasta desviarse
en Unquera por la N-621 que alcanza el centro de Liébana tras pasar
por el desfiladero de La Hermida.
Desde Oviedo, por la carretera N-634 hasta desviarse
hacia La Felguera, por la AS-17 que enlaza con la C-635 a la altura
del puerto de Tarna y llega a Riaño. Desde aquí, la N-621 cruza el
puerto de San Glorio para llegar a Potes.
YANTAR
Existe un buen número de establecimientos donde poder disfrutar de la
gastronomía de la comarca. Como tierra de quesos, Liébana cuenta con dos
denominaciones de origen: Picón Bejes-Tresviso y Quesucos de Liébana.
Estos últimos mezclan leche de vaca, oveja y cabra y pueden presentarse ahumados y sin
ahumar. De forma cilíndrica o discoidal, es un queso graso, de pasta firme y compacta.
Entre los platos, destaca el cocido lebaniego, las carnes,
las setas y las truchas y salmones. Entre los postres, la tarta de
queso, el canónigo" y el té del puerto con orujo. También
merecen una mención los embutidos artesanos, el tostadillo y el orujo,
destilado en alquitaras fijas e incluido en la Denominación de Calidad Orujo de
Liébana.
PERNOCTAR
La oferta hostelera es variada. Liébana cuenta con hoteles,
hostales, pensiones, apartamentos y casas de labranza en casi todos los pueblos que
componen la comarca. Además, también es posible realizar turismo activo.
Hostería Peña Sagra. Cruce de
Ojedo. Potes. Tel.- 942 73 07
92.
Turismo rural.-
Asociación Liébana Rural. Consta con más de setenta
establecimientos de turismo rural. La Molina (Turieno). Tel.- 942 73 07 60.
Casa de Labranza La Fuente.
Ubriezo. Tel.- 942 73 50 48.
Iniciativas Turísticas Lerones. C/ Fuente, s/n. Lerones. Tel.-
908 90 48 73.
Turismo activo.-
Central de Reservas La Liébana. C/
Doctor Encinas, 2. Potes. Tel.- 942 73 10 21.
Animación Turística y Atención al
Visitante. Ofrece información de rutas de toda la comarca y proyecciones de
diapositivas sobre Liébana.
Centro de Estudios Lebaniegos.
Iglesia de San Vicente. Potes. De 10 a 13 horas y de 16 a 20 horas.
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