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A
caballo entre Huelva y Sevilla, resurge Niebla. Recogida en si misma y
fuertemente custodiada por su muralla, esta localidad onubense es hoy capital de la
comarca de El Condado. Niebla siempre fue importante. Fue asentamiento de
ligures,
posibles fundadores de la ciudad y por los cartagineses. Los romanos, grandes estrategas,
ya vieron con buenos ojos la posición de Niebla y por ello la amurallaron. La Roma
Imperial colocó un bastión defensivo por la Vía que unía Itálica con el
Guadiana. Y
también con sello romano queda su puente, que fue destruido en la Guerra Civil,
posteriormente restaurado y numerosos vestigios que van saliendo a la luz en diferentes
campañas arqueológicas. Muchos de aquellos restos pueden verse en la Sala Museo del
antiguo Hospital de Nuestra Señora de Los Angeles. Ilipa, como era denominada por los
romanos, llegó hasta a acuñar moneda. Y así, desde entonces, sus habitantes se han
recogido en si mismos, dando siempre la bienvenida a culturas venideras.
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Niebla siempre fue importante. Fue
asentamiento de ligures, posibles fundadores de la ciudad y por los cartagineses. Los
romanos, grandes estrategas, ya vieron con buenos ojos la posición de Niebla y por ello
la amurallaron. La Roma Imperial colocó un bastión defensivo por la Vía que unía
Itálica con el Guadiana. Y también con sello romano queda un puente y numerosos
vestigios que van saliendo a la luz en diferentes campañas arqueológicas |
Y así, los almohades, construyeron su muralla sobre sillares romanos,
dejando también su impronta. El color rojizo de estas hizo que los musulmanes
rebautizaran a Niebla, como Nebla, que significa, La Roja. Nadie mejor que esta muralla
sabe de Niebla. Nadie como ella podría contar tantas y tantas batallas, tantas historias
de la nobleza, tantas idas y venidas de estos onubenses en su quehacer diario. Dos
kilómetros de perímetro se adaptan al terreno, interrumpidos por cuarenta torreones,
todos de planta rectangular, excepto dos octogonales. Y cinco puertas de bienvenida: la de
Sevilla, la del Socorro, la del Buey, la del Embarcadero y la del Agua.
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Los
almohades, construyeron su muralla
sobre sillares romanos, dejando también su impronta. El color rojizo de estas hizo que
los musulmanes rebautizaran a Niebla, como Niebla, que significa, La Roja. Nadie mejor que
esta muralla sabe de Niebla. Nadie como ella podría contar tantas y tantas batallas,
tantas historias de la nobleza, tantas idas y venidas de estos onubenses en su quehacer
diario |
Y allí dentro
fuertemente custodiado, primero su alcazaba árabe y el Alcázar o Castillo de los
Guzmanes, que fue construido sobre la fortaleza agarena.Ya jugó un papel clave en tiempos
de los almohades y de la taifa de Ibn Mahfot. Tras la cerca y toma de la villa por Alfonso
X, en 1262, y presionado el monarca por el litigio con Portugal a causa de la posesión
del Algarve, Niebla se entregó a su hija Doña Beatriz. Con posterioridad, todo el
territorio se incorporó a Pedro I y, fallecido este en Montiel, el primer Trastamara dio
el Condado de Niebla a los Guzmanes. Así pues, a un periodo de predominio realengo,
siguió otro desde 1368 de señorialización profunda y estable. Pero la villa cabecera
del Condado decaía irremisiblemente y los señores dejarán pronto de elegirla como
residencia. Dicen que el último conde de los Guzmanes construyó una torre que en nada
tenía que envidiar a la Giralda de Sevilla. Esta se derumbó durante el terremoto de
Lisboa de 1755.
Del Castillo dice Marín
Fidalgo: "Posee planta regular y consta, en primer lugar, de un recinto
amurallado que se confunde en la zona norte con la muralla que rodea a toda la villa. Los
lienzos de la muralla aparecen recortadas por torreones que van dibujando el perímetro de
la construcción, en total son ocho los torreones, presentando formas poligonales,
circulares y cuadradas. El material utilizado ha sido el mampuesto, aunque con añadido de
sillares de piedra. Consta el castillo de dos recintos principales.
El primero y más
exterior, se compone de ancha barbacana y rodea totalmente el amplio rectángulo y el
segundo integrado a su vez de dos partes desiguales. El interior del Alcázar estaba
dividido en dos trozos irregulares. El primero, de planta rectangular, mostraba en su
centro un amplio salón que comunicaba a la derecha con una sala rectangular muy alargada;
frente por frente a la puerta anterior, se abría otra por la que entraba, desde el acceso
principal, al primer recinto del castillo. Una tercera puerta se habría en uno de los lados mayores del rectángulo, a través de la
cual se pasaba a una especie de zaguán que mostraba dos puertas fronteras que comunicaban
con dos habitaciones de forma rectangular alargada. Desde el zaguán se sale al patio
rectangular, rodeado de columnas, abierto en sus cuatro lados por puertas que comunicaban
con estancias rectangulares, a través de las cuales podía accederse a alguno de los
torreones que circundan el recinto. La Torre del Homenaje, de planta cuadrada, se
encuentra adosada a uno de los extremos situados en el lado izquierdo del segundo
recinto".
No hay que dejar
de visitar la Capilla de San martín y la iglesia de Santa María de Granada, toda una
joya.
En cualquier caso,
Niebla es bonita toda ella. No en vano fue declarada Conjunto Monumental
Histórico-Artístico en 1982. En su extenso término municipal se puede galopar a
caballo, disfrutar del pantano de San Walbonso y respirar la brisa de los pinos en el
lugar conocido como el Guijo.
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