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Cabalgatas, tablaos, actos gastronómicos… es difícil definir el carnaval
y aún más en Cádiz. Aunque oficialmente el carnaval va del 15 al 25 de
febrero, lo cierto es que desde que comienza el concurso de agrupaciones
el 22 de enero la ciudad ya está entregada a la fiesta del dios carnal.
Tampoco el final real de la fiesta coincide con el oficial, ya que
aunque el 25 de febrero es domingo de piñata y un castillo de fuegos
artificiales dice adiós a la fiesta, el fin de semana siguiente tiene
lugar el “carnaval chiquito” o “carnaval de los jartibles”.
Gastronomía
y turismo
El Carnaval ha traspasado las fronteras de lo festivo y cultural y se ha
convertido en todo un fenómeno turístico que atrae a miles de
visitantes. Los hoteles y alojamientos de toda la Bahía de Cádiz se
llenan por completo y convierten febrero en uno de los meses más
rentables del invierno. Restaurantes, bares y cafeterías también hacen
su agosto en una fiesta que se desarrolla en la calle.
Tras los actos gastronómicos de la erizada, ostionada y pestiñada (Ver
Heracles nº 6) El Gran Teatro Falla se llena de carnaval. Las tablas de
“la casa de los ladrillos coloraos” acogerán hasta el 16 de febrero una
larga lista de cuartetos, chirigotas, comparsas y coros, las cuatro
modalidades que como cada año darán un repaso en clave de humor a la
actualidad gaditana, andaluza, española y mundial, y es que nadie se
libra del ingenio y punzante humor de los letristas del carnaval.
La
Gran Final del día 16 da paso al carnaval en la calle, el pueblo se hace
el único protagonista de esta fiesta. El 17 la cantante malagueña Pasión
Vega pregonará el carnaval 2007 en la plaza de San Antonio en un acto
multitudinario. Mientras, a pocos minutos, en Valcárcel se celebra el
concurso de romanceros, otra muestra típica del carnaval, donde un solo
intérprete armado con un bastón y un cartelón cuenta historias de la
vida misma pero desde una óptica humorística y original.
Esa noche, la del sábado de carnaval la ciudad multiplica su población,
llegando visitantes desde todos los puntos de Andalucía, de España e
incluso muchos extranjeros que no quieren perderse la noche grande del
carnaval. La única regla es venir disfrazado de lo que sea y con ganas
de pasárselo bien.
El día siguiente no es menos multitudinario. De hecho muchos prolongan
la noche del sábado hasta la del domingo. El carnaval deja
momentáneamente su carácter nocturno y se desarrolla bajo los rayos del
sol. La Plaza de la Libertad es tomada el 18 de febrero por el carrusel
de coros y por todos aquellos que se disponen a escucharlos ataviados
con unas gafas de sol y un vasito colgando del cuello para el moscatel y
el fino que riega literalmente el domingo de coros.
Los
más pequeños prefieren disfrutar con la cabalgata magna que atraviesa la
Avenida en un desfile de color. El lunes 19 el carrusel de coros vuelve
a tomar la Plaza de la Libertad aunque en esta ocasión el público es
menos numeroso, al tratarse de un día festivo sólo en la ciudad de
Cádiz.
En los días de entre semana el volumen de actos carnavalescos se reduce
ligeramente al ser días laborables. Aún así destaca el carrusel de coros
del martes 20, la coronación de la diosa y ninfas infantiles el
miércoles 21 y los conciertos del jueves 22.
El viernes 23 de febrero vuelve la actividad frenética, Sólo quedan tres
días de carnaval y los gaditanos y visitantes quieren aprovechar hasta
el último segundo. La Viña, el barrio más típico del carnaval acoge un
nuevo carrusel de coros, en este caso nocturno. Es la excusa ideal para
pasar en las calles de este barrio la noche entera.
El
sábado de piñata la calle de la Palma, también en la Viña, es escenario
de la Cabalgata Chica. Por último el domingo de piñata (25 de febrero)
el carnaval finaliza con la quema de la bruja Piti en la gaditana playa
de la Caleta, mientras, a pocos metros, desde el Castillo de San
Sebastián se lanzan los fuegos artificiales que ponen punto y final a
las fiestas de don Carnal para la mayoría. Y decimos la mayoría porque
todavía queda un fin de semana de carácter oficioso.
No es festivo ni está recogido en ningún calendario oficial, pero las
ganas de carnaval del
pueblo han hecho que el domingo siguiente al de
piñata, este año el 4 de marzo, se celebre el llamado carnaval chiquito
o carnaval de los “jartibles” para aquellos que aún no han tenido
bastante con 10 días de carnaval y siguen con ganas de escuchar coplas.
Ese día las agrupaciones ilegales toman las calles e interpretan su
repertorio ante
un público menos numeroso que durante el carnaval oficial. Es un acto
más íntimo, diferente a los populosos días de carnaval cuando es difícil
andar por la calle. El público es en su mayoría de la propia ciudad o de
localidades cercanas y es una buena oportunidad para escuchar la gracias
y el humor de estas agrupaciones de una forma más tranquila.
Otros carnavales de la provincia
El entusiasmo del Carnaval de Cádiz se ha extendido a otros puntos de la
provincia, donde han ido naciendo celebraciones paralelas influidas por
las fiestas de la capital, cada uno con sus peculiaridades.
Sin duda, los carnavales de Chipiona, en la comarca del Bajo
Guadalquivir, son los más importantes de la provincia tras lo de la
capital. Incluso la cabalgata es más vistosa y espectacular que la de
Cádiz, y cuenta con la peculiaridad de que está organizada por
particulares. El desfile, este año el 24 de febrero, tiene una duración
de unas seis horas, convirtiéndose en un verdadero maratón. El carnaval
en sí es de los más modernos de la provincia, datando de 1984.
Para
animar a la gente a participar en la fiesta, el alcalde de aquella época
tuvo que enviar cartas a los vecinos invitándoles a disfrazarse. En la
actualidad, los carnavales de Chipiona se celebran coincidiendo con el
último fin de semana del Carnaval de Cádiz y registra un gran número de
visitantes sobre todo desde Jerez y Sevilla.
En Ubrique, en la Sierra de Cádiz, se celebran actos gastronómicos
multitudinarios, destacando la “chorizada” donde se preparan kilos y
kilos de chorizo al vino en el casco histórico. En Bornos, cerca de
Ubrique, la peña carnavalesca elige cada año un tema, y decenas de
personas se disfrazan de ese mismo tema. Así el año pasado el tema
elegido fue la boda de los Príncipes de Asturias, yendo dos personas
disfrazados como ellos mismos y el resto de invitados de la boda.
Además de estas localidades, muchas otras, prácticamente la mayoría,
celebran actos durante el carnaval. En San Fernando, y el resto de la
Bahía también hay mucha afición y la lista de actividades es amplia.
Seis siglos de Historia
Los orígenes del carnaval de Cádiz se remontan a la segunda mitad del
siglo XV, con la llegada a la ciudad de comerciantes genoveses y se va
consolidando en los siglos siguientes, sobre todo a raíz de que la
ciudad se convirtiera en el principal puerto del Imperio Español hacia
América. En aquellos tiempos la ciudad era un enorme crisol cultural,
donde marinos de todos los rincones del mundo se cruzaban por sus
calles.
Era
especial la vinculación de la ciudad con los puertos del norte de Italia
y Venecia. Los esclavos africanos que también había en la ciudad
aportaron también sus ritmos y músicas surgiendo una fiesta popular y
anárquica. Durante el siglo XVI la fiesta se consolidó, de hecho existen
documentos de la época que hablan del arraigo de las fiestas de
“Carnestolendas” en la ciudad.
La Iglesia y su férrea disciplina nunca vieron con buenos ojos esta
fiesta de tantos excesos y tan cercana a la Cuaresma, por lo que siempre
presionó para eliminarla o rebajar su importancia, aunque el pueblo
nunca lo permitió. Durante el asedio de Napoleón a la ciudad a comienzos
del XIX, cuando Cádiz era la única ciudad que resistió a las tropas
francesas, nada pudo evitar que los gaditanos celebrasen sus carnavales
como siempre.
Durante la dictadura del general Franco entre 1939 y 1975, los
carnavales fueron prohibidos por su carácter festivo y poco religiosos,
pero el pueblo de Cádiz una vez más desoyó las indicaciones oficiales,
saliendo a la calle disfrazado aún a riesgo de acabar en el calabozo. En
esos años la fiesta se trasladaba a los “baches” pequeños bares y tascas
donde la gente se reunía para cantar y disfrazarse a escondidas de las
autoridades.
En estos años fue el propio carnaval el que se disfrazó pasándose a
llamar “Fiestas típicas gaditanas”. Para desvincularlas del carnaval, el
régimen dictaminó que se trasladasen en el calendario a mayo, con la
excusa del clima lluvioso de febrero. En esos años sólo en la localidad
de Trebujena, al norte de la provincia de Cádiz se mantuvo el carnaval
en el mes de febrero, lo que recuerdan con orgullo los trebujeneros.
Este hecho peculiar fue portada del periódico ABC en 1971.
Con la llegada de la democracia a finales de los 70, el carnaval volvió
a la calle. Fueron unos años dorados donde la fiesta
recuperó
su esplendor. Desde entonces la fiesta ha evolucionado atravesando el
marco de lo local y provincial y llegando en un primer periodo a toda
Andalucía, gracias sobre todo a la televisión autonómica que se vuelca
cada año con el carnaval. Cada año son más los aficionados de todos los
puntos del país, y también de más allá de sus fronteras atraídos sobre
todo por la fiesta en la calle.
El origen de esta fiesta se basa en las fiestas de Don Carnal: unos días
de desenfreno justo antes de empezar la Cuaresma, el periodo de 40 días
anterior a la Semana Santa y donde los católicos se recogen y cambian
sus hábitos. El miércoles de ceniza es el inicio de la Cuaresma, aunque
el carnaval actual llega hasta el fin de semana posterior, metiéndose de
lleno en este periodo.
Fuente: Patronato Provincial de Turismo de Cádiz
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