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Muchas y variadas son las versiones sobre el nombre de esta
fortificación, pues hay evidencias históricas de que “sus muros se
elevaban blancos y brillantes”. La más aceptada corresponde al escritor
Ibn Al-jabti, que lo atribuye a su apresurada construcción, ya que los
obreros habían de trabajar de sol a sol. Así, de día sus herramientas
relucían con tono rojizo por efecto de la luz del astro rey, mientras de
noche la iluminación de sus antorchas producía ese mismo resultado
tonal.
La Alhambra, ciudad palatina andalusí, fue declarada Patrimonio Cultural
de la Humanidad, junto al Generalife, por el comité de la UNESCO, el 2
de noviembre de 1984. Cinco años más tarde, se añadió a esta
denominación el Albaicín, que constituye uno de los barrios antiguos de
Granada. Recientemente, la Alhambra ha sido propuesta para ser nombrada
una de las 7 Maravillas del Mundo, pero quedó a las puertas. Sin
embargo, por su extraordinaria belleza y su estado de conservación, bien
pudiera crearse, para ella, la categoría de octava maravilla.
Tan reconocida es su fama a nivel mundial, tantos viajeros la visitan al
año, y tanto se ha hablado y escrito ya sobre ella, sus estancias,
rincones y jardines, que hasta sus leyendas contribuyen a su grandeza.
La leyenda de El Suspiro del Moro
En el año de 1492 los Reyes Católicos conquistaron el reino de Granada.
Cuenta la leyenda que, tras entregar el rey Boabdil las llaves de la
ciudad a los reyes de Castilla y Aragón, cuando alcanzaba la colina así
conocida, se volvió por fin y, suspirando, rompió a llorar, momento en
que su madre le dijo: “Llora como mujer lo que no has sabido defender
como hombre”

La leyenda de La Silla del Moro
La vida supuestamente disoluta que llevaba el rey Boabdil, al parecer
dio lugar a un amotinamiento en la ciudad de Alhambra. Por este motivo,
el rey tuvo que refugiarse en una apartada colina desde la que, sentado
en su cima, divisaba su ciudad sublevada, que por tal razón aún hoy es
así conocida.
La leyenda de El Reloj de Sol
Según cuentan, la Alhambra en su conjunto puede ser considerada un
enorme reloj de sol. Esto es así ya que, al igual que con un reloj de
sol podríamos seguir el transcurrir de todas las horas del día, en la
ciudad granadina podemos hacerlo a través de sus estancias. Este
fenómeno es especialmente evidente al mediodía, momento en que las
dependencias quedan divididas por su mitad como efecto de la sombra.
La leyenda de La Puerta de la Justicia
Existen dos leyendas particularmente bellas en torno a esta puerta.
Tan grande era su magnificencia y tan ufanos se sentían de ella, que
aseguraban que si existía un caballero en la Tierra que fuese capaz,
estando montado en su caballo, de tocar con la punta de su lanza la mano
esculpida en lo más alto de su arco exterior, conquistaría el trono de
la ciudad.
Considerada por el mundo conocido como una fortaleza inexpugnable,
sumamente recia en su construcción, aseveraban que no caería bajo el
ataque de mil ejércitos. De este modo, el día que la mano de su arco
exterior llegara a tocar la llave del arco interior de esta puerta,
sería porque había llegado el fin del mundo, pues la Alhambra estaría en
ruinas.
La leyenda de El Soldado Encantado
Cuentan de un estudiante salmantino que, llegado a Granada con el fin de
recavar fondos para sufragar sus estudios, reparó en un anacrónico
soldado, vestido con armadura y portando una lanza. Acercóse a
preguntarle y éste le respondió que penaba desde 300 años ya por una
maldición, lanzada por un alfaquí musulmán, que le conjuró a custodiar
por toda la eternidad el tesoro de Boabdil, otorgándole licencia para
salir de la estancia del botín sólo una vez cada cien años. El
estudiante, interesado en su problema, y avisado de las riquezas que
podría hallar en el escondrijo, le ofreció su ayuda. Debía buscar una
joven cristiana y un sacerdote en ayuno para deshacer el hechizo. El
joven consiguió a la primera sin esfuerzo, pero el único cura que estuvo
dispuesto a acompañarle estaba aquejado de gula impenitente. A mitad de
conjuro, el clérigo se abalanzó sobre los manjares que estaban
preparados para el final del sortilegio, rompiendo la tregua del
hechizo, y dejando dentro, de nuevo y para siempre, al soldado
encantado.
La leyenda de la sala de los Abencerrajes
En esta sala, que fue alcoba del sultán y por tanto carecía de ventanas
al exterior, fueron asesinados los treinta y siete caballeros de la
familia Abencerrajes reunidos con ocasión de una fiesta allí celebrada.
El sultán ordenó decapitarlos, cegado por lo celos, insuflados por los
caballeros de una familia rival, los Zenetes, que inventaron una
historia de amor entre uno de los Abencerrajes y la sultana. Se cuenta
que el color rojizo que aún se observa en la taza existente en esta
sala, y el canal que lleva su agua hasta la Fuente de los Leones, se
debe a la sangre derramada en aquella fecha.
La leyenda de los azulejos de Mexuar
Es ésta la sala más antigua del palacio. El sultán se situaba en ella,
dentro de una cámara elevada, oculta por celosías, con el fin de
escuchar sin ser visto. Desde allí prestaba audiencia e impartía
justicia. Es un hecho históricamente comprobado que el sultán tenía en
la época cualidad judicial, y sus sentencias eran conocidas por
ecuánimes e imparciales. En su puerta, anunciando su razón de ser, había
un azulejo con un cartel que rezaba: “Entra y pide. No temas pedir
justicia, que hallarla has”.
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La ciudad
de Granada:
Ya desde el siglo XIII
se describe a Granada como ciudad de gran belleza y centro de cultura.
Al contemplarla el viento nos trae a la memoria el recuerdo de las
palabras de Al-Saqundi, que decía: «Granada es pasto de los ojos,
elevación de las almas», o de Ibn Yuzayy que así hablaba de ella: «no
tiene sentido prodigarse hablando de una ciudad tan renombrada», o de
Al- Basit que la describía de esta forma: «Es lugar de reunión de
personajes ilustres, de poetas, de científicos, de artistas; están en
ella los mejores hombres de nuestro tiempo».
Su nombre actual proviene del árabe Medina Garmata, puesto en honor a la
fruta del mismo nombre que allí abunda. Fue capital del antiguo reino de
Granada, y en la actualidad es la octava urbe en población de España.
Entre sus barrios más antiguos cabe destacar el Albaicín, donde vivían
los artesanos y la nobleza, o el Realejo, asentamiento de la población
judía. También son de considerable interés el Sacromonte, Zaidín-Vergeles,
la Chana, el Almanjávar y la Cartuja.
Poblada por íberos, romanos, visigodos, beréberes, sirios, árabes y
finalmente hispanos, es crisol de culturas, lo que sin duda se ve
reflejado en su arquitectura y su patrimonio artístico. Esta riqueza
histórica hace de ella un punto de encuentro turístico imprescindible. |