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El monte Ciradela
demuestra que Vinhais tiene antiguedad prehistórica. Los diversos restos encontrados por
los alrededores de la población revelan que la denominada Póvoa Rica, tuvo presencia
humana hace miles de años.
Si el hombre primitivo supo ver las ventajas de estas
tierras, los romanos, grandes estrategas, la escogieron como punto clave de vigilancia.
Aún puede apreciarse un puente romano que sortea las aguas del río Tuela. Se dice que la
villa actual fue fundada a mediados del siglo XIII por el rey Sancho III. De aquellas
épocas medievales cuajadas de guerras y enfrentamientos quedan los restos de su
fortaleza, que en otros tiempos debió ser un importante baluarte defensivo, y de la que
hoy apenas se conservan sus murallas y la Puerta de la Villa, declarada Monumento
Nacional. Sobre él se edificó la iglesia parroquial.
Para conocer de verdad Vinhais hay que situarse en La Rua
Nova. En ella el viajero encontrará edificios de diversas épocas. Destacan el Convento
de San Francisco de Asís, la Iglesia de San Facudo y el Dolar de Corujeira. Pero además,
aquí se encuentra una de las mejores vistas sobre el valle. También el visitante se
verá sorprendido por un bello pelourinho, las picotas españolas, con el emblema de
Manuel I.
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Además de su riqueza histórica, Vinhais
presume de riqueza natural, pues se encuentra junto al Parque Natural de
Montesinho. Antes
de iniciar una excursión por el parque, el jamón, la manteca de
Travanca, el requesón,
las truchas y los productos de caza, permitirán reponer fuerzas y reconfortar el ánimo.
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Pero además de su riqueza histórica, Vinhais presume de
riqueza natural, pues se encuentra junto al Parque Natural de Montesinho. Antes de iniciar
una excursión por el parque, el jamón, la manteca de Travanca, el requesón, las truchas
y los productos de caza, permitirán reponer fuerzas y reconfortar el ánimo.
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