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El
gran río Tajo, en sus inicios, transcurre entre gargantas, hoces y
barrancos. Por los alrededores, otros cauces menores recorren las
sierras y los frondosos bosques, formando en su conjunto el
territorio que fue declarado Parque Natural de especial protección en el
año 2000. En este entorno de excepción, infinidad de rutas y senderos,
en buena medida bien señalizados, seducen con mucha facilidad. Estos
parajes invitan a ser recorridos de manera más pausada, andando, en
bicicleta o en piragua. Y también en las pequeñas localidades que se van
sucediendo, invitan a disfrutar de la sencillez de su arquitectura, de
su historia, su folklore, sus fiestas, costumbres y, cómo no podía ser
menos, de su tradicional oferta gastronómica.
Si
fuera necesario trazar una ruta predeterminada para recorrer el Parque,
serviría bien como referencia el pueblo de Ocentejo, en donde se
encuentra el Hundido de Armallones y las antiguas salinas de la
Inesperada. Otro alto en el camino: Sacecorbo, con un modesto templo de
factura románica y vistas a la desembocadura del río Ablanquejo.
Continuando el itinerario se continúa haasta la Riba de Saelices, donde
se localiza el conocido lugar del Valle de los Milagros, aquí es posible
contemplar algunas formaciones monolíticas y grabados y pinturas
rupestres en la Cueva de los Milagros.
De
nuevo las orillas del Tajo dirigen el viaje en Huertahernando. En las
proximidades se encuentra Buenafuente del Sistal, un curioso poblado de
aspecto medieval, y el puente de Tagüeza, que brinda uno de los paseos
más bellos y asombrosos de la zona. La carretera continúa uniendo Villa
de Cobeta y, tras pasar el puente de San Pedro, Zaorejas y Peñalén hasta
Poveda de la Sierra. Es éste otro de los pequeños pueblos que aún
conserva interesantes vestigios de su historia, como su iglesia
románica, con una bella portada de capiteles decorados con motivos
vegetales y animales imaginarios. Continuando el trazado fluvial por una
pista forestal se llega a la Laguna de Taravilla, gobernada por el
pueblo del mismo nombre. En Terzaga y en Peralejos de las Truchas se
contemplan bellas muestras de la arquitectura popular serrana y típicas
casas molinesas, siempre bajo la vigilancia del vistoso vuelo del
buitre.
Para
concluir, será necesario acercarse a contemplar la corriente del río
Cabrillas, que refresca otros pueblos de semejante atracción como
Chequilla, Checa, con su admirable Plaza Mayor; y Orea, entre frescos
pinares, es el pueblo más alto de la provincia.
Qué
Ver
En Sacecorbo. La iglesia parroquial, siglo XVII. Está construida a base
de sillar y sillarejo, y cuenta con una grandiosa espadaña en la que
destacan las dimensiones de los vanos para las campanas. La puerta de
entrada al templo está compuesta por un arco de medio punto en un
pórtico de sillarejo.
En
Riba de Saelices. La Cueva de los Casares. Declarada monumento histórico
desde 1935. Pinturas y grabados rupestres de tipo esquemático, con
figuras antropomorfas, caballos, ciervos, un hurón, bóvidos, peces lo
que algunos estudiosos han denominado como la primera representación
pictórica de un coito de la que se tiene noticia en la historia del
arte. Además en el valle se pueden ver los restos de un poblado
celtibérico y que posteriormente fue árabe.
En
Villar de Cobeta. El Monasterio de Buenafuente del Sistal. Se trata de
un edificio de planta alargada, con pórtico exterior sujeto por dos
columnas de madera semicerrado. La mitad de la edificación no tiene
tejado con el fin de permitir el poder ver con claridad el interior de
la ermita.
En
Zaorejas Destaca su aspecto típicamente serrano, con calles estrechas,
dos bellas plazas y casonas con escudos, rejas, llamadores y clavos.
En
Poveda de la Sierra, La Iglesia románica, siglo XII
En
Terzaga. La iglesia parroquial, siglo XVIII, uno de los mejores
exponentes de la arquitectura barroca en España, y las casonas
molinesas. Sobre la Rambla, se puede admirar una gran casona molinesa
con buen número de portalones, rejas, escudos, etc., en su fachada. Es
obra del siglo XVII, perteneciente a una familia de ganaderos del lugar.
En
Peralejos de las Truchas. Arquitectura popular serrana, la Iglesia
parroquial dedicada a San Mateo, la Herrería de la Hoz Seca, obra del
siglo XVIII, con magnífica colección de rejas; y la ermita de Ntra. Sra.
De Ribagorda.
En
Chequilla. La Plaza de Toros y el conjunto del caserío.
En
Checa. La Plaza Mayor, magnífico conjunto de arquitectura tradicional
molinesa; en ella se encuentra el Ayuntamiento, es obra del siglo XVIII,
la fuente pública (de 1905) y la Casa de los Pelegrines, del siglo XVIII.
En
Orea. La Iglesia la Asunción y casonas molinesas. En el pueblo destaca
también la Casa Grande, una típica casona molinesa, de planta cuadrada,
con puerta principal adornada de diversas molduras, rematando en
sencillo frontón. Las ventanas bajas y del piso van también decoradas en
sus cercos con molduras barrocas. El escudo de armas que había sobre la
puerta fue vendido hace unos años a unos anticuarios.
Paisajes
Salinas de la Inesperada en Ocentejo:
De gran interés son las salinas de
la Inesperada, junto al Tajo, a las que hay que llegar a pie. Se
componen de un edificio central para almacén y vivienda y una serie de
canales y artesas con pavimento de piedra donde se recoge el agua salina
y se remansa para, tras la evaporación, obtener la sal.
Hundido de Armallones: Desde Ocentejo podemos acceder al Hundido de
Armallones, presidido por el picacho de El Alar y escoltado por una gran
cascada de abundante vegetación. La fauna es abundante en este entorno:
grandes colonias de buitres anidan en estos contornos, y las aguas del
Tajo son especialmente ricas en truchas.
Cueva
de las Majadillas: Merece la pena visitar en Sacecorbo la Cueva de las
Majadillas, que se encuentra a unos dos kilómetros del pueblo. La Cueva
tiene un pequeño pozo de entrada, de unos ocho metros de profundidad y
luego un desarrollo horizontal a base de gateras y galerías.
Imprescindible iluminación y ropa y calzado adecuado. Recomendable un
mínimo de experiencia en exploraciones espeleológicas y mapa topográfico
de la cavidad.
Valle
de los Milagros en Riba de Saelices: En el paraje conocido con el nombre
de Valle de los Milagros podremos observar curiosas formaciones rocosas
monolíticas.
Son
muy agradables los lugares de la ribera del río Arlés, donde abunda todo
tipo de especies cinegéticas mayores y menores típicas de la zona.
Puente
de Tagüenza sobre el Tajo: El entorno natural y paisajístico de
Huertahernando es magnífico, destacando la zona del Puente de la
Tagüenza, sobre el río Tajo, y toda la ribera del mismo.
Puente
de San Pedro, Zaorejas: El paraje que circunda al "Puente de San Pedro",
en la desembocadura del río Gallo en el Tajo, se ofrecen numerosas áreas
recreativas y zonas de baño. En el "Fuente de la Falaguera"
encontraremos un área de esparcimiento con merenderos y refugios. "La
Escaleruela" se compone de una serie de cortados sobre el Tajo. Zaorejas
cuenta además con un aula de naturaleza, conocida con el nombre de
"Fuente de la Parra".
Cascada de la Escaleruela:
Se encuentra en las proximidades del puente de
San Pedro, en Zaorejas, corresponde a la desembocadura del arroyo Ciño
Negro, que salta por un cortado tobáceo para alcanzar el Tajo. La
espectacularidad aumenta con los periodos de lluvia por la abundancia de
agua, apenas es perceptible en el estío.
Ribera
del Tajo en Peñalén: Peñalén cuenta con un área recreativa y de
esparcimiento, con el nombre de "Fuente de las Tobas", en él hay un
mirador en el que puede verse una de las perspectivas más bellas del
cañón del Tajo, y el suntuoso vuelo de los buitres.
Laguna
de Taravilla: Constituye un lugar de especial belleza por la
singularidad de sus caracteres, cuyas aguas calmadas contrastan con el
estrepitoso río Tajo que fluye a sus pies. La vegetación forma una
extensa masa de carrizo que alberga numerosas aves acuáticas como los
azulones, pollas de agua, y el zampullín chico. Puente de Martinete en
Peralejos de la Truchas: El Tajo circula ya muy encajado a la altura el
Puente de Martinete en el término de Peralejos de las Truchas, donde
abundan todo tipo de especies cinegéticas mayores y menores, así como la
fauna piscícola y trucha autóctona. Hay varias zonas de acampada en el
pueblo, entre las que se encuentran La Huerta del Forestal, La Nava, El
Puente del Martinete, La Herrería Vieja y La Fuente Peñuela.
Las
Quebradas de Chequilla: En un paisaje magnífico, a orillas del río
Cabrillas, se levanta el bello conjunto urbano, formado por casas
aisladas entre sí, casi deshabitadas, entre formas rocosas de arenisca
roja. Entre éstas son dignas de visitar las Quebradas, bellas y
caprichosas formaciones rocosas de un llamativo tono rojizo.
Fuente
de los Vaqueros en Checa: Es un lugar muy recomendable para pasar un día
de excursión la "Fuente de los Vaqueros", en el monte dehesa de La
Espineda, a una distancia de 2 kms., del pueblo, por pista forestal,
donde ICONA ha adecuado un bello entorno paisajístico con mesas,
asientos, barbacoas, etc.
Áreas
recreativas de Orea: Son espectaculares los parajes ribereños de los
ríos Cabrillas y Hoz Seca. El pueblo de Orea cuenta con varias áreas
recreativas y de esparcimiento, entre las que se encuentran las
siguientes: Fuente de la Canaleja, Peña de la Gallina, Fuente de la
Jícara, Fuente de la Rana, Fuente del Cerro Herrero y El Autillo.
Gastronomía
Truchas
en
distintos preparados, asados de cordero con finas hierbas,
el morteruelo, los bolos con morro, las setas y las migas. La caza,
sobre todo el venado se puede encontrar en muchos restaurantes de la
zona, con sabrosas recetas. En el apartado de los dulces destacan la
leche frita, los huevos de dulce y las patas de vaca, dulce típico
molinés. En Semana Santa, los huevos verdes (huevos duros con bacalao,
perejil, ajo...) y limonadas. En época invernal, las calderetas de
cordero se aderezan con la codiciada trufa autóctona, y en otoño:
níscalos y otras setas.
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