Plateadas lecheras cuelgan de las
puertas en direcciones dispares. Su profusión recuerda que, en Murias de Paredes,
la ganadería es todo un estilo de vida. Desde este municipio hasta Soto y Amío,
el tiempo se detuvo el día en el que muchos cuentos eligieron el paisaje de la comarca de
Omaña para contar buenas historias. Legendarias unas, verdaderas otras, en este
manto verde, salpicado de tejados de pizarra y casas con corredor, se conserva algún que
otro tono ocre, referencia de las antiguas techumbres vegetales. Y también se mantiene el
carácter fuerte y madrugador, trabajador y orador de sus gentes a las que los romanos
llamaron hombres-dioses por su resistencia. De ahí que bautizaran a la región
como Homus Manium, origen etimológico de Omaña.
Más difícil resulta explicar porqué una tierra tan rica
ha sido azotada por el abandono. Tal vez la única salida de la comarca sea ya la visita
del viajero. Un viajero ávido de perderse entre una y otra aldea, aunque algunas de ellas
estén abandonadas. Un caminante inquieto al que no le resultará difícil encontrar buena
charla en los bancos de madera que se sitúan entre caserío y caserío, mientras
contempla el intensísimo verde que escala hacia las cumbres. Un forastero al que se le
regalarán todas las miradas, hasta que sea capaz de convertirse en uno más.
El reloj de la vida se antoja viejo y el del tiempo
funciona con segundos lentos, con una cadencia sonora que marcan milanos y otras aves que
surcan un cielo azul, punteado, muchas veces, por nubes tenues y limpias.
De los hombres-dioses a los
Omañas
No resulta nada fácil encaminarse por Omaña, marcar un itinerario fijo. Y no es por la ausencia de
indicaciones, sino por la multitud de pequeños caseríos que piden perderse y barajar
multitud de caminos. Sendas que han abierto paso entre Asturias y el resto de León.
En Marzán, existe una cruz de madera de la que los vecinos, cuentan, pertenece a
los peregrinos que, durante las contiendas, desviaban el itinerario hacia Santiago
por esta vía.
Los ayuntamientos que forman la comarca son los de Murias
de Paredes, Riello, Soto y Amío y Valdesamario. No hay nada como dejar
al azar jugar con veredas, sendas y tortuosas carreteras. Pero, sin duda alguna, el
viajero no debe marcharse sin visitar Posada de Omaña, Vivero o Fasgar,
también denominado por sus vecinos Fasgare, tanto por su arquitectura como
por su emplazamiento. No obstante, a cada paso, una pequeña aldea sobresalta al caminante
y se deja ver a través de una mal conservada espadaña o una casa con teito. Y si
algo acompaña todo el itinerario es el rumor de las aguas, corriente que arrastra una de
las mejores especies de truchas de la región y que resulta deliciosa en las pocas casas
de comidas que se intercalan en el itinerario.
Tal vez, la riqueza de la zona permitiera a los antiguos
poblados astures asentarse en la comarca al igual que a hombres primitivos, como lo
demuestra el Idolo de Rodicol, un monumento fálico fechado entre el 1800 y el 2000
antes de Cristo. Y, seguramente, de esta época surgiera la leyenda de una
casa-palacio de oro, que los oriundos trataron de abrir con numerosos bueyes. Al tirar de
las argollas, brotó tanta agua, que movió tal ingente cantidad de tierra que cegó el
recinto.
Los romanos dieron el nombre a la comarca y supieron
definir el carácter resistente de sus gentes. Resistencia que opusieron a los señores de
Luna, quienes levantaron palacios y castillos, aunque no pudieran oponerse al
señorío de los Omañas, que, seguramente, nacieron como herederos del señorío
jurisdiccional de los Quiñones. Los señores de Omaña asentaron sus casas
en Villar de Omaña y en Barrio de la Puente, de los que no quedan restos.
Pero sí resulta fácil encontrar una rica heráldica desparramada por toda la comarca,
como los blasones de Riello, Murias de Paredes, Omañón, Ponjos o Robledo de Omaña, entre
otros muchos.
Entre la realidad y la ficción, la comarca toma, de real,
el carácter de sus gentes y, de imaginario, un paisaje tan bucólico que se torna más
crudo y verdadero al palpar la despoblación. Pero, seguramente, la forma de ser de sus
vecinos, su resistencia a lo largo de los siglos, impida el abandono de la zona, pues no
en vano hay mucha savia nueva que pretende levantar una tierra tan rica y mítica como
desconocida.
Del
Teito a la pizarra
Muy lejos quedaron aquellas panorámicas en las que los techos de cubiertas
vegetales, los teitos, salpicaban de color ocre el verde intenso de la
montaña. A pesar de ello, todavía se ven numerosas construcciones que
sostienen, a duras penas, el techado original, aunque parcialmente hundido.
Estas manifestaciones pueden observarse en las poblaciones que van del
municipio de Murias de Paredes al de Riello y, especialmente, en Posada de
Omaña. En este singular recorrido, las cubiertas han sido sustituidas por
pizarra y el color intenso de ésta sobresale en el valle conformando bellas
panorámicas. Pero, en Omaña, también destacan los conjuntos de casas con
corredor que presentan en algunas ocasiones una escalera de acceso. Tanto
Posada de Omaña como Riello, Villanueva de Omaña, Dandarraso o Socil,
cuentan con importantes muestras.
Democracia natural
El concejo omañés es uno de los aspectos más interesantes de la comarca.
Contó con privilegios y cartas de reyes, franquicias de libertad y
vasallaje. Realengo que los señoríos se empeñaban en desconocer y trataban
de burlar. Pero el concejo interesante, fuera de los generales, era el de
las pequeñas aldeas. Practicaban una democracia natural, que nació de la
costumbre y el uso. Estos concejos de aldea se reunían en los atrios de las
iglesias, aquellas en las que hoy su piedra se haya cubierta con musgo o las
que mantienen, a duras penas, en pie su espadaña. Allí, se aplicaban las
ordenanzas correctamente y se decidía en común aquellos asuntos de interés
para la vecindad: las veceras de los ganados, los repartos de tierra, de
agua y de leña...
El
bosque mágico del Urogallo
Robles, rebollos, fresnos, chopos, alisos, acebo y abedules crecen vigorosos
al igual que numerosas plantas medicinales. Son especialmente los abedules
los que en Omaña se muestran en muchas zonas como los reyes del lugar por
contar con dos condiciones indispensables para crecer a sus anchas: la
humedad y la amplitud. De hecho, la abundancia del abedul permitió utilizar
su madera para confeccionar las almadreñas o madreñas. En cuanto a su rica
fauna destaca, en el entorno de los nacimientos de los ríos Omaña y Valle
Gordo, la única reserva de urogallos libres fuera de reserva. También
jabalíes, corzos, rebecos, jineta, hurones.
|
Datos prácticos
Desde León,
tomar la LE-493 que es la carretera que bordea Soto y Amío, Riello y Murias de Paredes.
En dirección a Murias, a la altura de Aguasmestas sale el desvío a Fasgar, se suceden
diversas aldeas. Es uno de los recorridos básicos para conocer la comarca. Riello cuenta
con numerosas poblaciones entre las que destaca La Urz, por sus posibilidades para el
senderismo. La carretera es estrecha y, en muchos casos, no existe señalización de
distancia entre los poblados. Es difícil encontrar todos en un mapa convencional.
Yantar y Pernoctar
Tanto degustar buenos platos como dormir por la zona en una casa de turismo rural
resulta bastante asequible.
En
Aguasmestas
Mesón Río Omaña. Tel.- 987 69 86 12.
En Murias de Paredes.-
Restaurante Turismo Rural Los Acebos. Plaza El Charcón, 11.
Telefax.- 987 59 31 25.
Mesón La Casona. Tel.- 987 59 30 95.
CTR El Urogallo. Tel.- 987 26 41 22.
En
Pandorado
Cabañas y Veredas. Tel.- 989 14 76 39.
Mesón Resthy. Tel.- 987 58 07 22.
Mesón Yordas. Tel.- 987 58 07 78.
En
Riello
El Rincón de Manolo. Tel.- 987 58 07 62.
Bar El Riberano. Tel.- 987 58 07 93.
CRA La Panera del Conde. Tel.- 98758 07 86.
CRA El Trillo. Tel.- 909 29 26 82.
En Salce
CRA El Mirador. Tel.- 987 68 55 45.
En
Vegarienza
Mesón Victoria. Tel.- 987 69 84 25.
Mesón Selima. Tel.- 987 59 31 19.
En Villarín de Riello
Aula de Naturaleza Humania. Tel.- 987 58 00 73.
Fiestas
El 25 de julio, en la ermita del Campo de Santiago o de Martín Moro,
donde nace el río Boeza, se celebra el día de Santiago. Se llega a la
ermita desde Fasgar, bien en vehículo todoterreno o a pie. Es uno de los parajes
más bonitos de la comarca y uno de los senderos más practicados.
Cada 15 de agosto, se celebra la fiesta de la
Asunción, fiesta grande en Omaña.
Todos se dan cita en la ermita de Pandorado. Cada pueblo acude con su pendón. El
más famoso es el de La Urz, del ayuntamiento de Riello.
Asociación Cuatro Valles. En ella se integran,
además de Omaña, los valles de Laciana, Babia, Luna, Alto
Torío y Vernesga. Cuentan con documentación de la zona e informan de los
establecimientos hosteleros, según gustos y precios. Plaza de la Constitución, 1. 24120
La Magdalena (León). Tel.- 987 58 16 66. Fax.- 987 58 15 68. |