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La pereza ya no
es una excusa para no visitar Santoña ya que, se ofrecen todo tipo de
alternativas para llegar. Desde los autobuses, hasta la línea de FEVE o,
desde Laredo, la línea marítima que conecta ambos municipios.

Santoña surgió en torno a
Santa María de Puerto, un poderoso monasterio que llegó a controlar
buena parte de las instituciones religiosas de la zona y cuya santa se
ha convertido en la patrona de la villa, del cual ha sobrevivido la
Iglesia Santa María de Puerto, un tesoro que liga elementos románicos,
tardogóticos y clasicistas.
En Santoña, son numerosos sus
monumentos y edificios notables. Distribuidos por todo el casco urbano,
hay construcciones para todos los gustos. Desde los edificios militares
situados en el Monte Buciero como los Fuertes de San Martín, San Carlos
o del Mazo; hasta las iconografías religiosas como el monumento a la
Virgen del Puerto que sirve de faro-guía para las entradas y salidas de
las embarcaciones del puerto.
Son
destacables también la estatua de Víctor de los Ríos y los palacios del
Duque de Santoña o el de los Marqueses de Chiloeches, construcciones
neoclásicas y barrocas respectivamente.
Santoña a vista de
pájaro
La Reserva Natural
de las Marismas de Santoña y Noja es uno de los lugares más emblemáticos
de la Cornisa cantábrica. Su paisaje natural de gran valor ecológico y
su patrimonio histórico han hecho de este paraje una de las excursiones
obligadas para los turistas que visitan Cantabria.
La riqueza de las Marismas no
sólo reside en su valor natural, esta Reserva destaca también por la
fauna que alberga. Los humedales y el estuario que forman estas
marismas, constituyen un ecosistema único para las aves acuáticas que,
desde el norte de Europa, más de 20.000 ejemplares emigran a esta zona
para pasar el invierno y la primavera. De hecho, por su interés
ecológico, las Marismas de Santoña y Noja fueron declaradas Reserva
Natural en el año 92, están protegidas como Humedal RAMSAR y han sido
constituidas como Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA).
Una de las rutas más conocidas para
recorrer las Marismas comienza en los diques de la Marisma de Bengoa, al
norte del casco urbano de Santoña. A lo largo de unos dos kilómetros,
que no revisten grandes dificultades, los visitantes se encontrarán con
paneles explicativos y paradas para poder descansar durante el camino.
Asimismo, en el municipio, se ofrecen distintas alternativas para
visitar las Marismas.
Senderismo hacia el Monte
Buciero
Entre los
atractivos turísticos que ofrece la villa marinera de Santoña, el
destacado paisaje natural es uno de pilares que sustenta su mayor
atractivo. El municipio, además de contar con parajes tan espectaculares
como la Reserva Natural de las Marismas de Santoña y Noja, alberga otras
alternativas como las rutas por el Monte Buciero.
Para los que les guste el senderismo y
estén acostumbrados a caminar por el monte, desde el Ayuntamiento de
Santoña se ofrecen visitas guiadas por el Monte Buciero. Las excursiones
suelen realizarse los jueves por la tarde y los domingos por la mañana.
El recorrido comienza en el
Paseo Marítimo de Santoña hacia el Fuerte San Martín. A nuestro paso,
podremos disfrutar de los más singulares lugares que alberga este Monte
como la Casa de La Leña, la Batería de San Felipe, el Faro del Caballo,
el Faro del Pescador o la Punta del Águila. Asimismo, son inigualables
las panorámicas que ofrece el Monte Buciero. Desde él, llegamos a
divisar el histórico penal de El Dueso, la villa de Santoña y las
Marismas, así como los acantilados y las playas.
Además del atractivo
paisajístico, este destacable el patrimonio histórico de este Monte. Por
ejemplo, en sus cavidades han aparecido numerosos vestigios de este
hábitat prehistórico del Magdaleniense Final y Epipaleolítico.
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