A 15 kilómetros de
Santander, la capital de Cantabria, se asienta el Parque de la
Naturaleza de Cabárceno, un gran hogar para más de mil doscientos
animales pertenecientes a más de 120 especies de los cinco continentes.
Posee un espectacular paisaje kárstico donde conviven en estado de
semilibertad elefantes, hipopótamos, avestruces, camellos, tigres,
cebras, jirafas… a los que se puede observar siguiendo las sendas y los
20 kilómetros de carreteras a través de impresionantes desfiladeros,
apacibles lagos y sugerentes figuras rocosas.
Originariamente, en
las 750 hectáreas que ocupa, hubo una mina de hierro a cielo abierto,
cuya red de caminos, túneles y vías se han acondicionado para el
senderismo y paso de vehículos. En este espectacular paisaje se han
habilitado los espacios más idóneos para que los animales puedan vivir
del modo más aproximado a su hábitat de origen. Sólo el recinto dedicado
a elefantes tiene las mismas dimensiones que el zoo de Madrid.
Y es que el
parque cántabro ostenta varios récords, entre ellos, el de contar con la
mayor reserva de osos pardos de Europa, cerca de setenta; trece
elefantes africanos, una de las comunidades más grande de esta especie
que hay en el mundo fuera de Africa (muchos de ellos nacidos aquí. De
hecho, se trata del parque donde más elefantes han nacido en
cautividad), y, también cuenta con uno de los recintos de gorilas más
grandes de Europa.
Este paraíso faunístico, está
concebido, además, con fines educativos, culturales, científicos y
recreativos, habiéndose convertido en uno de los mayores atractivos
turísticos del norte de España.
Las demostraciones en el
recinto de las focas y leones marinos o el vuelo de aves rapaces que se
realizan diariamente, contribuyen a disfrutar de las actividades que
realizan los animales a diario. Además, es un lugar ideal para pasar el
día en familia ya que dispone de numerosas zonas de recreo, merenderos,
miradores, lagos, rutas botánicas, cafeterías, restaurantes, parque
infantil...
La
faceta científica desarrollada en Cabárceno ha convertido al parque
cántabro en una referencia internacional en cuanto a la conservación de
especies en peligro de extinción, siendo pionero en programas de
reproducción de especies animales en cautividad.