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Tal
y como hoy se la conoce, Granadilla
de Abona no nació hasta muy avanzado el siglo XVI. Antes, fue refugio
de los muchos guanches, indígenas canarios, que no se sometieron a la
voluntad de los conquistadores españoles. Los rebeldes de otros menceyatos
llegaron hasta estas tierras pobladas de volcanes para ser acogidos por el Menceyato
de Abona que, curiosamente, formó parte, en los albores de la
conquista, de los Reinos de Paces,
es decir, de aquellos que decidieron aliarse a los conquistadores. De épocas
tan remotas, aún quedan testimonios arqueológicos de importancia, como las
cuevas con necrópolis de Chiñama
y La Jaquita y el Tagoror del Rey hallado en el barranco de igual nombre. Tras la
conquista, estos lugares fueron otorgados como regalías reales al
colonizador González de Cuño,
quien dio nombre al señorío.
El
hijo de aquél, de nombre Gonzalo
González, ordenó levantar iglesia a “los
adeudados de su mando, para que impusieran a siervos y esclavos adquiridos
la edificación de Obra tan Sagrada, con la que purgar y redimir los males
terrenales y para mayor Gloria del Divino Creador”. El templo, bajo la
advocación de San Antonio Abad, adquirió el rango de parroquia el 30 de enero de
1617 y, desgraciadamente, fue destruida por un incendio. Sus ruinas
sirvieron como cimientos para edificar la parroquia que, desde el siglo
XVIII, se sigue utilizando en el municipio. El edificio es de bella talla,
sin que la torre edificada en 1885 afee su estampa. El interior alberga
retablo, tallas e imaginería de escuela canaria, mientras que los vasos
sagrados repujados en plata llegaron al templo como donaciones por promesas
de marinos que solicitaron la ayuda del santo para sobrevivir a los
temporales de la mar.
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Fue refugio
de los muchos guanches, indígenas canarios, que no se sometieron a la
voluntad de los conquistadores españoles. Los rebeldes de otros menceyatos
llegaron hasta estas tierras pobladas de volcanes para ser acogidos por el Menceyato
de Abona que, curiosamente, formó parte, en los albores de la
conquista, de los Reinos de Paces,
es decir, de aquellos que decidieron aliarse a los conquistadores
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También
fue el fuego el que obligó a reconstruir el Convento
de los Franciscanos. La fundación del mismo data de 1665 y fue
destruido por un incendio en 1745. Los criados del señorío se encargaron
de volver a levantar y poner en funcionamiento el cenobio. Cuando fue
clausurado por los monjes, el edificio fue utilizado como corral de
comedias, la mejor función que ha podido albergar tras ser convento, pues
también guardó las oficinas municipales para ser dedicado, finalmente, a
trastero y muladar.
Granadilla
de Abona
logró el nombramiento administrativo de municipio en el siglo XIX y, a
principios del XX, el de cabeza de partido judicial. No obstante, todo ello
no le sirvió para mejorar sus comunicaciones, pues la población no tuvo
ningún acceso practicable por tierra. El único modo de llegar hasta ella
desde el interior de la isla hasta el primer tercio del presente siglo era
atravesar la montaña a pie, con mulas o con caballos. Sólo el mar servía
para llegar hasta otros municipios hasta que la primera carretera fue
construida por orden del primer gobierno de la Segunda
República española.
Del
mar a la luna
Aunque
el municipio de Granadilla de Abona
es el tercer municipio de la isla de Tenerife
atendiendo a su extensión (ciento sesenta y dos kilómetros cuadrados),
poca relación guarda con su demografía. Un total de veinte pequeños núcleos
de población se dsitribuyen a lo largo y ancho de estas tierras donde no es
raro encontrar numerosas viviendas derruidas. Destacan, aparte de la propia Granadilla,
el pago de Las Vegas y Chimiche, donde, hoy, apenas sobreviven cinco familias. Por el
contrario, El Médano, pueblo
nacido al abrigo de una de las playas más extensas de Tenerife, ha sabido crecer combinando el turismo extranjero y el
local, la placidez de un mar calmo y agradable con los alegres alisios
aprovechados por surfistas, windsurfistas y voladores de cometas. La propia Granadilla
es suficientemente atractiva como para obligar a un largo paseo por sus
serpenteantes y coquetas calles, protegidos por la tranquilidad y el sosiego
de épocas pasadas.
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El denominado Paisaje
Lunar es el resultado de un crisol creador de furia volcánica y
paciente erosión
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Sosiego
que, por fortuna, se respira por todo el municipio. Este ocupa la falda de Guajara, áridas pendientes del sur de Tenerife que se rompen, bruscamente, en los barrancos de El
Río y La Orchilla y los conos volcánicos de Cruz de Tea, Las Chozas, Chiñama,
Montaña Gorda. La mayor parte de estas cumbres se encuentran
integradas dentro del Parque Natural
de la Corona Forestal, un amplia área considerada de alto interés
científico, tanto por su geomorfología volcánica como por los elementos
botánicos y faunísticos que contiene.
De
todos ellos, hay varios que
merecen una detenida visita. El denominado Paisaje
Lunar es el resultado de un crisol creador de furia volcánica y
paciente erosión. Montaña Roja
es un gran cono volcánico que ha favorecido la instalación de pequeñas
dunas o médanos. Los vientos se ocupan de trasladar la arenilla desgranada
y asentarla sobre dunas fósiles, que alcanzan hasta un metro de altura. Las
playas de El Médano y La Tejita (playa nudista, tranquila y protegida), al este y al
oeste, respectivamente, son un inmejorable marco para este edificio volcánico
de 170 metros de altura, caracterizado por sus rojizos materiales y los
cortados verticales, provocados por la erosión marina, que configuran un
acantilado de más de cincuenta metros de altura. A los pies de Montaña
Roja, se encuentra el último paraje arenoso natural de la provincia,
una laguna que recibe el nombre de La
Mareta, refugio de una colonia de chorlitejos pantinegros y de más de
cien especies de aves llegadas, de paso, desde el continente africano.
Montaña
Pelada
es un volcán levantado en contacto con el agua del mar, efecto que se ha
traducido en un cono más ancho que alto y de un particular color claro cuya
cubierta vegetal es lugar escogido para la nidificación de las aves
marinas. Por último, señalar el conjunto de Montaña
de Ifara y de Los Riscos,
compuesto por dos conos realtivamente recientes, Los Desriscaderos, la Montaña
de las Coloradas y el Barranco
del Río donde botánicos y vulcanólogos investigan permanentemente.
Hacia
la luna
El
Paisaje Lunar de Granadilla
de Abona se ubica en el límite con la falda de
Guajara.
Esta cumbre, la segunda más alta de la isla tras el conocido Teide,
alcanza los dos mil setecientos dieciocho metros. En su cima, el viento
juguetea con las pumitas, un material volcánico de color blanco que ha ido
adquiriendo formas de chimeneas y roques capaces de recordar a las célebres
torres de la Sagrada Familia
de Gaudí o, aún más
lejano, a la superficie lunar.
Para
llegar allí, se debe abandonar la ciudad de Granadilla
por la carretera C-821.
Catorce kilómetros y trescientas sesenta y cinco
curvas más allá
llevan hasta el municipio más alto de España,
de nombre Vilaflor. Aún se
debe continuar la marcha por carretera durante otros dos kilómetros
hasta encontrar, a la izquierda, la pista forestal que asciende hacia el
campamento de la Madre del Agua por Lomo Blanco. Otros nueve kilómetros de cohce llevan hasta el
inicio del sendero del Paisaje
Lunar.
El
paseo a pie hasta tan singular luna
tinerfeña no alberga ningún tipo de dificultad, contraste con la
espectacularidad del paisaje. Apenas una hora de camino por un sendero
cubierto de lava que discurre entre pinos conduce hasta el margen
izquierdo de un pequeño barranco. Allí mismo se encuentra el llamado Paisaje
Lunar, donde se funde el verde, el negro y el blanco.
El
regreso puede hacerse por el mismo recorrido por el que se ha llegado o,
por el contrario, es posible continuar por el cauce del barranco hasta
el campamento de La Madre del Agua. Por este sendero, se ven aún los pinos breados,
de los cuales, antes, se extraía la savia para muy diversas utilidades
naúticas. Además, un día despejado permite observar las cumbres
hermanas de Gran Canaria y el
sorprendente mar de nubes.
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Granadilla de Abona
se encuentra en el sur de la isla de Tenerife.
La separan cinco minutos del Aeropuerto
Internacional Reina Sofía y 45 de Santa
Cruz de Tenerife por la Autopista
del Sur TF-1.
Oficina de Turismo.
Playa de El Médano. Granadilla de Abona. Tel.- 922 17 60 02.
YANTAR
Tradicional la comida canaria, Granadilla de Abona disfruta de platos propios como el pescado
sancochado y las castañas
asadas. Todo ello, sin olvidar los potajes
de coles, judías, calabacines, patatas con carne
de cerdo y una piña de millo
(mazorca de maíz tierno), guisado con cebolla
y ajos. El caldo se utiliza para
el gofio y debe acompañarse con
queso y vino nuevo de la zona. Asados se hacen la pata de cerdo, el conejo y
el cabrito al salmorejo. Son clásicas
las papas arrugadas con mojo picón,
mientras que el mojo verde se
usa más para pescados cocidos y fritos. Para los aperitivos es
imprescindible el ron,
inestimable acompañante de postres como las rosquillas
festivas o las tortillas de
carnaval.
Fiestas
y tradiciones
Son numerosas las fiestas y las tradiciones que aún tienen lugar en el
municipio de Granadilla de Abona.
Pueblo rico en manifestaciones culutrales, mantiene un equipo de lucha
canaria con terrero propio, y goza de numerosas fiestas populares y festivales
de musica. Destacan entre estos últimos, la Muestra Internacional de Folklore de los Pueblos y el Encuentro
de Folklore de Chasna, ambos de música popular
El 24, 25 y 26 de julio, las festividades de San
Juan y Santa Ana, se desarrolla, en
la localidad de Las Vegas, la Danza
de las Varas, uno de los bailes más curiosos de todo el archipiélago
canario. Curiosamente, los pasos, la indumentaria de los bailarines y los
adornos de los palos con que se ayudan no tienen ninguna similitud con los
bailes del resto del archipiélago. Acompañados por música de la
rondalla de cuerdas, timple, laúd y bandurria, y por los acompasados
sones monocordes de las chácaras que ellos mismos llevan, ataviados con
una llamativa vestimenta y portando varas adornadas con papeles rizados y
enrollados, los danzarines van haciendo distintas figuras de cierta
complejidad. El
13 de junio, se celebran las fiestas en honor de San
Antonio de Padua, patrón de Granadilla
de Abona. Constan de una nutrida romería que culmina en una gran
verbena en la plaza del pueblo. El
24 de septiembre, El Médano
celebra la festividad de la Virgen
de las Mercedes de Rojas con una procesión marítima.
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