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Las
Cabañeras unen los pastos veraniegos de los puertos altos de montaña con los pastos de
transición prepirenáicos y los de invernada de la ribera del Ebro. Los ganaderos de
Zaragoza y su área de influencia trashumaban
hacia los valles situados entre Ansó y Broto por varias rutas, entre ellas la Cabañera
Real. Salían de la ciudad por el Puente de Piedra dirigiéndose hacia la villa de
Zuera,
pasando por el descansadero de las Coronas del Cascajo, donde estaba la Horca de
Ganaderos. Esta ruta coincide en gran parte con la vía de Caesaraugusta al Pirineo, que
ascendía por el valle del río Gállego hasta las sierras prepirenaicas, adentrándose
después en los altos valles.
Las
rutas cabañeras, a parte de su función ganadera, constituían unas vías de
comunicación de gran importancia tanto en relación del norte y sur de Aragón como en la
comunicación de ambas vertientes del Pirineo. Los principales valles del Pirineo
aragonés son los de Benasque, Gistau, Bielsa, Vió, Broto, Tena, Canfranc, Hecho y Ansó
que con una disposición geográfica de norte a sur, acogen en su seno a las Cabañeras
aragonesas que descienden hasta la provincia de Zaragoza. Estas rutas están ubicadas en
un entorno con una gran diversidad de hábitats, bosques, ríos, torrentes, roquedos,
acantilados, prados alpinos,
Además, existe una riqueza faunística difícil de
encontrar en otras zonas del territorio español, como el rebeco, llamado sarrio en
Navarra y Aragón; los corzos, ciervos, jabalíes y cabras monteses pirenaicas, especie
casi extinta; incluso todavía puede detectarse la presencia del oso en la reserva de los
Valles. Además de estas especies se pueden encontrar zorros, liebres, conejos de monte,
ardillas, urogallos, águila real, buitre leonado,
, entre otros.
Otros
rasgos característicos de la zona son las viviendas populares y otras construcciones
rurales, tales como pajares, cabañas de pastores, bordas y molinos de agua. Tienen en
común que todas ellas están construidas a base de piedra y madera, materiales que impone
el medio.
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La
ganadería sigue teniendo cierta importancia, aunque no tanta como en tiempos pasados.
Entre 1970 y 1980 las cabañeras cayeron en un desuso casi general. Entre
1970 y 1980 las cabañeras cayeron en un desuso casi general. A mediados de los 80, esta
tendencia parece que remitió, siendo la actual de los ganados trashumantes oscenses la de
realizar los traslados caminando. Hoy día se están realizando actividades de apoyo a la
ganaderia trashumante |
En
el Pirineo aragonés existen un conjunto de variantes dialectales romances surgidas
gracias al aislamiento de los altos valles, como el ansotano, cheso, belsetán, chistavín
y el patués de Benasque.
La ganadería sigue
teniendo cierta importancia, aunque no tanta como en tiempos pasados. Entre 1970 y 1980
las cabañeras cayeron en un desuso casi general. A mediados de los 80, esta tendencia
parece que remitió, siendo la actual de los ganados trashumantes oscenses la de realizar
los traslados caminando. Hoy día se están realizando actividades de apoyo a la
ganadería
trashumante, además se están solicitando medidas urgentes, para paliar la pérdida de
este valor cultural, que incluye no sólo la ruta ganadera en sí, sino también, la
artesanía pastoril como las cañablas, collares de madera decorados o las esquilas,
aciales, cuchillos, tijeras, prendas de pastores; los mitos y creencias, reflejadas en las piedras de rayo,
recogidas para protegerse en las tormentas o las piedras agujereadas o de Serpiente, para
prevenir enfermedades en las ovejas; el folklore, manifestaciones literarias tanto orales,
como escritas, musicales, bailes relacionados con la cultura pastoril; o las
construcciones pastoriles con chozos, pequeñas construcciones hechas con materiales de la
zona por el pastor, donde se refugiaba de las inclemencias del tiempo, majadas, lugar
donde por la noche se recoge el pastor y sus rebaños, casas de esquileo , abrevaderos
Los
Pirineos, además de ofrecer la posibilidad de practicar deportes como el esquí, el
montañismo o el piraguismo, también permiten realizar recorridos a través de las
cabañeras de los valles con tradición ganadera, atravesando las más bellas comarcas y
pueblos |

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Todo
este conjunto tiene un valor etnográfico que merece la realización de un esfuerzo
necesario para su conservación. Además, constituyen las señas de identidad de esta
comunidad, aunando un modo de vida con la más antigua tradición económica, todo ello
plenamente integrado en su entorno. La pérdida de todos estos valores ha traído el
despoblamiento de las comarcas y pueblos de Aragón, lo que constituye un grave problema
social y ecológico. Una propuesta eficaz desde el punto de vista turístico es el trazado de itinerarios con
interés medioambiental e histórico-artístico a través de caminos y cabañeras, con la
posibilidad de rehabilitar parte de la arquitectura lugareña. Por otro lado este uso garantiza la conservación del trazado de
las cabañeras y los caminos.
Los
Pirineos, además de ofrecer la posibilidad de practicar deportes como el esquí, el
montañismo o el piraguismo, también permiten realizar recorridos a través de las
cabañeras de los valles con tradición ganadera, atravesando las más bellas comarcas y
pueblos, además de paisajes de gran atractivo. Así, dándoles un uso alternativo, se
facilitaría su pervivencia. Tres valles del Pirineo oscense donde la actividad
trashumante estuvo presente desde tiempos remotos son los Tena, Broto y Benasque, de
occidente a oriente, que además tienen en común su culminación en los picos más
importantes y emblemáticos del Pirineo: el Midi dOssau (2.884 metros) y la Maladeta
(3.308 metros).
Valle del Tena
Se
conoce como valle del Tena la cuenca alta del río Gállego, en el se armonizan praderas y
campos de labor, numerosos pueblos y caseríos medio ocultos entre el ramaje, bosques
frondosos, riachuelos y cascadas. Los ganados del valle del Tena seguían el valle del
río Gállego hasta que éste se dirige hacia el oeste, cerca de la desembocadura del
Guarga, que cruzaba por las cercanías de La Nave. Atravesaban la sierra por Cuello Vail y
llegaban a Huesca, desde un ramal se dirigían hacia el valle del Ebro por Almudévar y
Zuera y otro hacia Los Monegros. Partiendo de Biescas, villa que en tiempos pasados contó
con una floreciente industria textil lanera de tipo artesanal y familiar, especializada en
mantas y equipos para caballerías; se llega al estrecho de Santa Elena, puerta del valle
de Tena, donde puede verse el puente de Biescas, escenario de las luchas causadas por
Antonio Pérez, secretario de Felipe II, que se acogió al fuero aragonés, ocasionando
que el monarca mandara cortar la cabeza del justicia de Aragón, Juan Lanuza. Desde aquí
se inicia una ruta que acabaría en Francia, donde se encuentra la cumbre del Midi
dOssau, la más característica del Béarn debido a su singular forma que dicen se
parece a la mandíbula de un oso. A través de esta ruta se puede admirar Piedrafita de
Jaca, magnifico mirador de esta parte del valle, pudiendo subir hasta el Ibón, lago de
montaña de origen glaciar, de Piedrafita. Otra posible parada es Sallent de Gállego, al
pie de la peña Foradada donde destacan sus mansiones solariegas, la parroquial del
gótico tardío aragonés (siglo XVI), presidida por un magnífico retablo plateresco de
1537. Como a diez kilómetros se encuentra el Portalé de Aneu, collado fronterizo en el
que se sitúan las fuentes del río Gállego donde estaba la antigua aduana española.
Valle de Broto
El valle es la
cuenca del río Ara, incluido en la histórica comarca del Sobrarbe, que Sancho Ramírez
integró en el pequeño Reino de Aragón. El final del valle está constituido por una
doble cabecera, el valle de Ordesa o del río Arazas y el valle de Bujaruelo o cuenca
superior del Ara, al píe de la más elevada cumbre fronteriza de todo el Pirineo, el
Vignemale (3.303 metros).

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La
Cabañera de Benasque conduce hacia el norte hasta Francia -donde los pastores llevaban
también los ganados- y hacia el Sur desciende por el valle del río Esera, para luego
elevarse por el macizo del Turbón, y tras cruzar éste llega a Roda de Isábena. Desde el
río del mismo nombre la cabañera se dirige a los llanos de Benabarre y Monzón. Esta
cabañera atraviesa el sector central del valle, de Benasque a Castejón de Sos, que fue
declarado paraje pintoresco en 1970 |
La Cabañera que cruza
por la Sierra de Sevil es empleada por los ganados del valle de Broto, que bajaban desde
el valle de Bujaruelo, llegando a San Nicolás de Bujaruelo, con una iglesia románica del
siglo XIII, junto a ella un puentecillo también románico permite cruzar el Ara. Desde
aquí continuaban hacía Torla con una gran belleza natural en sus alrededores,
impresionantes valles, cascadas, ríos y abundantes masas forestales de pinos, abetos,
robles y hayas. Además es un excelente ejemplo de pueblo pirenaico, con iglesia románica
y varias casas nobles altoaragonesas. Desde Torla continuaban hacia Broto capital
histórica del valle de su nombre. En el casco urbano destacan las construcciones
montañesas, la parroquial del gótico tardío siglo XVI, en las afueras se encuentra la
ermita románica de San Blas, de planta de cruz latina y bóvedas de cañón. Continuaban
hacia Fiscal, conjunto urbano con una gran torre medieval y parroquial del siglo XVI.
Así, siguiendo el valle del río Ara, llegaban a Lacort con una gran torre del siglo XVI
y un molino de agua. Por Lacort cruzaban el río y comenzaban a ascender. El final del
recorrido era el llano de Fraga o Mequinenza.
Valle
de Benasque
El
valle de Benasque, o cuenca superior del Esera es la zona más representativa de la
Ribagorza y el valle más extenso del Pirineo, en el que se alcanzan las mayores altitudes
en los macizos de la Maladeta y el del Posets (3.375 metros). La
Cabañera de Benasque conduce hacia el norte hasta Francia -donde los pastores llevaban
también los ganados- y hacia el Sur desciende por el valle del río Esera, para luego
elevarse por el macizo del Turbón, y tras cruzar éste llega a Roda de Isábena. Desde el
río del mismo nombre la cabañera se dirige a los llanos de Benabarre y Monzón. Esta
cabañera atraviesa el sector central del valle, de Benasque a Castejón de Sos, que fue
declarado paraje pintoresco en 1970. Benasque es la capital del valle, emplazada junto a
la margen izquierda del Esera, donde residen los más importantes ganaderos y
terratenientes del Alto Aragón. Al norte del casco urbano se conserva el perímetro de
cuando estuvo amurallado. Hay que destacar la parroquial de San Marcial del siglo XIII,
con cabecera y crucero del XVII, con portada protogótica de arquivoltas del siglo XIII y
un gran óculo abocinado sobre ella. Se conservan también un gran número de palacios y
casonas hidalgas, góticos y renacentistas, como el palacio de los Condes de Ribagorza del
siglo XVI con estilo italiano adaptado al ambiente montañés; la casa Faure del siglo
XVI, frente a la iglesia; la casa Juste, con torre almenada del siglo XV, etc. A dos
kilómetros al suroeste se encuentra Anciles, donde se pueden visitar las viejas casonas
hidalgas blasonadas, con portadas renacentistas. También se puede subir hasta Cerler
(1.540 metros), el pueblo más alto de la provincia de Huesca. Continuando hacia el sur
llegaremos a Castejón de Sos, segunda población en importancia del valle. Los ganados
durante el invierno continuarían desde aquí hacia Monzón.
Estas son algunas de
las posibles rutas a seguir, para poner en valor las Cabañeras del Pirineo Aragonés,
caminos especialmente reservados para el traslado de ganado trashumante, que tanto
supusieron para la economía y forma de vida de estas comunidades pirenaicas. La
educación medioambiental y la divulgación socio-cultural deben facilitar su digna
conservación y su uso económico, social y recreativo.
*La Azagaya es una
asociación constituida con la finalidad de proteger, estudiar y divulgar el patrimonio
histórico y natural. Sus socios fundadores han recibido el reconocimiento de distintas
entidades por la realización de una serie de trabajos de investigación que versan
fundamentalmente sobre el patrimonio de las cañadas reales españolas y sus usos
alternativos. |