Al contrario
que en otras cordilleras, en estas montañas la mágica línea de los
tresmil metros se puede alcanzar fácilmente por métodos mecánicos desde
la estación de esquí de Pradollano. Sin embargo, la verdadera montaña se
interioriza a pie, ganando altura metro a metro, con una mochila a la
espalda y sintiendo como el aire se hace menos denso a medida que se
gana altura. Y se puede subir muy alto: el Mulhacén, con 3.482 metros,
es la montaña más alta de la Península Ibérica, elevandose por encima de
otras cumbres pirenaicas de renombre y haciendo de Sierra Nevada la
segunda cadena montañosa más alta de Europa Occidental después de los
Alpes. El ‘techo’ de la España continetal no está solo. La Alcazaba, el
Pico Veleta, el Picón de Jeréz, el Cerro de los Machos,…dos docenas de
picos y cimas forman un cordal montañoso de ‘tresmiles’ que, de Este a
Oeste, corre paralelo al Mar Mediterráneo ofreciendo una gran cantidad
de posibilidades para el descubrimiento de la naturaleza y la práctica
deportiva del montañismo.
Su entorno
Las
aproximaciones a las cumbres siguen los profundos valles de la sierra.
La ‘Vereda de la Estrella’ es la más popular aproximación desde el
norte. Saliendo de Güéjar-Sierra remonta el cauce del Río Geníl en
dirección a las impresionantes caras norte del La Alcazaba y el Mulhacén
hasta donde la verticalidad nos obliga a ponernos el arnés y sacar las
cuerdas. Desde el sur La Alpujarra granadina abre la puerta al corazón
de la montaña desde Capileira, en el Valle del Poqueira, o desde
Trevélez siguiendo el río del mismo nombre. Allí donde finalizan los
caminos se levantan los refugios de montaña para ofrecernos resguardo en
caso de mal tiempo o para permitirnos pasar la noche reponiendo fuerzas
antes de acometer el ataque final a las cimas. Algunos de estos refugios
– Refugio de Poqueira, Refugio de Postero Alto- están guardados y
ofrecen sus servicios como si de un hotel se tratase. Otros no son mas
que simples construcciones sin otras comodidades que un techo, una
puerta y una tarima de madera sobre la que extender el saco de dormir.
Se llaman ‘refugios vivac’ y son frecuentados por todos aquellos
montañeros que quieren vivir la sierra de una manera más intensa.
Todos los
valles y barrancos apuntan hacia las cumbres, cubiertas de nieve desde
diciembre hasta junio. Salvo las paredes rotas y casi verticales de la
vertiente norte, Sierra Nevada no ofrece rutas de gran dificultad. Las
ascensiones son progresivas por terrenos abiertos y suaves. Sin embargo,
la montaña nunca deja de ser peligrosa. Las extensas laderas planas de
la vertiente sur, tan amables con un cielo azul, pueden ser una
verdadera trampa en situaciones de baja visibilidad y mal tiempo, ya que
la ausencia de una orografía característica hace que sea muy fácil no
encontrar el camino de vuelta al refugio. El viento, sin obstáculos,
sopla muy fuerte ahí arriba, donde no hay lugar para refugiarse. Por
todo ello, las ascensiones han de ser emprendidas con buen tiempo y
garantías de estabilidad atmosférica. La altura importante de esta
sierra no deja de ser un factor a sumar a la hora de estimar la
dificultad de cualquier tentativa a cumbre. En invierno la montaña es
más montaña, las aproximaciones son más largas y el avance más
complicado. Lo que en verano no era más que un trekking de altura, en
invierno puede convertirse en una verdadera expedición, con su material
extra (raquetas de nieve, esquis, crampones, piolet, ropa de abrigo,
etc…), y la necesidad de conocer bien las técnicas de progresión por
terrenos alpinos.
Pero cuando
más bonita está Sierra Nevada es, sin duda, a finales de la primavera,
cuando sus laderas explotan en floración y se huele a jara y genista. En
parajes de altura, como la maravillosa Cañada de las Siete Lagunas,
brotan las plantas alpinas, adaptadas a las condiciones de frío y nieve.
Sierra Nevada es el ecosistema andaluz y peninsular con el mayor número
de endemismos botánicos. Se han contabilizados un total de 60 especies
que crecen de manera exclusivas en esta sierra. Además de las plantas
europeas también encontramos especies norteafricanas y especies
centroeuropeas que, normalmente, no crecen tan al sur. Por todo ello, la
biodiversidad vegetal de esta sierra es de la mayores de Europa. En esta
período del año el paisaje se ve decorado, aún, por las últimas placas
de nieve que rompen la continuidad de canchales y pedregales y que nos
recuerdan que estamos en montañas muy altas.
La cima del
Mulhacén es como las cimas de otras grandes montañas: es uno de esos
lugares en los que, cuando estás en el, invita a la reflexión sobre
¿porqué estas allí arriba?, ¿cómo lo has conseguido?, ¿quién te acompaña
en ese momento?, ¿qué vas a hacer ahora que ya has llegado hasta
ahí?…Uno de esos lugares en los que, cuando miras a lo lejos, ves más
allá del horizonte y que cuando dejas de mirar no sabrías decir qué has
visto ni cuánto tiempo has estado mirando. Subid y lo descubrireis
vosotros mismos.
(*)
Guías
de Montaña Jon Sanz
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interpretativo, excursiones de naturaleza, montañismo, orientación,
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emblemáticas de la Península Ibérica, Sierras andaluzas, Atlas en
Marruecos, Alpes, trekkings de varios días y expediciones. Emocionantes viajes en grupo y a pie, de varios días de duración, por grandes espacios naturales, vocación aventurera y con un marcado carácter montañero. Tel.: (+34)
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