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Para entender a una población y sus habitantes es necesario
conocer su historia; por ello hay que matizar ciertos aspectos de su
avance. La ciudad actual fue fundada sobre un antiguo poblado tarteso
llamado Ispal que realizaba un próspero comercio con griegos, fenicios y
cartagineses a través del Guadalquivir. Tras la victoria romana en las
guerras púnicas y el triunfo de César sobre Pompeyo, la ciudad romanizó
su nombre pasando a llamarse Hispalis. Hacia final del siglo I a.C.
obtuvo el título de Colonia Iulia Romula Hispalis.
Después llegaron el cristianismo, los vándalos, los godos,
los árabes que la llamaron Ishbiliya de donde procede su nombre actual,
y finalmente los cristianos castellanos. Con el descubrimiento de
América se concentra en ella el intenso comercio entre la península y
las colonias, convirtiéndose así en una de las ciudades más importantes
del mundo occidental hasta principios del siglo XVII en que dicho
comercio lo monopoliza Cádiz. Posteriormente, la exposición
Iberoamericana de 1929 primero y más tarde la llegada de la democracia y
la Exposición Universal de 1992 remozan esencialmente su urbanismo.
Es Sevilla una ciudad cosmopolita y, sin embargo, aferrada a
sus tradiciones en la que se mezclan con desenfadada actitud lo antiguo
y lo moderno, lo religioso y lo pagano, el más noble señorío y una
hermosa decadencia. Nada en esta ciudad deja indiferente, es sede de
contraste de sabores, aromas, colores y sonidos. Expresión viva de
cultura y arte, su casco histórico no tiene rival y su monumentalidad es
impresionante.
Sus calles peatonales asombran al paseante que no puede
decidir dónde detener su mirada. Sus parques y avenidas deslumbran casi
tanto como los edificios que los jalonan. Como viviendo un sueño de
alguna esplendorosa época, es altamente recomendable alquilar un coche
de caballos para recorrer, desde el Barrio de Santa Cruz, en el Alcázar,
el Parque de María Luisa, la Plaza de España, los Jardines de Murillo,
la ribera del Guadalquivir que separa a las dos hermanas… Triana, al
otro lado del río, nos espera celosa pero radiante, sabe que cuando se
cruza el puente que las aleja y al mismo tiempo las une, dejando atrás
la Torre del Oro, es difícil regresar.
Así, la Semana Santa o la Feria de Abril, el tapeo, las
gentes, su agradable clima, los cantes y bailes, los finos y rebujitos,
el bullicio alegre, el color del sol que allí es especial, sí, como reza
la canción, nos transporta a un mundo diferente en el que la vida toma
otro color y los problemas, aunque sea sólo por un momento, dejan de
existir.
Qué visitar
Archivo de Indias:
En la Avenida
de la Constitución se encuentra este edificio de estilo renacentista,
que fue construido en el siglo XVI como Lonja de Mercaderes. Actualmente
se conserva en él el más valioso tesoro documental sobre la inicial
historia de América.
Ayuntamiento:
En la Plaza Nueva,
con su fachada en la Plaza de San Francisco, edificio del siglo XVI de
estilo plateresco.
Basílica de Jesús del
Gran Poder:
En la Plaza de San Lorenzo, este edificio custodia la sagrada y venerada
imagen de Jesús del Gran Poder, obra del artista Juan de Mesa en el
siglo XVII.
Basílica de la Macarena:
En la calle
Bécquer, templo moderno de estilo andaluz, construido a mediados del
siglo XX.
Cartuja de Santa María
de las Cuevas:
En la Avenida Americo
Vespucio, este es uno de los más bellos edificios de Sevilla, que
combina los estilos gótico, mudéjar y renacentista, y está rodeado de
hermosos jardines. Fue construido como monasterio en el siglo XV y pasó
luego a ser una fábrica de cerámica; en la actualidad alberga el Centro
Andaluz de Arte Contemporáneo.
Casa de Pilatos:
En la Plaza de
Pilatos, es también conocido como Palacio de Medinaceli, y constituye
una elegante muestra del arte mudéjar y renacentista del siglo XVI.
Catedral:
En la Plaza del Triunfo
se encuentra este edificio que fue construido sobre la antigua Gran
Mezquita árabe del siglo XII, de la cual se conservan todavía la torre
de la Giralda, el Patio de los Naranjos y la Puerta del Perdón. La
catedral, de los siglos XV y XVI, es el mayor edificio gótico del mundo.
Convento de San Clemente
el Real: En
la calle Santa Clara, fue fundado en el siglo XIII por Fernando III El
Santo.
Convento de Santa Paula:
En la calle
Santa Paula, es un convento de hermanas Jerónimas fundado en el siglo
Xv, que mezcla estilos mudéjar y renacentista.
Hospital de la Caridad:
En la calle
Temprado, encontramos esta asilo de ancianos cuya construcción está
fechada en el siglo XVII y que compone uno de los mejores ejemplos del
barroco de Sevilla.
Hospital de los
Venerables:
En la Plaza de los Venerables, construido a finales del siglo XVII como
residencia para sacerdotes sin recursos, es de estilo barroco.
La Giralda:
Antiguo alminar de la
mezquita árabe del siglo XII, fue rematado en el siglo XVI por el
campanario, la veleta que le da nombre y El Giraldillo.
Palacio de San Telmo:
En la Avenida
de Roma, edificio barroco de los siglos XVII y XVIII.
Plaza de España:
Hermosísimo
hemiciclo con edificios de ladrillo y losetas de cerámica decorativas
representando las diferentes plazas de España que fue sede de la
Exposición Iberoamericana del 29.
Plaza de Toros de la
Maestranza:
En el Paseo de Cristóbal Colón, una de las plazas de toros más famosas
del mundo, datada en el siglo XVIII, que alberga el Museo Taurino.
Real Alcázar y Jardines:
En la Plaza
del Triunfo, amplio conjunto monumental iniciado en el siglo X en el que
destaca el Palacio del Rey Don Pedro del siglo XIV y que está rodeado de
hermosos jardines.
Real Fábrica de Tabacos:
En la calle
San Fernando está ubicado este edificio industrial del siglo XVIII.
Torre del Oro y Museo
Marítimo: En
el Paseo de Cristóbal Colón se encuentra esta torre almohade del siglo
XIII que formaba parte de la muralla defensiva. Acoge en su interior el
Museo Marítimo.
Museo Arqueológico:
En la Plaza
de América, en el Parque de María Luisa, es éste uno de los mejores
museos arqueológicos de España.
Museo de Artes y
Costumbres Populares:
También el la Plaza de
América, en el Parque de María Luisa, fue construido para la Exposición
de 1929 y guarda trajes populares, muebles de época, aperos de labranza,
y vestigios de otros oficios profesionales.
Museo de Bellas Artes:
En la Plaza
del Museo, este antiguo convento de la Merced es una de las mejores
pinacotecas del país.
Parque de El Alamillo:
En los
alrededores de la Cartuja, este parque moderno es una gran zona verde.
Jardines de Murillo:
Adyacentes a
la muralla de los Alcázares, jardines que dan entrada, o salida, al
Barrio de Santa Cruz.
Parque La Buhaira:
En la zona de
Nervión, posee una gran alberca árabe.
Parque Los Príncipes:
Ubicado junto
al conocido Barrio de Los Remedios.
Parque de María Luisa:
Estos
jardines ordenó crearlos la Infanta Doña María Luisa para su Palacio de
San Telmo y más tarde los donó a la ciudad que los remodeló en 1912.
Barrio de Santa Cruz:
En el centro
de la ciudad, es este uno de los barrios más famosos de Sevilla, pleno
de elegancia y distancia en el tiempo parece guardar la historia como si
de un teatro vivo se tratase. Sus calles peatonales y estrechas donde
aún se conserva el color albero y blanco de antaño, con ventanas de
hierros forjados llenas de parterres de flores, plazas y patios pequeños
y soleados, pequeños comercios y tabernas típicas, y sobre todo pleno de
leyendas, encanto y belleza atrapan al viajero y se enclavan en su
memoria.
Alrededores, rutas y
espacios naturales
Alcalá de Guadaira:
A tan solo 15 km de Sevilla, atesora una antigua alcazaba almohade, y en
sus alrededores encontramos el Castillo de Marchenilla, los Pinares de
Oromana y la Ribera de los Molinos.
Castillo de las Guardas:
Pequeño
pueblo serrano al norte de la ciudad que posee una singular Reserva
Natural.
Espartinas:
Pintoresco pueblo que custodia el Monasterio de la Virgen de Loreto de
estilo mudéjar.
Ruinas de Itálica:
Ruinas de la
ciudad romana fundada por Escipión en el año 206 a.C.
San Isidoro del Campo:
Monasterio fundado por Guzmán El Bueno en el siglo XIV de arquitectura
mudéjar y gótica.
Umbrete:
Localidad famosa por sus bodegas productoras de un excelente mosto, y
por su parroquia barroca de Nuestra Señora de la Consolación y su
Palacio Arzobispal.
Ruta de La Campiña
Sevillana:
Discurre por una extensa llanura en la depresión del Guadalquivir y
atraviesa importantes, interesantes y bellas poblaciones que son además
conjuntos monumentales como Carmona, Marchena, Osuna, Estepa y Écija.
Gastronomía
Como gran ciudad
cosmopolita que es, reúne en su haber representaciones de las más
variadas cocinas internacionales, pero lo verdaderamente autóctono de
Sevilla es el tapeo. Las tapas de tortillas de camarones, montaditos,
soldaditos de pavía, papas con salsa, huevas de pescado o
pescaíto frito que todos los bares ofrecen y con las que casi se
puede comer. Como complemento, las manzanillas de Cádiz o los finos de
Jerez y, aunque de momento no son destacables los vinos de la zona, sus
viñedos van tomando cada vez mayor auge. En repostería sobresalen los
piñonates y las torrijas, las yemas de San Leandro, los huesos de santo,
los pestiños y la crema de castañas.
Fiestas
Semana Santa: Según el calendario litúrgico, se celebra entre
marzo y abril y compone un mosaico de religiosidad popular y curiosos
llegados de todas partes. Los costaleros, que antaño eran profesionales
pagados por sacar los pasos, ahora son fieles que pagan con ganas por
soportar la feliz tortura de transportar y mecer durante unas horas su
imagen adorada. Famosa e impresionante es “La Madrugá”, la noche
que lleva del Jueves al Viernes Santo, que comienza sobre las doce de la
noche y termina bien entrada la tarde del día siguiente. Inigualable, en
ninguna otra región de España, se dan como en ella tales explosiones de
fervor, pasión contenida, silencios sobrecogedores, expresiones de
júbilo, brillo y colorido en los bordados, y elegancia.
La Feria: En la “explanada” se construye una enorme ciudad
artificial en cuyas manzanas se instalan las casetas. En éstas, en
abril, tras “El Alumbrao” que inicia la fiesta, se baila, canta,
come, bebe y ríe desde la mañana hasta la madrugada. Por sus calles
discurre la multitud colorista con sus trajes típicos según la moda
predominante, los caballos hábilmente guiados por sus jinetes y amazonas
con hermosas mujeres a la grupa, los coches de caballo enjaezados con
sus mejores galas, y todos los paseantes que van de un lado a otro
curioseando atraídos por tan maravilloso y peculiar espectáculo.
Corpus Christi, entre
mayo y junio, y Virgen de los Reyes, el 15 de agosto: Dos solemnes
procesiones.
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