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De
una pequeña localidad eminentemente pesquera, Ericeira, ha pasado a ser en
los últimos años, lugar de veraneo para muchos turistas que no han dejado
pasar inadvertida sus fantásticas playas y sus no menos excelentes vistas. A
pesar de ello, su casco urbano y parte de sus playas siguen manteniendo esa
raíz marinera que se deja sentir "escarbando" un poco en sus calles o entre la
arena. Y es que, resultaría extraño pensar que este lugar tranquilo y
acogedor hubiera pasado sin pena ni gloria por la mirada de cientos de
intereses creados y por otros ojos, más aventureros, que quisieron mostrar
la belleza de estos lugares y contribuir a su conservación.
Seis son las principales características que definen a Ericeira. Los rayos
de sol que se derraman hacia el frío Atlántico; las aguas saladas del mar;
los animales que viven bajos sus aguas; los sabios y trabajadores
pescadores, las fuentes y las ermitas. Y hace algunos años, nuevos
"satélites" surcan estas aguas. Son los surfistas, que han
encontrado en este lugar un verdadero paraíso.
Aquí también encontró Manuel II
"el afortunado", el puerto más cercano para huir de
la muchedumbre republicana. Era el 5 de octubre de 1910, seguramente, el día
más triste de su vida. La última mirada en tierras de Portugal la tuvo
para Ericeira. Seguro que fue despedido por algún que otro pescador. Y
vería, ante la ausencia de calado en esta costa, cómo algunos de ellos,
con sus propios brazos arrastraban las barcas para vararlas en la
arena. Hoy día, se ayudan de tractores. Posiblemente, este triste
rey, miraría, si tuvo tiempo, debido a la premura de su partida, de echar
una mirada a la iglesia de San Pedro, a la Capilla de San Antonio o a la
Ermita de San Sebastián, encomendando su vida a Dios. O tal vez, miró con
recelo al Pelourinho, el rollo y picota
jurisdiccional, donde se ajusticiaba a los reos. Rumbo a Gibraltar
divisaría la bravura del Atlántico y la belleza de estas costas. Se
despediría de las bellas playas de Ericeira y derramaría en este pedazo de
mar, que fue suyo, alguna que otra amarga lágrima.
Tristes historias que se mezclan con el colorido del mar, las blanquísimas
fachadas, rematadas con intensos colores y otras más chillonas que anuncian
al navegante la llegada a Ericeira.
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Cómo
llegar:
Ericeira se encuentra
a 50 kilometros de Lisboa.
Cuenta con alojamientos para todo tipo de gustos y precios.
Lo mejor, es acercarse a la oficina de turismo, que abre todo el
año.
Para comer, la langosta negra, los mariscos y la caldeirada de
pescado, son las principales especialidades. |