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Volar se ha convertido en
una acción relativamente normal para el hombre. Incluso, para algunos el traslado en
avión se reviste de un carácter de asiduidad y son muchas las horas pasadas en el
interior del fuselaje de un avión. No obstante, esta normalidad deviene apoyada en los
altos niveles de seguridad ofrecidos por la aviación actual, en la que los accidentes son
cada vez más extraños y, en general, no responden a fallos técnicos.
No obstante, la seguridad y comodidad que ofrecen los aviones esconde
miles de horas de trabajo de cientos de ingenieros, técnicos y mecánicos y un elevado
coste económico asumido por las compañías para realizar un correcto y constante
mantenimiento de sus aparatos. En el caso concreto de Iberia, la compañía
española proporciona uno de los mejores ejemplos que existen de cómo se lleva a cabo el
mantenimiento de aviones, pues es una de las pocas capacitadas para llevar a cabo las
revisiones técnicas de los enormes Boeing 747 Jumbo.
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La seguridad y comodidad
que ofrecen los aviones esconde miles de horas de trabajo de cientos de ingenieros,
técnicos y mecánicos y un elevado coste económico asumido por las compañías para
realizar un correcto y constante mantenimiento de sus aparatos |
Los precedentes de esta iniciativa hay que buscarlos en
el mismo momento de la fundación de Iberia, en 1927, pues desde el inicio de su
actividad la compañía se ha ocupado del mantenimiento de sus aviones. Posteriormente, en
1972, el deseo de optimizar costes dentro de las técnicas de mantenimiento más avanzadas
desembocó en la participación de Iberia en el Grupo Atlas, donde
también participaban Air France, Alitalia, Lufthansa y Sabena..
En la actualidad, aunque los acuerdos multilaterales conformados bajo la tutela del citado
grupo no existen como tal, sí se han formalizado acuerdos bilaterales con el mismo
objetivo.
En la actualidad, la compañía dispone
de más de 3.500 técnicos y especialistas, con modernos medios e instalaciones,
distribuidos en seis hangares y los correspondientes talleres-soporte emplazados en dos
zonas industriales, dedicados a mejorar los niveles de seguridad, regularidad, eficacia y
economía de las flotas en activo. Sus actividades cuentan con las licencias y
credenciales, certificaciones y aprobaciones de muy diversos países e instituciones,
tales como Aviación Civil Española (Centro de mantenimiento JAR-145,
DGAC-E-011),
FAA-Federal Aviation Administration (Air Sgency Certificate Nº ILAY037F), Publicación
Española de Calidad (PECAL-120) o Aviación Civil China (CAAC Certificate Nº
F4201)
Varios procesos
Las distintas acciones de mantenimiento que se llevan a cabo en un
avión cualquiera convierten estos trabajos en un minucioso entretenimiento y hacen de los
aparatos un gran mecano que se monta y desmonta cada cierto número de horas de vuelo. Las
revisiones pueden ser tan profundas que, incluso, incluyen el total decapado de la pintura
del avión con el objeto de comprobar los remaches de las uniones de las planchas del
fuselaje y las alas. Posteriormente, el aparato vuelve a ser pintado, para lo cual se
utilizan materiales específicos, pues un exceso de pintura puede aumentar el peso de la
aeronave y afectar a su maniobrabilidad o a su capacidad.
Las
revisiones pueden ser tan profundas que, incluso, incluyen el total decapado de la pintura
del avión con el objeto de comprobar los remaches de las uniones de las planchas del
fuselaje y las alas. Posteriormente, el aparato vuelve a ser pintado, para lo cual se
utilizan materiales específicos, pues un exceso de pintura puede aumentar el peso de la
aeronave y afectar a su maniobrabilidad o a su capacidad |

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El mantenimiento afecta a todos los aparatos de las
flotas de Iberia y Aviaco, lo cual supone una larga lista de actividades y
modelos. Los principales trabajos se refieren al mantenimiento completo de los aviones,
motores y componentes de los modelos Boeing (727, 747 y 757), Airbus (320 y
A300-B4) y MC Donnel Douglas (MD80, DC9 y DC10). También se lleva a cabo el
mantenimiento completo de los motores P&W (JT9D-7Q/59A/70A y
JT8D-7/9/17/217/219), DFM International (CFM56-5ª1/5C/), Rolls Royce
(PEGASUS y RB211-535E4) y Allison (T-58) y la modificación de la Sección 41
y del Pylon del Boeing 747. Además, en los hangares de Iberia
también se procede a la pintura de aviones; la reparación y modificación de interiores;
el diseño de sistemas informáticos aplicables al mantenimiento y la formación de
técnicos y especialistas de mantenimiento aeronáutico.
Los distintos procesos vienen determinadas por una estricta
planificación que se desarrolla en función de la utilidad y las horas de vuelo del
avión. En principio, se pueden distinguir dos tipos de mantenimiento: el Programado
y el No Programado. Este último es el que se realiza ante cualquier avería
surgida en un punto y momento determinado.
Por el contrario, el mantenimiento
programado tiene como finalidad mantener la aeronavegabilidad de los aviones y restaurar
el nivel especificado de fiabilidad. Para ello, existe un programa concreto, dividido en
capítulo y subcapítulos, según la especificación ATA 100, norma que recoge una
breve descripción de las tareas a realizar y de los intervalos correspondientes en que
deben efectuarse. En cualquier caso, las revisiones deben prepararse de acuerdo con la
documentación original proporcionada por los fabricantes (célula, motor y componentes),
completada con la información proporcionada por otras compañías aéreas usuarias de los
mismos aviones y con la que generan los servicios de la Dirección de Material de
Iberia. El programa de mantenimiento final y cualquier
modificación del mismo deben someterse, en España, a la aprobación de Aviación
Civil y el operador, en este caso Iberia, se responsabiliza ante dicho
organismo del cumplimiento del programa. Quedan al margen de estas normas los denominados elementos
comerciales, con los que se hace referencia a la apariencia de la cabina.
El mantenimiento programado se divide en tres categorías distintas que
cubren inspecciones determinadas cuyos intervalos y tareas van siendo progresivamente más
extensas. En primer lugar, se desarrolla un Mantenimiento en Línea dividido
en tres apartados: Tránsito, Diaria y Revisión S.
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El
mantenimiento afecta a todos los aparatos de las flotas de Iberia y
Aviaco, lo cual supone
una larga lista de actividades y modelos
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La primera es una inspección rápida que se realiza
siempre antes de cada vuelo y lo más cerca posible de la salida del avión para comprobar
el estado general del mismo: daños estructurales, registros y paneles de acceso, servicio
a la aeronave, etc. La segunda es una revisión que se debe realizar antes del primer
vuelo del día, sin exceder en ningún caso las cuarenta y ocho horas, durante la que se
comprueba el estado general del avión, pero disponiendo de tiempo adicional para diseñar
una acción correctiva si fuera necesario.
Por último, la Revisión S, que incluye a la anterior,
tiene lugar cada cien horas de vuelo. Durante la misma, se comprueban todos los aspectos
relacionados con la seguridad alrededor del avión, se desarrollan instrucciones
específicas, se corrigen posibles anormalidades y se realiza un servicio al avión, con
comprobación de los niveles de fluidos necesarios para el vuelo.
En segundo lugar, se elabora un Mantenimiento Menor,
integrado por otras tres inspecciones que, en el caso concreto del MD-87, se
denominan R, A, B y C. La Revisión
R se puede definir como un mantenimiento de rutina y consiste en una inspección
de seguridad alrededor del avión, la revisión de algunos elementos específicos y la
corrección de aquellos que lo necesiten.
La Revisión A incluye una inspección
general de sistemas, componentes y estructura, tanto desde el interior como desde el
exterior, para verificar su integridad. La Revisión B desarrolla, de mayor
intensidad que la anterior, comprueba la seguridad de sistemas, componentes y estructura,
junto con el servicio del avión y la corrección de los elementos que así lo precisen.
Por último, con la Revisión C se lleva a cabo una inspección completa y
extensa, por áreas, de todas las zonas interiores y exteriores del avión, incluyendo los
sistemas, las instalaciones y la estructura visible.
Por último, las aeronaves se someten al llamado Mantenimiento
Mayor, con el que se cubre completamente el denominado Programa de Inspección
Estructural. Este programa define inspecciones interiores y exteriores de todos los
elementos estructurales.
La
gran parada. Con tal nombre se conoce a la revisión más completa que se puede
realizar a un avión. En ella, se engloban trabajos como el decapado completo de la
pintura exterior del aparato, el cambio de motores, trenes de aterrizaje y mandos de
vuelo. Además, también se lleva a cabo el desmontaje, la inspección reparación
si es necesaria y el posterior montaje de un importante número de elementos del
avión, la pintura completa del mismo y, para acabar, diversas pruebas funcionales en las
que se incluye un vuelo de pruebas.
En La gran parada se somete al avión a un proceso de desmontado
completo que, en el caso de los Jumbo, es necesario realizar cada sesenta meses,
aproximadamente. El objetivo es revisar meticulosamente todos y cada uno de los elementos
o herramientas que conforman la estructura de un avión y cumplir con las exigencias
requeridas para la confirmación del buen estado de todos los aparatos. El buen estado
técnico del avión garantiza en gran medida la seguridad del vuelo.
De este modo, cada vez que un avión despega después de pasar esta
revisión lo hace con cero horas de vuelo, es decir, como recién salido de fábrica. El
tiempo necesario para la misma se aproxima al mes y medio y requiere el trabajo de más de
275 personas, que dedican unas sesenta mil horas de actividad. El coste total de la
operación ronda los setecientos millones de pesetas, de los que cerca de cien millones se
emplean en la adquisición de piezas de repuesto.
La Gran Parada se inicia despojando al avión de todos sus
accesorios, incluida la pintura, para revisar todos los paneles y los remaches que los
unen. Al mismo tiempo, se desmontan y revisan los motores, los trenes de aterrizajes, los
mandos de vuelo y el resto de elementos técnicos. También, se desmontan todas las
butacas, los cristales de las ventanillas, los rótulos interiores y los exteriores y
todos los paneles de revestimiento interiores, tanto de los laterales como del suelo. En
total, cada revisión precisa más de mil cuatrocientas herramientas y se revisan
centenares de kilómetros de cable que alcanzan la cantidad de doscientos cincuenta en el
caso del Jumbo.
Una vez revisado el fuselaje y los componentes del avión, y
sustituidos los necesarios, se reconstruye y se vuelve a pintar. El exterior requiere más
de una tonelada de pintura, mientras que el interior más modesto sólo emplea entre 120 y
150 kilos. La necesidad de controlar la cantidad de pintura empleada, para no exceder el
peso del aparato, requiere la utilización de pistolas eléctricas de alta precisión.
Pero el trabajo de ingenieros y mecánicos no termina con la revisión
en sí. Después, se realiza un vuelo de pruebas para comprobar su efectividad. Así,
durante seis horas continuas los pilotos, el mecánico de vuelo y los ingenieros de
mantenimiento someten al avión a situaciones límite que, incluso, es casi imposible que
sucedan en la realidad. Durante las pruebas, se paran motores (nunca simultáneamente) y
se vuelven a poner en marcha en pleno vuelo; se realizan virajes pronunciados; se reduce
la velocidad al mínimo y se eleva al máximo permitido y se prueban los trenes de
aterrizaje y el resto de sistemas y componentes.
Toda la flota de Iberia es objeto de estas revisiones. Además,
la compañía es una de las pocas especializada en la realización de La Gran Parada
de los Boeing 747 Jumbo. Para ello, se utiliza el Hangar 5, por donde han
pasado más de cien aviones de la propia Iberia y de otras compañías
internacionales como Lufthansa, Air France, Alitalia o Aerolíneas
Argentinas.
INSTALACIONES
IBERIA |
Zona Industrial Norte |
Superficie |
Revisiones |
Observaciones |
| Hangar 1 |
14.610 m2 |
B-727 y MD-87 |
Construido en 1954 Reformado en 1962 y 1969 |
| Hangar 2 |
9.120 m2 |
A-300 y DC-9 |
Construido en 1958 Modificado en 1980 |
| Hangar 3 |
22.334 m2 |
B-747, DC-10 y
A-300 |
Construido en 1963 Ampliado en 1967 |
| Edificio
I.E.R.A. |
14.524 m2 |
Componentes |
Construido en 1965 |
| Bancos de prueba |
1.120 m2 |
Prueba de motores |
BP1: Construido en 1961 BP2: Construido en
1967 |
Zona Industrial Sur |
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| Hangar 4 |
9.350 m2 |
Lavado, decapado y pintura
de aviones de fuselaje ancho |
Construido en 1973 para aviones de fuselaje
ancho Modificado en 1989 |
| Hangar 5 |
12.356 m2 |
B-747 |
Construido en 1973 Modificado en 1982 |
| Hangar 6 |
31.697 m2 |
MD-87, CD-9, B-727,
A-300 y B-747 |
Construido en 1989/90 |
| Hangar 7 |
2.900 m2 |
Lavado, decapado y pintura
de aviones de fuselaje estrecho |
Construido en 1991 |
| Taller de motores |
47.242 m2 |
Mantenimiento y revisión de
motores |
Construido en 1976 |
| Banco de prueba 3 |
2.850 m2 |
Prueba de motores |
Construido en 1972 |
| Edificio Banco de Prueba |
1.348 m2 |
Prueba accesorios de motor |
Construido en 1976 |
| Taller mantenimiento |
34.895 m2 |
Actividades soporte al
mantenimiento |
Construido en 1973
|
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